Yilmaz en el multimedia.
—Me mencionaron que sabes mucho sobre las armas— ¿Como es que todos se enteran cosas de mi? Ni que yo le contara algo a alguien.
—Si, también se mucho sobre el cuerpo humano, y tengo una rara obsesión con la mafia, me conocen por eso— pongo mala cara.
—Es interesante una chica mafiosa— me sonrojo al escuchar ese comentario.
—Me siento rara ser la única mujer de la mafia que pueda ver la sangre, a las demás les da miedo, yo me siento feliz con ver a la gente sufrir— él me miró con el ceño fruncido, pero aún así hizo el esfuerzo de no hacerme sentir mal.
—Eso te hace especial—
Este muchacho es raro, me da mala espina, me dice cosas bonitas y nunca nadie me ha dicho cosas bonitas ¿Qué quiere de mi?
—Oye enana— le miro, demasiado confianzudo, no me agrada la gente que crea confianza tan rápido —¿Como sería darte un beso a ti?—
¡Que mierda! ¿Quién es este tipo? ¿Quiere que llame a mi abuelo? ¿Él quiere que lo maten?
Actua normal Emel, no le digas nada estúpido ni nada diabólico.
—Nunca he dado un beso así que no te puedo responder a esa pregunta— él parece sorprenderse pero decidí decirle algo mejor —La sinceridad es una de mis cualidades, Osman—
-—Ya veo—
No me averguenzo, no, claro que no ¡Mierda! Tengo quince y no he dado un beso carajo.
—¿No piensas dar uno?— está conversación ya me estaba poniendo nerviosa.
—¿Por que lo haría?— le pregunto, con una ceja enarcada.
—Todos damos un beso algún día— me dice, levantando ambas de sus cejas, haciendo que me fijara en el bello color de sus ojos tan brillantes.
—A mi eso no me interesa, la mafia si— su rostro que mostraba aquella picardía se convirtió en una completa decepción.
—Pensaba que nos íbamos a llevar bien— suelto una carcajada por semejante estupidez.
—Mi intención no es caerte bien— se acerca a mi y me coge del cuello, pero lo hace de una forma...Que me excita. Le hago una sonrisa y él la sigue, acerco su rostro al mío ¿Qué mierda le pasa por la cabeza?
Saqué de mi bolsillo un pincho y se lo puse en el cuello, él abrió sus ojos más grandes que la olla —Sueltame o te clavo esta belleza— quitó sus manos de mi cuello con mucha delicadeza.
—Estás loca— me encojo de hombros y me despido de él para encerrarme en mi cabaña.
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El sol se estaba ocultando, no le tengo miedo a nada, pero, desde niña me ha aterrado la oscuridad de la nada, por eso siempre me voy temprano de la cabaña, cuando me quedo a dormir aquí siempre es con Emir o Melek.
Salgo y me encuentro con el nieto del amigo de mi abuelo. La verdad esperaba que se hubiera ido hace tiempo, no me gusta tener personas alrededor de mi cabaña
—Osman ¿Me vas a llevar a mi casa verdad?— le pregunto, de algo debe servir si se encontraba ahí, él asiente, me toma del brazo y me ayuda a subir al asiento trasero de su auto.
No le hablé en todo el camino a Osman, la casa no quedaba muy lejos por suerte —Emel— asiento —Me gustaría conocerte más ¿Me das tu número?— me pide, al principio pensé en negarme, pero no estaría mal socializar con un masculino que no sea de los Yaman.
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Una joven Mafiosa.
AcakEmel era una chica que tuvo que nacer en una familia distinta a la de los demás, con distintas tradiciones. Lo cual llegó a obsesionarse con ello. Una chica solitaria, que hasta le tiene odio a sus propios primos. Nunca imaginó que su vida cambia...
