En diferentes partes de Bs As, seis personas se desmayaron de la nada el mismo día a la misma hora sin importar lo que estaban haciendo. Uno se desmayó en una parada del bus, una chica se desmayó en su casa, un chico en el subte, otra chica al salir de su casa, en la universidad y en una tienda. Nadie sabía qué era lo que había sido y un poco de pánico apareció en las personas que los rodeaban. A su vez, seis otras personas, las cuales eran idénticas a las que se habían desmayado, habían "retomado conciencia" en un lugar completamente diferente a donde se encontraban. Lo que cada uno veía era diferente por más que estaba basado en el mismo principio el cual era un capo de juegos abandonado. Estaban unos parados al lado del otro pero no podían verse ni escucharse ya que al intentar hacerlo solo veían siluetas de color negro con una linea de color en una parte del cuerpo y la voz se escuchaba distorcionada de diferentes maneras. Como el hecho de que una de las chicas escuchaba a todos como Isabelle de Animal Crossing, mientras que otro escuchaba a todos como estática de una radio vieja. Los seis habitantes no eran más que Liz y Dylan Parqués, Sol Blanco, Nathan Oswald, Flor Patio y Eos Greek, cinco de seis de esas personas tenían una cosa en común, su contacto con Dylan Parqués durante el descubrimiento de la maldición que tenía, aunque al no poder ver a los demás nadie podía especular sobre alguna conexión entre los seis. Viendo a su alrededor notaron como no podían ver nada más lejos de 1 metro de distancia y como su vista era la misma que un juego de terror pov del estilo de slenderman lo cual sumado con el elemento de un parque de juegos abandonado hacían, para la mayoría de ellos, que se sintiera como una pesadilla en carne viva. Dylan comenzó a hablar intentando llamar la atención de los demás pero se rindió en sus intentos cuando escuchó a las otras criaturas "hablar".
Por más que estaban juntos se sentían solos ya que la ayuda de los demás era algo que no iban a poder conseguir, mientras cada uno pensaba en qué podían hacer quienes no eran humanos notaron que sus habilidades ya no estaban, al igual que el único ciego del grupo descubrió que no tenía ni su bastón o su perro para poder guiarse, quedando extrañamente igualados los 6 en cuanto a habilidades de ubicarse en espacio tiempo se refería. Cuando fue obvio que ninguno quería moverse demasiado por el hecho de no poder saber donde se encontraban, un gigantesco grito azotó los oídos de todos. Al escucharlo el grupo se dividió en diferentes reacciones, Flor, Liz y Nathan optaron por comenzar a correr al momento que escucharon el grito, tenían miedo pero sabían que escapar era la mejor opción que tenían en el momento, Sol y Eos tuvieron el instinto de voltear con la esperanza de ver que era lo que había producido ese sonido, mientras que el instinto de Dylan fue el de arrodillarse congelado en miedo esperando a que sucediera fuera lo que fuera.
Sol al ver la cosa que provocó el sonido, siguió el camino de los tres anteriores y corrió en su misma dirección para escapar. Eos iba a seguirla pero cuando comenzó a correr tropezó con Dylan quién seguía petrificado de miedo en el suelo, al verlo así la culpa carcomió a Eos, quién ya no podía salir corriendo sin pensar. Yendo en contra de su auto preservación y el hecho que la cosa gigantesca se acercaba más y más a ellos, Eos tomó el brazo de Dylan quién seguía sin moverse y con cada movimiento se congelaba aun más, casi de manera a reflejo Dylan hacía fuerza y palanca para no moverse, estando completamente ignorante que Eos estaba intentando salvarle la vida. De todas formas Eos no se rindió y aunque su fuerza se había reducido considerablemente, logró separar el brazo derecho de Dylan de su cuerpo haciéndolo caer en cuenta, de alguna manera, que iba a ayudarlo y que tenía que cooperar. Eos tomó el brazo de Dylan con fuerza y comenzó a correr, no importaba si lo cargaba como peso muerto o si él corría junto a ella, iban a escapar de esa cosa fuera como fuera. Si alguien en todos sus sentidos viera lo que estaba sucediendo sabría que era muy probable que era un simple sueño, que no había un peligro real y que el hecho que algo parecido a un ciempies los persiguiera rozaba lo tonto, pero para ellos era real y un peligro importante por lo que eran controlados por sus emociones y sus emociones decían que debían correr.
Nathan y Liz lograron refugiarse en una de las construcciones del parque, esos pequeños castillos que parecían una pequeña aventura para los niños, mientras que Sol y Flor seguían corriendo pero esta vez con la mirada una al frente y la otra detrás así podían protegerse lo más que podían. A pesar de tener nula comunicación verbal y que la comunicación corporal fuera tan limitada, los seis jóvenes lograron entenderse de una manera asombrosa para ponerse a salvo. Los cuatro que estaban corriendo terminaron por ir a la torre donde Liz y Nathan se encontraban, ahí descubrieron como de la nada habían piedras y barrotes que creían podían ser utilizados para luchar contra aquella cosa. Cada vez todo lo que sucedía comenzaba a tener menos y menos sentido con cada segundo que pasaba "¿Piedras y barras para destruir un insecto de kilómetros de alto?" Era una completa locura ¿Verdad? Pues ninguno de los seis adultos pensó en aquello ya que el lado lógico de su cerebro estaba completamente apagado, suspendiéndose a lo que fuera que estaba pasando, ya fuera una pesadilla, alucinaciones o lo que fuera.
Aún no podían comunicarse verbal o físicamente, pero aún así intentaron idear un plan con las herramientas que tenían en mente y era muy difícil considerando que uno de ellos no podía ver y otro se negaba a hablar. Era complicado, aterrador y había demasiada presión en todos como para que algo saliera bien. Como la comunicación era algo que ya se sabía era imposible, Eos gritó una frase de una película de su infancia y comenzó a lanzar piedras hacía la criatura. El resto de jóvenes la siguió brevemente y si alguien estuviera en vivo, podría ver a seis adultos, todos en muy diferentes estados mentales y estéticas en el techo de una zona de juegos lanzándole rocas y diferentes proyectiles, los cuales parecían no acabar, a un gigantesco y asqueroso ciempiés. Con cada segundo se volvían aún más apasionados con la idea de derrotar al insecto, podría ser esa pasión que dicen viene con ser el hecho de argentino, podría ser que el miedo los estaba consumiendo de tal manera que necesitaban acabar con esa cosa. De todas maneras todo empeoró cuando uno de los jóvenes se emocionó demasiado y terminó cayendo de la zona de juegos por el tobogán hasta quedar frente al monstruo.
Dylan se congeló al igual que todos, por más que Nathan no lo vió caer, claramente escuchó un grito. El insecto se acercaba cada vez más y el miedo invadió a todos nuevamente en especial a Dylan quién estaba a un par de metros del monstruo, era como si pudieras escuchar todos sus corazones latir al mismo tiempo del terror. El ciempiés volvió a soltar un grito idéntico al primero y con una increíble velocidad que ninguno de los jóvenes pensó que tenía, estiró todo su cuerpo con la intención de devorar al chico rubio. Antes de hacerlo, los seis despertaron al unísono de aquella pesadilla, todos tenían las pupilas super dilatadas lo que preocupó más a la gente a su alrededor. ¿Qué pasó ahora?
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La Cicatriz
FantasiDylan descubre una extraña cicatriz en su brazo izquierdo, al intentar descubrir que le sucede termina conociendo a una bruja que le deja más preguntas que respuestas. Junto a ella y un grupo de personas que conoce, descubrirán que todos tienen una...