Ereyzai
¿Probar mis labios? ¡Como si fuera comida! Aunque si no acepto su propuesta, no iré a la zona en la que están los artefactos que deseo conseguir. Es solo un beso, pero si mi futuro compañero de vida se entera, sería un desastre. Qué vergüenza.
—¿Y? —Enarca una ceja—. ¿Ya decidiste qué vas a hacer?
Hago puchero.
—Pero uno solo que sea pequeñito, no quiero que mi futuro esposo se entere.
Se ríe.
—¿Y cómo se va a enterar si ni existe? Ni siquiera sabes si tendrás oportunidad de conocerlo.
—Qué pesimista. —Bufo—. ¿Por qué no iba a conocerlo?
—Bueno, quizás cuando te venda, lo conozcas, aun así, es probable que sea un hombre bien feo. Deberías aprovechar, ya que piensas que soy guapo. Además, créeme, no concibo que a tu comprador le importe que haya probado su mercancía. A menos que sea muy exquisito, pero por aquí no hay de esos.
—No vas a venderme. —Sonrío, luego hago una risilla—. Percibo que no llegarás ni a intentarlo.
Me empuja, agarrando mis dos manos, apoyándolas con fuerza en la pared de la ducha, así que expreso un quejido pequeño, lo que provoca que su antena se vea rara otra vez.
—No imagines cosas que no sabes, y mis ojos están aquí —advierte.
—¿Tú tienes derecho a besarme, pero yo no puedo ni siquiera mirar? —Bufo de nuevo—. Qué injusto.
—¿Para qué quieres ver? —declara, sonrojado—. ¿La quieres probar?
—¿Probar? —Quedo traumatizada—. ¡¡Solo es curiosidad, sucio, cochino!!
—¡¡¿Cómo puedo ser sucio si me acabo de bañar?!! —exclama, alterado.
—¡Ay, no sé, me pones nerviosa!
Suspira, cansado, luego observa mi boca, así que me paralizo. El ambiente se calma y se vuelve un poco silencioso, por lo tanto, oigo mi respiración. Mi pecho sube y baja, entonces él se aproxima lento a mis labios.
—Voy a besarte ahora —susurra.
Me sorprendería, pero ya le había dicho que sí. Aunque como era de esperarse, el beso no es pequeño como le pedí. De igual forma, no creo poder ocultar algo así de mi futuro marido. Tarde o temprano lo descubriría, pues al fundirse conmigo, el ADN de Ilarium se lo revelaría, nuestras mentes serían una. Por eso hay que elegir bien a tu pareja de por vida.
El tacto de Alijeth me hace sentir sus partículas y pareciera que me ahogo. No sé cómo explicar la sensación. Sigue siendo un buen partido, sobre todo en su genética, lástima que es un bruto. Percibo la energía brotar de sus poros. Él no la ve, pero yo la noto, así que estoy más intensa.
—Aleth, espera. —Me aparto un poco, sintiendo la agitación—. No puedo respirar. —Aunque ni idea si es eso a lo que me refiero.
Me agarra el rostro y me besa otra vez. Con una de mis manos libres, al menos logro sostenerme de su hombro. Mueve su boca, entonces lo acompaño como puedo. Una vez se aleja, suspiro, siento mis mejillas arder, aunque las de él también se tornan en un color rojizo. Debe notar las sensaciones al igual que yo, es lo que percibo.
—Eres tan caliente —susurra.
—¿Caliente? —expreso, confundida, luego pregunto por nuestra anterior conversación—. ¿Es lo mismo que ardiente?
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Ereyzai
Science FictionAlijeth se encuentra con un ser que jamás había visto, es una mujer y está por completo desnuda. --- Hay tres reglas importantes en el único lugar en donde habitan los hombres. 1. No hablar del terrible acontecimiento. 2. La palabra mujer no debe se...
