Para recordar mi pasado, para recordar mi viaje por este mundo, no necesito fotos. Solo necesito un espejo.
Me pongo frente a uno y observo mi pelo. Recuerdo todas esas veces que me hacía peinados extraños. Y mi sueño frustrado de trabajar en una peluquería.
Miro mi nariz y recuerdo todas esas veces que la gente me gritaba que me operara. Que era demasiado grande para mi cara.
Miro mis orejas y recuerdo todas esas veces que me hacía la sorda, para intentar que sus comentarios no me afectaran. Siempre fracasaba.
Miro mi boca y lamento no haberme atrevido a abrirla y hablar para intentar pararles.
Miro mis ojos y pienso en las innumerables lágrimas que de ellos salieron.
Miro mis piernas y recuerdo todas esas veces que huí corriendo, como cobarde que era.
Miro mis brazos y me pregunto por qué no se me ocurrió usarlos contra ellos.
Miro mis muñecas y recuerdo la necesidad de mitigar el dolor emocional con el físico.
Pero luego miro mi dedo anular, y recuerdo que todo eso ha cambiado.
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Pequeños fragmentos inconexos
Short StoryTodos los días te cruzas con gente. Hay muchas personas a nuestro alrededor. Todas ellas, al igual que tú, llevan una historia dentro. ¿Te apetece que te cuente "Pequeños fragmentos inconexos" de esas historias?
