Allí estaba ella. Alta, elegante. Cercana y a la vez distante. Desde donde yo me encontraba, podía verla en todo su esplendor. Toda su belleza junta. Todas sus virtudes vistas a la vez. Ese paisaje estremecía. Estremecía de tanta hermosura.
Aparté la mirada. Tanta lindeza no podía ser observada tanto tiempo. Me acerqué a mi coche y me fui. Me fui a por ella.
No podía seguir contemplando aquella ciudad sin hacer nada más.
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Pequeños fragmentos inconexos
Short StoryTodos los días te cruzas con gente. Hay muchas personas a nuestro alrededor. Todas ellas, al igual que tú, llevan una historia dentro. ¿Te apetece que te cuente "Pequeños fragmentos inconexos" de esas historias?
