(sin título)

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Allí estaba ella. Alta, elegante. Cercana y a la vez distante. Desde donde yo me encontraba, podía verla en todo su esplendor. Toda su belleza junta. Todas sus virtudes vistas a la vez. Ese paisaje estremecía. Estremecía de tanta hermosura.

Aparté la mirada. Tanta lindeza no podía ser observada tanto tiempo. Me acerqué a mi coche y me fui. Me fui a por ella.

No podía seguir contemplando aquella ciudad sin hacer nada más.

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