¿Qué hacía yo allí? Aquel no era mi sitio. No debería estar allí. Porque yo no era como ellos.
Yo no era fuerte. Y precisamente eso, lo que me hacía distinta a ellos, era lo que me había hecho estar allí, intentando imitarles y parecerme a ellos. Esa debilidad mía me había hecho ceder ante un par de palabras bonitas.
Y ahora me sentía como una tarta de boda en medio de la carretera.
ESTÁS LEYENDO
Pequeños fragmentos inconexos
Historia CortaTodos los días te cruzas con gente. Hay muchas personas a nuestro alrededor. Todas ellas, al igual que tú, llevan una historia dentro. ¿Te apetece que te cuente "Pequeños fragmentos inconexos" de esas historias?
