—Mamáaa —se oyó por toda la casa.
—Dime —gritó la madre.
— ¿Dónde estás?
— Aquí.
La hija se acercó al lugar de la casa del que provenía la voz.
— ¿Tenemos globos rojos?
—No lo sé. ¿Para qué los necesitas?
—Para una cosa. Si tuviéramos, ¿dónde estarían?
—A lo mejor con los demás globos…
— ¿Y dónde están los demás globos?
—En el cajón de las pilas.
La hija abrió el cajón y solo vio pilas, como era de esperar.
—Aquí no hay globos —gritó.
—Pues entonces no tenemos.
— ¿Dónde puedo comprar globos rojos?
—En cualquier tienda. Pero, ¿para qué los quier…?
—Me voy. ¡Adiós!
Y se fue dando un sonoro portazo.
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Pequeños fragmentos inconexos
NouvellesTodos los días te cruzas con gente. Hay muchas personas a nuestro alrededor. Todas ellas, al igual que tú, llevan una historia dentro. ¿Te apetece que te cuente "Pequeños fragmentos inconexos" de esas historias?
