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▪︎Tw: abuso sexual

Capítulo 5

Vendaval de invierno

Enero de 1902, era Meiji

— Genya, prométeme que si papá te intenta hacer algo, me vas a avisar ¿De acuerdo?

Un par de días atrás, habíamos celebrado el cumpleaños número cinco de Genya. Mi padre estaba furioso, pues mi madre había escondido todas las botellas de sake de la casa para que, por una vez, no arruinara un día tan especial para nosotros. Sin embargo, como no se las había devuelto después de dos días, el hombre se enojó tanto que le dió una paliza atroz a mi madre y, después de dejarla inconsciente en el piso, salió a comprar más alcohol para seguir intoxicando su asqueroso cuerpo.

Yo estaba con Genya, escondido debajo de un gabinete de la cocina. Lo sostuve con fuerza entre mis brazos mientras ambos temblábamos, intentando que nuestras respiraciones no se escucharan. Nuestro padre ya había vuelto a la casa, no sólo lo sabíamos por el sonido de su horrible voz ebria, sino también por el penetrante olor a alcohol y a vómito que siempre lo seguía.

— Nemi, tengo miedo — habló con su vocecita, apenas audible y ahogada por las lágrimas.

Yo también estaba llorando, pero no quería dejar que Genya lo viera. En ese momento de mi vida no era por una razón de orgullo, sino porque no quería preocupar aún más a mi hermanito, que se ocultaba indefenso entre mis brazos.

— Shh, estás bien, tu hermano mayor está aquí. Todo va a estar bien, yo te cuido, yo te cuido.

Lo abracé fuerte, meciéndonos de un lado hacia el otro con tal de tranquilizar un poco al pequeño niño que sostenía. Acaricié su pelito con cuidado de no alterarlo más, susurrando palabras tranquilizadoras a su oído ¿Qué más podía hacer? No tenía opción más que esperar a que mi padre se desmayara por el exceso de alcohol o que volviera a salir de la casa.

Un golpe seco en la puerta del gabinete en el que nos ocultábamos me sobresaltó. Mierda, nos había encontrado. Genya lanzó un grito antes de romper a llorar, pero no pude concentrarme en eso debido a que mi padre había destrozado la puerta corrediza del mueble de una patada. Protegí el cuerpo pequeño de Genya con el mío, recibiendo todo el impacto.

— ¡Salgan de ahí, mocosos de mierda! — mi padre arrastraba las palabras al hablar, evidentemente estaba borracho. — Vengan aquí ahora mismo o se arrepentirán.

Tenía mucho miedo, mi cuerpo temblaba descontroladamente y mi respiración era cada vez más rápida, pero tenía que evitar a toda costa que algo le ocurriera a mi hermano. Apreté su pequeña mano con fuerza y me acerqué a su oído para susurrarle algo.

— Genya, corre.

El más pequeño asintió y salió de prisa de la habitación. Mi padre intentó darse la vuelta por él pero, ayudado por sus sentidos distorsionados por el alcohol, logré hacerlo caer sosteniendo su talón.

— ¡Pendejo asqueroso! ¡Te las verás conmigo! — el hombre enfurecido se dió la vuelta hacia mí, agarrándome del cuello impidiéndome respirar. Estaba en pánico, moviendo mis piernas desesperadamente para que me soltara.

Cicatrices || Kimetsu no Yaiba fanfic ||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora