Capitulo 54

172 8 2
                                        

Amelia

-¡Amelia!, ¡es la quinta vez que te digo que no hagas eso!- regaño desde el sillón donde tejía otra colcha

- por favor madre aun puedo agacharme - dije en cuclillas agarrándome de un mueble mientras extendía mi mano para recoger mi libreta, antes de que mi mano pudiera tomarla alguien más lo hizo

Subí mi mirada y me encontré con una mirada de cansancio en sus ojos, solo me limite a sonreírle 

- no es gracioso cariño, te puedes lastimar- regaño haciéndome suspirar

- yo puedo hacer las cosas sola, no necesito ayuda entienden - dije  quitándole la libreta de su mano señalando a mi madre - no necesito ayuda ¿okey?

Mi madre solo rodó los ojos y se levantó para salir volteé a ver a mi esposo

- ¿Que?- pregunte señalándolo con la libreta

- nada - dijo levantando sus manos  como  rendición separándose un poco de mi

Trate de pararme pero no pude trate de levantarme lentamente pero mi abultado vientre me impedía poder hacerlo y mi equilibrio no era bueno por el peso del bebé, me prohibía voltear a verlo sabia que tarde o temprano se daría cuenta que no podía levantarme y necesitaría su ayuda 

- Ven te ayudo - dijo al notar que no me movía puso sus brazos al lado de mi cintura para subirme

- uff vez fue sencillo - me limite a decir sacudiendo mi vestido - estoy perfecta

Gilbert solo se limito a reír

-aja! como la primera vez hermosa- dijo dándome un beso en la frente

- de que te ríes. ¿Como que primera vez? - alegue

- la primera vez que te conocí- dijo dándole un beso a mi vientre para irse de la habitación

[...]

puse la sopa humeante en la bandeja de la madera, pose mi vista en la ventana donde el sol ya estaba  saliendo sonreípp y tome mi taza de té la sople  levemente antes de tomar un poco y seguir viendo hacia el amanecer, verlo me hizo sentir nostalgia lleve mi mano a mi vientre sobándolo.

a veces parecía que mi vida era un sueño profundo

-buenos días mi pingüino - saludo mateo haciendo que lo volteara a ver

el al ver las lagrimas bajando en mis mejillas se preocupo y se acerco a mi 

- ¿que tienes?¿ te sientes mal?¿ te duele algo?¿ el bebé....- exclamo rápidamente viéndome si tenia alguna lesión al ver su preocupación nege de inmediato

- eres muy exagerado tranquilo- aclare sobandole la espalda

- un día me matarás de la preocupación amelia- regaño aliviado - eres un pingüino muy grosero

- deja de llamarme así- ordene volteandome para tomar la bandeja

- oh vamos! Eres muy adorable al caminar como un pingüinito - confeso entre risa, al estar enfrente de él me quito la bandeja

- sabes que camino así por el bebé- me defendí

- lo se pero eso no hace que no sea gracioso- se hizo a un lado para que pasará- las damas primero

- tonto - dije comenzando a caminar hacia la habitación - te juro que si vuelvo a escuchar otra risa te mataré- dije al saber que se reía por la forma en la que caminaba

DESTINO | GILBERT BLYTHEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora