; prometida

464 59 9
                                    

—¡Joven Bell!

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

—¡Joven Bell!

Costó varios llamados para que el castaño escuchara el tono preocupado de su mayordomo, haciendo que saliera de la habitación apresurado, para encontrar al señor en el pasillo.

El hombre habló con la respiración agitada de correr.

—La señora Danika Denson, acaba de informar que encontraron a Chelsea Van Der Zee.

Kevin alzó las cejas con emoción, le agradeció al hombre y se apresuró a subir las escaleras para el primer piso, donde Sam Gillman se hospedaba, ya que el castaño le había insistido bastante hasta que había aceptado quedarse allí.

Danika Denson, Alfa, tan fuerte como su olor a madera y un poco a tabaco, era una de sus mejores guardias personales, y la que había puesto a cargo para la búsqueda de la Omega, con ayuda de agentes de policía, habían pasado los días con ellos recorriendo la zona donde más posibilidades tenía de aparecer la chica.

Tocó la puerta firmemente hasta que el azulino abrió, con cara de malhumorado, aunque antes de que pudiera mandarlo a la mierda, Kevin habló.

—Encontraron a Chelsea Van Der Zee.

Sam tardó un poco por la sorpresa para sonreír, aplaudió, agradeciendo que la Omega haya aparecido.

—Danika tiene órdenes de traerla para acá. ¿Quieres esperarla conmigo abajo? Están en camino.

Sam sólo asintió, haciendo señas para que lo deje pasar, bajando las escaleras detrás de él.

No tardó mucho tiempo para que la entrada de la casa de Bell volviera a llenarse de personas, tanto paparazzi y reporteros, como gente curiosa, y era por esas situaciones que lo hacían preguntar cómo obtenían la información tan rápido y de dónde.

Aunque en cuanto el auto negro, de vidrios oscuros, acompañado por una patrulla policial pasó las rejas negras de la entrada al pequeño parque frontal de la mansión, a pesar de que los flashes de las cámaras dispararon, Kevin, Danika y los empleados del joven Bell se olvidaron completamente de ellos.

Primero bajó Danika del asiento trasero del auto negro, tirando una correa de donde bajó una loba roja, hermosa, casi brillante.

Kevin abrió los ojos de más al verla, algo impresionado.

Sam también lo estaba, aunque sonrió con agradecimiento, había conocido a la Omega, le caía bien y quería que estuviera a salvo.

Entraron a la mansión, apresurándose un poco para no estar más expuestos a las cámaras.

—No ha querido cambiar —fue lo primero que dijo Danika, con una mueca.

─ 𝐃𝐄𝐋𝐓𝐀 | Chelby AUDonde viven las historias. Descúbrelo ahora