; bella durmiente

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Caminando torpemente por el pasillo, arrastró los pies hasta que llegó al comedor

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Caminando torpemente por el pasillo, arrastró los pies hasta que llegó al comedor.

—La bella durmiente despertó —escuchó, y miró con algo de odio al muchacho que pasó junto a ella, era moreno y llevaba unas grandes gafas, aunque tenía un leve parecido a Margot.

Un gruñido bajo hizo que el chico se encogiera un poco.

En menos de un segundo, sintió unos brazos rodearla en un abrazo, apretándola lo suficiente como para hacer aparecer una mueca en su rostro.

Enfocó su vista en el cabello azulino de quien la abrazaba.

—Sam, vas a romperme —murmuró, con apenas aire por la fuerza del abrazo.

Su hermano la soltó al instante, alejándose un poco, pero aún sosteniéndola por los brazos, murmurando un "Lo siento", varias veces, mientras sonreía.

Ruby respiró el olor familiar de Sam, arrugó un poco la nariz, nunca había sido su aroma favorito, y era más fuerte de lo que recordaba.

Ella asintió, sonriendo, para que dejara de pedir disculpas.

—¿Qué te has hecho en la cabeza? —murmuró, mirando aquella chica que ahora tenía flecho, hacía verla incluso más gótica de lo que siempre pareció.

—¿Y quién habla? Pareces uno de estos emos depresivos —contraatacó. Sam se había dejado crecer el cabello, tapándole gran parte de la frente, casi llegándole a los ojos.

Sam rió, la volvió a abrazar, Ruby hizo un esfuerzo para devolverle el gesto, el sueño se había despejado y su cuerpo volvía a doler, así que el sólo mover sus brazos le dolía.

Al separarse, el azulino frotó sus ojos, despejado una lágrimas, cosa que de alguna manera le dolió a su hermana.

—Tienes que tomar algo —le dijo, un poco más tranquilo—. ¿Puedes caminar? ¿Te ayudo?

Ruby negó, por más que le hubiera servido la ayuda, quería hacerlo sola, por orgullo.

Al llegar a la mesa, se sorprendió cuando Margot acomodó una silla para que se sentara.

—¿Quieres un té? —preguntó la pelirosa—. Normal, saborizado, con miel... ¿O prefieres una chocolatada?

Ruby lo pensó un momento.

—Creo que quiero algo que me haga más dulce... Chocolatada, por favor.

Margot asintió, fue hasta la cocina para preparar lo que le había pedido.

─ 𝐃𝐄𝐋𝐓𝐀 | Chelby AUDonde viven las historias. Descúbrelo ahora