Orfeo y Caronte: Una conversación en el Umbral (14)

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La oscuridad me consumía, me buscaba constantemente, las tinieblas me hablaban, me susurraban, todo era absurdo, todo estaba en mi mente,

Mi cuerpo se caía, mi mente se perdía, mis ojos lloraban, y en mis labios, la palabra melancolía,

La soledad me perseguía, y también se reía de mí, ¿Siempre rodeado de gente? Me preguntaba, y siempre solía decir:

¿Qué es lo que buscas?, ¿Por qué te castigas tanto?

No lo hago si no lo siento, replicaba, mientras me consumía el llanto,

He visto a muchos como tú, siempre me pareciste peculiar,

Siempre dando todo, siempre absurdo, siempre falaz,

Me recuerdas a alguien...

Me lo dijo, y entonces le pregunte,

¿A quién puedo recordarte? Si ni siquiera sé quién eres y tampoco lo sabré,

Tú y yo tenemos mucho en común.

Lo dijo y entonces le respondí:

Siempre me acompañaste, aún y cuando no te quería aquí.

Quizás me conozcas, quizás te pueda entender, pero si de algo estoy seguro, es que ya no lo podré saber, quizás me entiendas, quizás te recuerde a alguien, quizás me acompañes, y quizás nunca llegues tarde, quizás me esperes, o quizás me faltes,

Porqué aunque siempre estés aquí, ¿Sabes que pasará?,

Te cansarás de mí, y buscarás a otro a quien acompañar (atormentar),

¿Eso cómo lo sabes?

Me preguntó con gran sorpresa,

Por qué es lo que pasa, le dije, siempre en mi cabeza.

Todos se van, nadie se queda, la oscuridad se acerca, la vida se aleja, el frío es más grande, la luz se apaga, el sueño eterno y distante más cerca de mis entrañas, el tiempo se acorta, ya escuché mi nombre, es a mí a quien buscan, es tiempo, ya dieron la orden,

Parece que debes buscarte a otro, ya vienen por mí, fue un placer como siempre, fue un placer verte al fin sonreír... 

MIMESISHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora