Sin duda, esta canción es para Heather y Jazz. Siento bonito cada vez que la escucho porque me recuerda mucho su historia :( <3 (y se me escapan unas cuantas lagrimitas escuchándola JAKKSJA)
12 | La fiesta de Halloween.
—¿Cuánto tiempo falta para que terminen?—inquiere Ezra, tumbado en mi cama.
—Llevas preguntando eso toda la noche.—masculla Wendy mientras continúa con su maquillaje.
—Exagerada, sólo he preguntado cinco veces.
—¿Te parece poco?—la peliazul gira su cuerpo desde la silla del tocador y le envía una filosa mirada a nuestro amigo, quién alza las manos en señal de inocencia.
—Falta poco, Ez.-lo consuelo.
La puerta de mi habitación se abre y mamá entra con un Harold muy despierto en brazos.
—Alguien quiere pasar a saludarlos antes de ir a dormir.
Dejo el labial a un lado y me apresuro a cargar a mi hermanito.
—¿Quién es el consentido de la hermana?—mi voz sale aniñada mientras le hablo a mi hermano—. Así es, tú lo eres.
—Presiento que Harold hablará antes de tiempo, con tal de responder cada pregunta que le hace Heather.—bromea mamá y mis amigos emiten idénticas risas.
—Mamá Helen—la llama Ezra, formando un puchero que lo hace lucir adorable—. ¿Puedes decirle a estas damas que se apresuren, por favor? ¡Estoy aburrido!
—¡Que su puchero no te convenza, mamá Helen!—interviene Wendy, saltando de su asiento.
Con mi madre reímos y le entrego a mi hermano para terminar de pintar mis labios.
—Lucen guapísimos.—halaga mamá.
Le exclamamos un agradecimiento al unísono y, luego de otro par de quejas por parte de Ezra, al fin terminamos. Bajamos al segundo piso y mamá nos pide una foto que no somos capaces de negar.
Los tres llevamos el mismo color de atuendo: Rojo. Quisimos estar combinados y debo admitir que somos un trío de guapos. Sonreímos a la cámara y colecciono este otro momento en mi memoria.
—¡A la fiesta!—exclama la peliazul y Ezra se le une.
Ellos son los primeros en salir de casa y mamá me detiene antes de poner un pie fuera.
—Cariño... ¿Tú estás bien?
Sé a lo que se refiere. Los días transcurrieron y no tuve ninguna señal de Jazz, sólo ese «lo siento, Heather» que leí más veces de las que me gustaría admitir. La sensación de querer darle un abrazo o ver esa media sonrisa que nunca llegó a ser amplia, me entristeció un poco en algunos días.
Inhalo una bocanada de aire y beso la frente de mi progenitora.
—Estoy bien, mamá. No te preocupes.
—Disfruta, ¿de acuerdo?—acaricia mi mejilla con dulzura—. Cuando desees hablar de cualquier cosa, aquí estaré.
—Lo sé. Te amo.
—Yo también, mi dulce pelirroja. Conduce con cuidado.
Llego junto a mis amigos y subimos al auto deportivo. Ezra coloca una de las canciones de la banda que oímos tocar la última vez y nos contagia su euforia cuando la canción empieza a sonar. El rock siempre me ha parecido electrizante.
Entre canciones, risas y un Ezra cantando a todo pulmón porque se encuentra en confianza, llegamos a la casa donde se dará la fiesta de Halloween. Estaciono junto a otra multitud de autos y, después de hacer sonar la alarma, emprendemos nuestro camino hacia una lujosa vivienda con abundante decoración de la temática.
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El poder de una sonrisa
Ficção AdolescenteAños de su vida fueron arruinados por el simple hecho de tener vitíligo. Él ya no tiene fe en las personas. Dice que la sociedad es nauseabunda, debido a lo podrida que está. Una sonrisa. Para algunos, quizás es lo más insignificante del mundo. Pa...
