Extra | Seríamos dos ancianos
Las personas que se enteraron de que mi primer libro publicado se trató de nuestra historia, no tardaron en preguntarme que cómo pude continuar sin la chica de la que estaba profundamente enamorado, y a la cual tuve a mi lado poco tiempo. En eso último les concedía la razón, porque unos cuantos meses es muy poco cuando un amor es demasiado. Heather no lo consideró así, para ella la oportunidad que tuvimos si fue demasiado. Mi Rojita no era impaciente con el tiempo, lo era yo.
A todos les respondo lo mismo: Aún sin estar físicamente, mi amor por ella continúa guardado en cada rincón de mi alma. Puede que para muchos suene absurdo, pero fue exactamente ese amor uno de los tantos empujones que obtuve para continuar.
Mi amor por ella trascendió lo pasajero, lo carnal y lo romántico. Mi amor por Heather es algo tan puro, que es completamente absurdo para mí deshacerme de ello sólo porque ya no está con nosotros. Deshacerme de ese amor es permitir que me borren los recuerdos que tengo con alguien que amé, amo y amaré. Deshacerme de ese amor es como arrancarle unas cuantas páginas al libro de mi vida, y sin dichas páginas mi libro no estaría completo. En definitiva, no puedo hablar del amor que siento en pasado. La amo, y acepto que físicamente no está. Murió, y yo continué.
Gracias a mi terapeuta entendí que haber continuado no me hace un egoísta. Durante noches me recriminé por continuar, sabiendo que una persona sumamente importante en mi vida se había ido, pero entendí que continuar no significa olvidar.
Cuando Marcus, mi terapeuta, me preguntaba acerca de mi primera prueba de amor hacia ella, yo esbozaba una sonrisa y le respondía:
—Vernos llegar a ancianos. Sin duda, esa es la primera y única prueba de amor más grande que he considerado. Le dije un «si» con seguridad a la idea de pasar toda mi vida a su lado, porque ya no necesitaba indagar en otras vidas. Tan simple y tan hermoso como eso.
Si existe un mundo en el que llegamos a admirar la vejez en la anatomía del otro, seríamos dos ancianos que a paso muy lento recorren las calles de Londres, mientras las personas a su alrededor dejan de tener importancia, porque sólo se refugian en la conversación que ambos llevan a cabo. Seríamos dos ancianos que contemplan la vida pasar, escuchando los sonidos de los pájaros en el parque y el murmullo del viento en el mar. Seríamos dos ancianos que visitan una galería de arte, aunque de tanto en tanto él se distrae embelesado por la pasión con la que ella habla de lo que le gusta.
Seríamos dos ancianos que se toman de la mano con la seguridad de que ni siquiera la muerte se convertiría en un impedimento para continuar amándose.
\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\
He vuelto a escribir sobre ellos, porque amo la relación que creé entre Heather y Jazz, y como es de madrugada (2:02am) y me puse a pensar en todo este tema de amar y llegar a ancianitos, pues dije: Ha llegado mi oportunidad para escribir algo sobre ellos. 🥹
Es bastante cortito, pero tiene un significado muy lindo para mí.
Cuando veo en la calle a una pareja de ancianos me causa mucha ternura, así que fue sencillo imaginarme a Heather y a Jazz siendo unos adorables ancianos enamorados (en otro mundo, si, porque en este...)
¡Gracias por leer! 💗
ESTÁS LEYENDO
El poder de una sonrisa
Novela JuvenilAños de su vida fueron arruinados por el simple hecho de tener vitíligo. Él ya no tiene fe en las personas. Dice que la sociedad es nauseabunda, debido a lo podrida que está. Una sonrisa. Para algunos, quizás es lo más insignificante del mundo. Pa...
