19 | Primera Navidad juntos

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Esa canción me recordó muchísimo a Jazz y a Heather <3

19 | Primera Navidad juntos.

—¡Heather, mira quiénes vinieron a verte!—exclama mamá con entusiasmo.

Termino de bajar las escaleras con Harold en mis brazos.

Ezra, Wendy y Jazz depositan sus abrigos en donde mamá les indica, y el pelinegro es el primero en verme. Abre su boca dramáticamente y se lleva una mano al corazón cuando me observa de pies a cabeza. Me tapo la boca con una mano para ahogar una risa.

—¡Hola!—saludo a mis amigos e ignoro intencionalmente a Jazz con diversión.

Ezra me quita a Harold para hablarle con voz aniñada y Wendy toma mi mano para darme una vuelta. Hago lo mismo con ella.

—Guapísima.—decimos al unísono.

—¿Quién quiere galletas?—pregunta papá con voz alta de pie bajo el umbral de la cocina, sujetando una bandeja repleta de galletas de chocolate.

Ezra es el primero en ir junto a mamá, que se ríe cuando escucha al rubio decir que Harold le otorgó su galleta.

—No le puedo decir que no a las galletas que preparan tus padres.—se les une Wendy.

Simulo que también voy con ellos y Jazz se interpone en mi camino. Reprimo una risa cuando se cruza de brazos.

—¿Para mí no hay saludo?

Muevo mi índice en señal de negación a escasos centímetros de su rostro. Descruza sus brazos y eleva una ceja.

—¿Por qué no?

—Ayer no...

Se le escapa una carcajada que disimula con una tos. Me cruzo de brazos.

—¿Aún estás enojada por eso?

—No quisiste hacerla.

—Escribirle una carta a papá Noel es una chorrada.

Abro la boca con indignación, lo que provoca que vuelva a reír, logrando que aparezca de nuevo ese lindo hoyuelo.

—¡Es una tradición!

—Pues ya estoy grandecito para esa tradición.

Bufo.

—Eres un amargado.

—El amargado aceptó decorar su casa por la Navidad.—se defiende.

Formo una sonrisita.

—Es cierto. Me sorprende la paciencia que tuviste cuando te dije unas diez veces que estabas haciéndolo mal.

Suspira y mueve con su dedo índice un rizo que me empezaba a obstruir la visión.

—Reuní paciencia porque lucías genuinamente emocionada con la decoración. No iba a estropear eso.

Mi pecho se comprime un poco.

Rodeo su cintura con mis brazos.

—¿Sabías que me gustas aún cuando eres el Grinch de la Navidad?

Atrapa mis labios con los suyos para luego presionar suaves besos.

—¿Sabías que me gustas aún cuando eres el ruido que pensé no necesitaría nunca?

—¿Soy un agradable ruido? Si es que eso tiene sentido.

—Eres un muy agradable ruido—asiente ligeramente con la cabeza—. Y para mí si tiene sentido.

El poder de una sonrisaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora