Charlie se fue después de un hora, parecía claramente afectado al irse, con piernas temblorosas y casi resbalando ante las escaleras congeladas de mi porche, su mirada se quedó unos segundos en mi antes de subirse a su auto, mirándome como si fuera un ser mitológico que desaparecería si apartaba la mirada.
A penas quede sola, me asegure de cerrar puertas y ventanas, subir las escaleras a mi habitación, colocarme el pijamada y enterrarme en mis almohadas a llorar, llore por horas, un llanto desgarrador que dio paso a un vacío en el pecho y un dolor indescriptible, mi corazón añoraba lo que nunca pude vivir, una vida normal, lejos de abusos y con un padre que me amaba.
Cuando el cielo ya estaba teñido de un azul oscuro, lo sentí, el pequeño toquecito en mi ventana y sin darme la vuelta ya podía saber quiénes era.
Déjenme en paz...-murmuro en voz baja, sabiendo que lo escucharían a pesar de que estaba debajo de las mantas y con la ventana cerrada, por eso me había asegurado de cerrar antes, sabía que vendrían.-
Vuelvo a quedar sola en mi melancolía, cuando recibo otro pequeño toquecito en la ventana, me levanto enfadada y camino a la ventana, apartando las cortina y abriendo la ventana para ver quien era el que se atrevía a sacarme de mi sufrimiento, pero solo encuentro una pequeña nota y un chocolate, la ira que bullía en mi se apagó tan rápido como vino, en cambio tomé con cuidado la ofrenda en mis manos y leía la nota.
"Sentimos que te sientas así y aún más que no sientas la suficiente confianza en nosotros para dejarnos consolarte, estaremos aquí cuando quieras hablar.
Cullen y Hale".
Una involuntaria sonrisa aparece en mis labios ante la pequeña pero sincera nota, antes de volver a cerrar la ventana, miro fuera y miro alrededor.
Gracias...-digo en voz baja, sabiendo que podrían estar mirando a través de las sombras, quería decir más, como agradecía que me dieran espacio para procesar todo y que si confiaba en ellos, pero no sabía cómo transmitir eso, solo había confiado en mi madre y mira a donde me llevo, encontrando una carta donde mi madre ya muerta admitía que el bastardo que había pasado toda mi vida odiando en realidad no era mi padre, que había anhelado la redención y amor de un hombre que ni siquiera compartía mi ADN. ¿Como podría confiar cuando la mujer que siempre había sido honesta conmigo, en realidad me mintió sobre la información más importante de mi vida? Y lo peor de todo es que nunca obtendría respuestas de ella, ya no.
Vuelvo a mi cama para volver a las profundidades de mi tristeza, necesitaba llorar, "solo un poquito más, solo hasta que ya no duela tanto", me prometí a mi misma, después podré seguir siendo fuerte y arreglar esto.
La noche pasó como un borrón, solo recuerdo haber despertado con un dolor de cabeza que me mareo de la cabeza a los pies cuando intenté levantarme, ¿que día era? Ya no recordaba.
Me arrastre hasta el baño, quejándome al ver mi rostro hinchado por tanto llorar, me desnude lo mejor que pude sin marearme y me metí en la ducha fría, no era la mejor opción considerando que estábamos en Fork, el pueblito más lluvioso de Estados Unidos, pero solo quería que mi cabeza dejara de doler, me quedo mirando la pared por casi 10 minutos antes de comenzar a bañarme rápidamente, al salir me sentía un poco mejor, pero sabia que este dolor de cabeza no se detendría por si solo, me visto con lo primero que pille, siendo unos jeans y una sudadera que ha visto mejores días, ¿hoy tenía escuela? No lo recordaba, solo necesitaba algo para el dolor, aunque no sabía si me refería al dolor de cabeza o al dolor en mi pecho, una oscura voz en mi cabeza me susurró que todo acabaría si simplemente fuera lo suficientemente valiente como para morir, pero decido ignorarla como se aseguró de hacer siempre.
Agarro mis llaves y salgo de casa a penas estoy lista, necesitaba algo para el dolor de cabeza, pero no tenia ni idea de donde había una farmacia cercana, así que me quedo sentada en mi auto por unos minutos hasta que arranco el auto y conduzco al hospital, no sabía donde había una farmacia, pero no la necesitaba al tener un doctor entre mis....¿amigos?.
Conduzco hasta el hospital y me escabullo antes de que me vea una enfermera o un guardia, caminando directamente a la oficina de Carlisle, la puerta se abre incluso antes de que pueda tocar la puerta, me encuentro cara a cara con unos brillantes ojos dorados que me ven con tanta preocupación como si fuera a desmayarme, suponía que me veía fatal si es que Carlisle ponía esa cara.
Entra...-me dice mientras con cuidado agarra suavemente mi brazo y me lleva adentro, ni siquiera protesto al ser arrastrada, porque al segundo ya estoy sentada en una cómoda silla de cuero que tiene el relajante olor al perfume de cierto médico, este ya estaba arrodillado frente a mi, con una botella de agua, pastillas y lo que parecía ser un sándwich.
¿Alice? -Le preguntó a Carlisle, este solo asiente y tiene la decencia de parecer algo tímido.
Si, ella tuvo una visión y dijo que te veías algo enferma mientras conducías al hospital, solo quería asegurarme de que tuvieras todo aquí -Me dice Carlisle con una pequeña sonrisa, me suavizo y tomo la botella de sus manos.
Gracias, por esto y por el chocolate-Le digo, aunque no hacia falta decirle que realmente no había probado bocado, que en realidad no había comido nada desde ayer en la mañana, tomó una pastilla y la trago antes de poder decir algo estúpido, Carlisle guarda silencio hasta que pregunta en voz baja.
¿Quieres hablar de eso? -me pregunta en un tono tan suave y bondadoso que me provoca un nudo en la garganta, nadie me había ofrecido esta amabilidad con tanta facilidad, siempre lastima, incluso de Alexandra. Me sobresalto cuando toma su rostro entre sus manos y seca suavemente las lagrimas que no me había dado cuenta de que comenzaron a caer por mis mejillas.
Estoy bien -Le digo intentando apartar sus manos de mi rostro, pero mi fuerza era débil y me desborde cuando solo me sonrió suavemente, una sonrisa triste, como si también le doliera, entonces un sollozo sale de mi garganta, luego otro y otro, entonces me encuentro envuelta en dos fuertes brazos, algo fríos, pero con una esencia que me hizo cerrar los ojos y llorar con más fuerza sobre su pecho, sentía su mano en mi espalda, no intentaba tranquilizarme, solo repetía contra mi oído- esta bien, puedes llorar, te tengo-
Sus palabras me doblegaron como si fuera nada, la fachada de independiente se hizo cenizas solo con eso, convirtiéndome otra vez en la niña que lloraba cuando veía una abejita muerta y que corría a los brazos de mamá cuando necesitaba consuelo.
Ella me mintió -digo entre sollozos, porque eso era lo que más dolía, la persona que había sido mi más grande superhéroe, quien nunca me había mentido a pesar de nuestra difícil situación, quien siempre dijo que mentir era para los cobardes, y resultaba que ella era el más grande de ellos.
Carlisle solo me mecía en sus brazos, dejándome decir cualquier cosa, incluso si sonara incoherente entre mis sollozos, su suavidad y contención hizo que cayera en un sueño profundo donde por fin podía descansar, solo recuerdo haber visto entrar la gran figura de Emmett antes de que me rindiera ante la oscuridad.
Hola otra vez
Ni siquiera recuerdo cuando fue la última vez que actualicé, no voy a mentir y decir que caí en un coma durante los años que me esfumé, solo dire que la vida cambia y los gustos también, como sucedió conmigo y este fanfic.
Creo que seguiré porque no tengo nada más que hacer, disculpen por las contradicciones que seguramente vendrán, porque no recuerdo muy bien a donde quería ir con este fanfic ni la personalidad de los personajes, pero creo que estará mejor así.
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Pieza faltante
WampiryEsto ocurre después de luna nueva. Después de la reunión con los volturis y de poner en riesgo la vida de su familia, Edward termina con Bella. A pesar de esto la familia Cullen decide volver a Forks por un extraño presentimiento, no se esperaban qu...
