♡Capítulo 4♡

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Iguro Obanai, profesor de biología, bajo de estatura, cabello oscuro como la noche, ojos bicolor y de temperamento pues...no tan paciente, pero si era un buen amigo de Kyojuro desde que tiene memoria, siempre en las buenas, en las malas y en las ideas más estúpidas de sus amigos.

- No me digas que es lo que creo que significa - sospechaba Obanai con cansancio acumulado de la experiencia pasada mientras seguía de pie detrás de la silla de Rengoku

- Si, lo es - sonreía Kyojuro con una sonrisa boba - Al parecer~ - alargaba con su voz - el querido autor se encuentra entre nosotros - sonreía mientras pasaba la carta a Obanai

- No te entiendo, Kyojuro - refunfuñaba mientras abría la carta y leía detenidamente - ¿Acaso no habías abandonado todo esto? - se detenía pensando las siguientes palabras - Recuerda lo que pasó...con tu padre - hizo énfasis

Y ahí estaba la gran espina emocional de Kyojuro, aquello que aún le dolía recordar y que posiblemente haya sido la causante de una etapa emocional muy difícil para él, pero no iba a permitir que esta oportunidad tan única se desperdiciara con recuerdos amargos.

- Lo recuerdo, Obanai - dijo energético - Pero ya soy un adulto con la libertad suficiente de saber lo que hago - sonrió mientras se levantaba de su silla y miraba fijamente a su amigo - ¿No crees que la vida es maravillosa de darme esta segunda oportunidad?

- Kyojuro... - insistía en hacer recapacitar a su amigo

- Hoy si podré saber quién está detrás de esto...sin intermediarios, solo yo y lo que se avecine - se puso de pie para tomar de los hombros a Obanai

- Ni tú mismo te crees esa mentira - gruñó Obanai - ¿Qué debemos hacer?

- Dejemos que esto fluya - soltó Kyojuro seguro de sí mismo

"Querido escritor anónimo, ¡Vaya que me has sorprendido!, nunca pensé que esta historia tuviera una continuación pero me alegro mucho por ello, y me alegro saber que te encuentras cerca mío.

Te extrañé"

El destino tan caprichoso quería que la historia continuará, al parecer las memorias no descansarían hasta ver a este par juntos...o eso pensaban con esperanzas. Y así transcurrían los días, con envíos constantes, donde Muichiro ganaba muy bien, lo suficiente como para sentir motivo de continuar todo esto, además, le daba gracia ver a ambos profesores enamorados y mucho más gracia le hacía ser el único que sabía de esto.

- Muichiro-kun - detuvo una voz chillona a Muichiro en el pasillo, quien se detuvo con mucha sorpresa de quien se trataba - ¿Otra vez vas donde Tomioka-san? ¿Has estado castigado? - sonreía la enfermera

- No... - respondió sin más esperando avanzar disimuladamente

- ¿Estás seguro? - sonaba la voz cada vez más demandante - He visto que ustedes son muy amigos ahora

- Solo... - dudó un poco en saber qué decir - ...le ayudo con la hoja de asistencias

- Oh...lo imaginé - mintió la mujer, mientras daba pequeñas palmaditas en el cabello de Muichiro y se iba del lugar

Algo internamente le decía a Muichiro que no todo parecía ir bien y que fue muy astuto en esconder aquella carta de Rengoku-sensei en su bolsillo, un poco desconfiado siguió su camino y afortunadamente encontró a Giyuu sentado en una banca del gimnasio ojeando su bitácora semanal de clases.

- Mui - decían sus labios en forma de saludo sin quitar la vista a las hojas que sostenía en sus manos

- Creo que somos muy obvios - dijo mientras tomaba asiento junto a él

...con amor, Tomioka ♡Donde viven las historias. Descúbrelo ahora