—Supongo que se debe a que jamás había tenido un amigo —sonreí y su expresión cambió—
—¿Amigo? —preguntó y asentí confundido por su cambio de expresión— entiendo.. deberíamos dormir.
Aquel pequeño se volteo y se dispuso a dormir, pero no lograba entender su comportamiento, y aunque sus expresiones eran sumamente claras, no entendía el por que de ellas..
Su cuerpo pequeño se mantenía sobre el colchón en posición fetal dándome la espalda, se mantenía tenso causándome ternura. No entendía bien lo que ocurría pero había aprendido a como apaciguar sus emociones. Mis manos rodearon su pequeño cuerpo en un abrazo apegando su espalda a mi pecho.
—Conrad.. no entiendo muy bien que fue lo que te molesto o hizo sentir de esa forma —suspire en el espacio de su cuello— pero si me explicas, quizás podría evitar hacerte sentir así.. —sus manos tomaron la que rodeaba su abdomen con dulzura acariciándolas levemente— jamás he querido a alguien... no se como tratar algo tan diferente...tan frágil
—No puedo decirte lo que me pasa por ahora Azora —contesto con un tono gentil volteándose, dejándome ver su bello rostro otra vez— duerme..
—Cuando quieras puedes decírmelo niño.—acaricie su mejilla y este sonrió con mi tacto— no dudes en confiar en mí.
—Adoro que me acaricies
Sonrió apegándose a mi cuerpo, su rostro se escondió en mi pecho y sus piernas se entrelazaron con las mías provocandome nuevamente esa sensación tan cálida en mi pecho, mi aliento temblaba y el no mostraba señales de querer alejarse.
—Late muy rápido..
—No lo puedo controlar, se comporta de esa forma cada vez que estas cerca —murmure y sus ojos se toparon con los míos llenándome de su luz— es inescrutable el hecho de por qué late así..
—Pronto no será inescrutable Azora, pronto entenderás todo.
—¿A que te refieres niño? —pregunté y este nuevamente se escondió en mi pecho, supuse que no quería hablar de eso—
—Quiero dormir así, aún siento algo de miedo.—murmuro escondido evadiendo mi pregunta—
—Esta bien.
Uno de mis brazos se mantuvo suplantando la almohada de Conrad, y el otro manteniendolo cerca, asegurándome de que no se fuera a ir mientras dormía. Sus manitos se mantenían juntas en mi pecho manteniendo un débil agarre mientras dormía, y así poco a poco fue fácil conciliar el sueño a su lado...
¿Por qué a su lado todo se siente diferente?...
—¿Quieres hacer algo divertido? —preguntó Bleu junto a mi—
—¿Como que? —pregunté algo cansado, hace unos instantes Bleu me había salvado se las garras de mi padre—
—Es una sorpresa, ven vamos —sonrió llevando 2 suéter y algo que agarro de una bolsa bajo su cama— ¿Tienes hambre? —pregunto—
—No mucha
—Llevare un poco de dinero por si acaso.. cuida la puerta —ordenó y asentí—
Bleu se puso de rodillas en el suelo y con sus tijeras que nunca dejaba levantó una tabla del piso en aquella vieja casa en la que vivíamos. Sacó una caja que mantenía dinero dentro y sacó varios billetes para luego dejar todo en su lugar.
—Bleu vienen los trillizos —avise viendo como esos niños idénticos se acercaban a la habitación—
—Por la ventana rápido —demando en un susurro y asentí saliendo por ahí, Bleu tomó sus cosas y salió antes de que entraran.—
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Metanoia. (Completa)
Romance"A nada te acostumbres para que nada te haga falta" ese es el lema de Azora Holmelund, cuya visión del romance carece de interés por todo lo que ha sucedido a lo largo de su vida. Conrad Miller, un hombre dulce, cálido y amable llegará a poner en du...
