Abrí mis ojos con cuidado, sintiendo ruido y murmullos suaves a mi lado. Conrad estaba mirando al techo, su cabello desordenado, nariz inquieta, y su cuerpo envuelto en las sábanas. Conversaba con si mismo, se veía molesto, triste, todo al mismo tiempo.
Lo atraje a mi con cuidado, sin que pudiera negarse y deje un beso en su rostro sorprendido.
—¿Que haces despierto? —murmure adormilado, con la voz más ronca de lo normal— ¿es que aún te queda energía?
—lo mismo podría preguntar—susurro, deje un beso en su frente y aquel melancólico se escondió entre mis brazos— ¿Que sucede niño?
—No sé si estoy listo para ver a Ethan, para hablar con él... No se qué sucederá después de verle, como debo actuar Azora.. tengo miedo de esta situación.
Junte su frente con la mía en un suspiro agobiado, y sin estar muy consciente de lo que pasaba por su cabeza aquél comenzó a llorar desconsolado.
—Conrad, realmente no se qué sucederá mañana, no tengo idea de que dirá o de cómo te hará sentir... pero puedo prometerte que estaré contigo para protegerte de lo que sea. —tome su rostro entre mis manos y sus ojos más claritos por llorar me miraron con su amor contagiado de nostalgia— Te amo Conrad.
—Tambien te amo —susurro apegando su cuerpo al mío inquieto— me desespera no saber qué sucederá.. si aquella barrera que pones entre nosotros cuando hay gente volverá a aparecer.. si tu mal humor irá cuesta arriba por la cantidad absurda de gente.. —suspiro entre sollozos— No quiero pelear contigo..
—¿construimos otra casa? —bromee y aquel sonrió dándome un severo golpe secando sus lágrimas— que te parece si hacemos un trato ¿Esta bien?
—Que clase de trato Azora.. —pregunto con curiosidad, aquella que siempre poseía—
—yo no pondré barreras esta vez, sin embargo por respeto mínimo no podemos hacer cosas subidas de tono aquí delante de todos. Y controlare mi mal genio y tu controlarás tus hormonas —advertí apuntándole con mi dedo índice y aquel entre risas, olvidándose de su llanto, mordió severamente mi mano—
—¿Yo? Pero si tú eres el que se prende solo con verme Azora. —alegó y reí negando—
—Eso no es verdad.
—¿estas seguro? —preguntó con la nariz inquieta y yo asentí sin tomar importancia.— Bien.. —Se puso de rodillas en la cama, aún envuelto en la sábana, dejando que está cayera lentamente, desesperando mi impaciencia ante tal proceso. Sus hombros quedaron descubiertos, con todas sus constelaciones y clavículas marcadas. Bajo más; su pecho, sus pezones, sus costillas, su abdomen y cuando estaba por ver más aquel se detuvo mirándome divertido.— Controla tus hormonas, Holmelund.
—Mocoso promiscuo. —alegué sentándolo sobre mi sin mucho esfuerzo. Siendo separados por la delgada tela de la sábana.—esto es tu culpa. Tu te insinuas primero.
—a esto me refiero; últimamente pierdes el control muy fácil Azora.. y siendo honesto me encanta —murmuro avergonzado— sin embargo con Mary, Alana e Ethan presente
—Y Bleu —acoté—
—Y Bleu. —continuó— las paredes son algo delgadas, y tendemos a ser algo ruidosos.. —murmuro—
—Habla en singular, tu eres el ruidoso, Miller. —alegue y aquel suspiro pasando su mano por mi abdomen con ternura, rozando la yema de sus dedos con la delicadeza que él siempre poseía en sus actos, sacándome un gruñido.—
—somos. —repitió y yo asentí restándole importancia— o que te parece un juego Holmelund.. un trato..o trueque, como quieras llamarle.—sonrió con maldad y seguido sus ojos se posaron directamente en los míos.— quién pierda los estribos en el ámbito sexual, es decir, el que "ataque" al otro primero.. le deberá algo al otro. ¿Hay trato? —tras hacer las comillas con los dedos volvió a posar sus manos sobre mi abdomen con cuidado para afirmar así su cuerpo sin caerse directamente sobre mi—
ESTÁS LEYENDO
Metanoia. (Completa)
Romantizm"A nada te acostumbres para que nada te haga falta" ese es el lema de Azora Holmelund, cuya visión del romance carece de interés por todo lo que ha sucedido a lo largo de su vida. Conrad Miller, un hombre dulce, cálido y amable llegará a poner en du...
