Me quedé recostado a su lado, delineando sus manchas agotado y a la vez insatisfecho. Su pecho subía y bajaba lentamente relajado ante mis caricias. Me contagie de la calidez de su cuerpo, me arrope con su cariño, me deje querer un ratito más entre sus brazos.
—Me hace cosquilla. —alego deteniendo mi mano que delineaba la mancha de su costilla— ¿deberíamos volver?
—No quiero —susurre— una de las cosas que más me agrada al hacerlo es esto —confese indicándonos bajo su mirada confundida— quedarnos desnudos justo al lado del otro, como si no hubiera nadie más.
—No hay nadie más, Conrad. —respondio y yo reí dándole un severo golpe—
—Que amargado eres, ¿ya te lo habían dicho? —esgrimí vistiéndome bajo su mirada atenta, pero no respondió, solo me miró entre la luz que se asomaba entre las hojas—
—oui. —dijo finalmente comenzando a vestirse sin tardar para acomodar las cosas dentro del bolso—
—Zeta, ¿de casualidad sabes que es lo que tiene Ethan específicamente?
—Cáncer en los riñones. No está avanzado, pero me temo que está avanzando con rapidez lo que es muy contradictorio. —respondió tomando mi mano para salir del sauce.
Cáncer..
Mis piernas cedían por nuestro anterior contacto, y su silueta imponente noto mi debilidad.
Me sostuvo entre sus brazos y me cargó sin esfuerzo dejándome avergonzado.
—No es necesario.. —susurre escondiendome en el espacio de su cuello—
—sí lo es. —respondió— siempre que lo hacemos te quedas en la cama hasta que tu cuerpo te lo pide. Levantarte después de eso, acostumbrado a un descanso previo no es bueno para ti.
No respondí nada ante eso, en su lugar me mantuve impregnandome de su olor, gozando de sus brazos fuertes que me cargaban sin problema y sin rechistar.
La luz de la mañana comenzó a hacerse presente, tocaba con su débil luz la copa de los árboles, iluminando las aguas frías de Kentucky. Azora, quien había caminado tranquilo por un rato sin distraerse de su camino se detuvo frente a un árbol y dejó caer el bolso para seguido bajarme con cuidado y empezar a escalar este con facilidad.
—¡¿Que haces?!
—shhh—sonrio— ¿crees poder subir?
Asentí. Su silueta se fue perdiendo poco a poco por las ramas firmes de aquel árbol viejo y grande, que parecía estar hecho para escalar con sus pequeños agarres desde sus raíces hasta donde empezaba la división de sus grandes ramas.
Acobardado, subí con cuidado, y poco a poco sin mirar hacia abajo me topé con la silueta de Azora, sentado en una de las ramas más altas del árbol.
—mira esto —sonrió tomando mis manos para sentarme con facilidad en la rama a mi lado, guiando mis ojos al sol que aparecía entre las montañas.
La luz cálida, tan tenue era digna de apreciar, un naranja y rosa mezclándose para iluminar la mañana. La mirada de Azora se perdía en el horizonte, contemplaba el paisaje divino de la naturaleza tomado de mi mano. Me acomode a su lado y apoye mi cabeza en su hombro, agobiado y cansado.
—¿El cáncer a los riñones tiene cura? —pregunte en un susurro, curioso, temiendo por la respuesta—
—Sí —contesto acariciando mi cabello— pero Ethan se niega a aceptar el tratamiento. —suspiro— dice que la cantidad de dinero es excesiva, no tiene de dónde sacar el dinero para su tratamiento, y de paso... Cree que así podrá irse con Susan.
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Metanoia. (Completa)
Romance"A nada te acostumbres para que nada te haga falta" ese es el lema de Azora Holmelund, cuya visión del romance carece de interés por todo lo que ha sucedido a lo largo de su vida. Conrad Miller, un hombre dulce, cálido y amable llegará a poner en du...
