65. Debutar en Nashville.

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—¿Conrad donde está? —le pregunté a Thomas y aquel sonrió posándose junto a mi—

—se está probando el traje —sonrió— a ti el traje te luce fenomenal..

—Mi esposo dice lo mismo —di una sonrisa forzada y antes de que pudiera hablar mi castaño salió del probador— J'adore la façon dont ces costumes te vont..

—ídem.

—¿Que idioma es? —pregunto el rubio—

—Inventado —dijimos al unísono, mirándonos con complicidad— pero ya demos ir. 

Vestimos un traje blanco, El festival más grande de Nashville se hizo presente con sus luces, ruido, y gente. Lleno de artistas talentosos, esperando por su turno y brillar en la tibia noche de la ciudad de la música.

—Estoy nervioso —murmuro Conrad— deberé cantar todas mi canciones.. ¿Tus dedos están bien? —pregunto y yo asentí con una pequeña vendita en mis dedos.—

—Todo ira bien Conejito.. ya verás que si.

—espero que sí —murmuro mirando a la gente, había mucha reunida ahí, por este show al aire libre.— Han venido todos a vernos..

—¿Todos?

—Sí, ha venido: Leila, Cami, Alicia, abby, Alana, Mary, Bleu, y Ethan. —sonrió a la par que yo pestañeaba varias veces procesando la información— luego de este show podemos irnos a la cabaña, y celebrar

—¿Y que dijo Thomas respecto a eso?

—¿Respecto a que? —apareció de la nada posándose junto a nosotros con esa sonrisa amable de siempre—

—Que luego del show nos gustaría irnos a ver a nuestra familia cerca de aquí, en Kentucky —dijo Conrad y Thomas asintió—

—Podemos ir —sonrió auto invitándose— pero debemos volver mañana antes de las 5, tendrán una entrevista.

—Nos encantaría invitarte Thomas, pero no hay suficientes habitaciones para que pases la noche.. —mintió Conrad y yo rodé los ojos—

—De seguro puedo dormir con Azora ¿Verdad? —dijo divertido pasando su brazo por mi hombro. Otra vez su cercanía me agobiaba, me irritaba, y desagradaba en su totalidad. Aquel tacto exasperante cesó en cuanto Conrad volvió a hablar.—

—No, no puedes —sonrió— No permito que mi esposo duerma con otro hombre que no sea yo.

Los ojos de Thomas se abrieron con sorpresa bajo la mirada tétrica de Conrad, su brazo se salió por si solo alrededor de mis hombros y lleno de incomodidad soltó una risita metiendo sus manos en los bolsillos.

—¿Esposo? —sonrió divertido— ¿Por qué no me lo habían comentado?

—Porque no mezclamos nuestra vida laboral con la personal, Thomas. —respondió Conrad, manteniendo sus modales, su tono firme de voz pero sin ser brusco o mal educado, manteniendo esa delicadeza y modales en su persona.— y ahora que lo sabes, espero que dejes de insinuarte a mi esposo, no creas que no lo he notado.

Aquel se quedó en silencio y asintió, soltando otra de sus risitas incómodas y palmeando nuestros hombros.

—Jamás me he insinuado, Conrad, no se de qué hablas. —sonrio y interrumpió lo que Conrad quería decir— solo venía avisarles que luego de ellos suben ustedes. Los veré desde abajo.

—¿Esposo? —pregunte con una sonrisa en cuanto Thomas se alejo—

—Dijiste lo mismo esta mañana, Azora. —comento molesto— "mi esposo piensa lo mismo" —repitió y yo reí tomando mi violín y comenzando a afinarlo—

Metanoia. (Completa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora