—Un tipo, creo que Collins. Mi padre quiere emparejarme con el para mantener las empresas aliadas. —suspiro— es un narcisista adinerado, nada más.
—¿Y es guapo?
—¡Maldito gay! —habló Lany golpeándome de forma brusca pero lo suficientemente suave para que no doliera—
—¡no soy gay!
—Ustedes dos —nos regaño Bleu entrando al cuarto—
—¡¡Bleu!! —celebramos con emoción al unísono abrazándola y esta soltó una risita— par de mequetrefes, sus padres los están buscando.. vamos..
—¡No!
—Si. —demando ella y Lany, arrastrándome consigo—
Mis piernas se arrastraron dentro, junto con Lany y Bleu, pero la chica Holmelund se perdió entre la gente adinerada para tomar sus fotos.
—Conrad más te vale comenzar a comportarte y dejar esos berrinches. —amenazó mi padre tomándome del brazo—
—Señor Miller —interrumpió aquel chico de cabello blanco que había visto en el jardín—
—¡Marck! —saludó mi padre soltándome y estrechando su mano— aprovechando que estas aquí quisiera presentarte a mi hijo, Conrad Miller —comento y asentí estrechando su mano— a partir del primero de abril comenzarán a trabajar juntos.
¡¿Primero de abril?!
—Un placer conocerte, Conrad Miller. —dijo con la educación que debíamos poseer obligatoriamente entre esta gente—
—Igualmente. —sonreí evitando la ironía cuando vi a Alana negar y hacer señas que no entendí—
—¡Alana! —hablo mi padre con "ternura" cuando noto su vaga presencia, llamándola con una sonrisa forzada. Alana suspiro y camino en nuestra dirección— hija, quiero presentarte a este muchacho de él que te hable.
—Si, si ya lo sé, es Marck —sonrió— encantada de conocerte.
—El placer es todo mío, Alana. —el peli blanco beso la mano de Alana en un gesto educado mientras papá disfrutaba de ello y yo miraba con asco a ese par de heterosexuales. Lany, como si todo esto pasará en cámara lenta tomo una copa de vino de las bandejas de uno de los meseros que pasean por la mansión ofreciéndo alchol de calidad, para acto seguido hacerme una seña que entendí a la perfección. Ambos se "separaron", quedando frente a frente, "me tropecé" y como un accidente la camisa blanca de la bola de nieve con patas fue manchada.
—¡mierda! —se quejo limpiando con un pañuelo la camisa disimulando el ataqué— lo lamento tanto —Continuo— ¡Conrad deberías tener más cuidado!
—lo siento mucho —mentí—
—no se preocupen.
—Podrías llevarlo al baño para que se limpie, yo le traeré una camisa. —habló con un arrepentimiento falso y en su mirada y asentí manteniendo los modales—
Puntos modales.
—Sígueme porfavor —avise y este asintió caminando con sus manos en los bolsillos, guiándolo por los pasillos hasta el baño.—¿Te gusta mi hermana? —pregunté con pura intención de incomodarlo y este soltó una risita—
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Metanoia. (Completa)
Romance"A nada te acostumbres para que nada te haga falta" ese es el lema de Azora Holmelund, cuya visión del romance carece de interés por todo lo que ha sucedido a lo largo de su vida. Conrad Miller, un hombre dulce, cálido y amable llegará a poner en du...
