—Tu estudio es realmente grande—dijo Conrad admirando el lugar, el micrófono y demás cosas que habían detrás de una máquina llena de botones y un cristal enorme.—
—Lo sé —dijo el rubio— ¿a ti que te parece Azora?
—Deslucido.
Conrad me dió una mirada de desaprobación y Thomas soltó una risita como si lo que hubiera dicho hubiera sido una broma.
—Me alegra que te guste, ahora necesito que me muestren sus canciones.
—Claro.
Conrad saco su celular y yo afine mi violín con rapidez en el espacio acolchado para el sonido. Dejo la melodía del piano sonando en su teléfono, melodía que habíamos grabado en la cabaña para poder acompañarlo con el violín.
Su voz mágica comenzó a sonar, y mi violín poco a poco lo acompañó con sigilo, siguiendo su voz melodiosa con notas que se negaban a no darle su lugar en la música. Las letras de su música estremecían mi alma, derriban los muros de hielo que de alguna forma se atrevían a levantarse en su presencia, pero ahora fingía que su música no era para mi.
Mi solo de violín llegó, me admiro con una sonrisa, con ese brillo propio en sus ojos verdes otoñales consumidos por la miel. Le guiñe un ojo y simultáneamente siguió con la canción para acabar dentro de poco bajó la mirada atenta del rubio
—Me encanta como tocas el violín, Azora —sonrió el rubio acercándose a mi e inmediatamente mi entre cejo se frunció mirando a Conrad confundido, pero el castaño se veía emocionado por aquel halago que no iba dirigido a él—
—Que opina de la voz y la letra. —demande a forma de pregunta, seco, y cortante pero Conrad me dió un pequeño empujoncito por mi carácter.— gracias —rechiste.—
—Por supuesto que Conrad no se queda atrás, la voz de este muchacho es increíble, pero no es algo que no sepa ya ¿Verdad? —comento carismático en dirección a Conrad y él asintió feliz—
—Azora es realmente bueno con el violín y el piano.
—El piano que pusiste en tu celular, ¿También lo toco él? —pregunto con sorpresa y Conrad asintió— es impresionante. Bien, necesito que hoy me muestren todas las canciones, y grabemos de forma profesional el piano, y detalles de fondo, probablemente nos llevará este mes.
Al finalizar el día, Conrad casi se negaba a hablar, mis dedos ardían acalambrados de tanto tocar el piano y el violín, solo para tener lista la mitad de la canción. El sol empezaba a ocultarse entre los edificios, y dejaban la ciudad encendida por la cantidad de luces esparcidas por el lugar.
—Esperen —nos detuvo Thomas antes de que pudiera escaparme de él— Azora, dame tu número de celular.
—Tiene el de Conrad, no necesita el mío. —respondí tosco—
—si, pero-
—No tengo celular —interrumpí—no me interesa tener uno.
—Azora —murmuro Conrad mirándome de forma tétrica, algo parecido a lo que hacía con Alana— Thomas, Azora no tiene celular, pero nos estamos quedando en el mismo departamento por ahora, asique cualquier recado me lo puedes decir a mi o llamarme y te paso con él, ¿Está bien? —respondió con amabilidad—
—Muchas gracias Conrad, ¡que tengan linda noche! —se despidió sin más y yo comencé a caminar lejos de su presencia.—
En cuanto el estudio de grabación estaba lo suficientemente lejos, Conrad me dió un golpe completamente molesto mirándome con su nariz inquieta esperando una respuesta que definitivamente no tenía si no me preguntaba.
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Metanoia. (Completa)
Romansa"A nada te acostumbres para que nada te haga falta" ese es el lema de Azora Holmelund, cuya visión del romance carece de interés por todo lo que ha sucedido a lo largo de su vida. Conrad Miller, un hombre dulce, cálido y amable llegará a poner en du...
