Capítulo 24.

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El tiempo pasaba más lento que cualquier otro día de los que había tenido en la vida

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El tiempo pasaba más lento que cualquier otro día de los que había tenido en la vida.

Era jodidamente frustrante tener tanto tiempo para pensar, no me gustaba estar en situaciones como esa porque siempre regresaba a la cosa que intentaba evitar a toda costa, era como... Algo que estaba destinado a pasar, algo inevitable.

En este caso: Dahyun.

No sabía cómo estar ni que pensar respecto a ella ¿Debería seguir detestándola o debería dejar de ser tan idiota? Es decir, no puedo pretender que nada de las mierdas que le hice en el pasado simplemente desaparecerán por haberla besado y fingir que todo está bien, pero tampoco quiero dejar las cosas así, no puedo.

Después de todo, la vida me había hecho una mala jugada al hacerme caer enamorada de la misma persona que detesto desde hace mucho tiempo.

Miré a mi alrededor, todos los demás alumnos en la clase seguían clavados con la vista en el examen. ¿Qué demonios gente? Estaba demasiado sencillo para pasar tanto tiempo mirándolo y haciendo cuentas, sólo eran matemáticas.

Mi pie pegaba constantemente contra el suelo en un gesto desesperado mientras mi cabeza se alzaba sutilmente entre los asientos. Al parecer era la única que había terminado el examen para ese entonces y realmente no quería parecer una sabelotodo por entregarlo de primera, así que solté un gran suspiro y decidí relajarme sobre mi asiento.

Sujeté el papel entre mis manos nuevamente y lo repasé por tercera vez. Ya no había nada que corregir y no podía rallarlo o hacer dibujitos en los costados a menos de que deseara un punto menos en mis notas, así que lo volví a dejar sobre la mesa.

Mi paciencia se agotaba.

Gruñí en voz baja mientras me pasaba las manos por el cabello y suspiré para relajarme, desviando la mirada a la ventana del salón que daba al pasillo. Comencé a mirar a la gente, los estudiantes, los maestros... Uno a uno comencé a examinarlos en los pocos segundos que lograba verlos cuando pasaban junto al aula y curiosamente, logré distraerme lo necesario para no explotar.

Hasta ese momento, jamás había visto al consejero. En realidad, ni siquiera sabía que teníamos uno.

—¡Tzuyu! ¡Chewy!

La voz de Dahyun surgió desde el pasillo y solamente de escucharla mi pulso se aceleró un poco.

La envidiaba por haber quedado exento del examen, eran muy pocos los que lo lograban y para su mala o buena suerte, le había tocado a ella.

Tzuyu surgió también del lado contrario a la voz de Dahyun con una gran sonrisa y se detuvo a la mitad de la ventana mientras abría los brazos antes de que la otra se estrellara contra ella para abrazarla fuertemente.

Mi sangre hirvió.

Esa maldita cabeza hueca con cara de yoda llevaba menos de dos meses en la escuela y Dahyun la adoraba. ¿Por qué?

Amor entre cuerdas Ꞝ DahmoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora