Parte 2 Miedo

133 15 0
                                        

Jin no alcanzó a reaccionar cuando sintió unos brazos fuertes tumbarlo al suelo y luego arrastrarlo por el piso mientras que él inútilmente intentaba ponerse de pie, su confusión era extrema al punto que se preguntaba si estaba soñando. Se escuchaban unos gritos desgarradores de una mujer pidiendo auxilio, mientras que un hombre gritaba -¡ya callate estúpida idiota!-. De un momento a otro sintió nuevamente que lo tiraban  al suelo detrás de unas estaciones de trabajo y lanzaban a otro hombre junto a él - ¡baja la cabeza! ¡ahora pon tus mugrosas manos en tu nuca maldito!, Seokjin obedeció de inmediato, aunque  sentía que veía la escena desde fuera, cómo si él fuera un espectador.

Pronto acercaron a otras dos personas más al grupo en el que él estaba, y por fin, en un milisegundo de atención pudo darse cuenta que los apuntaban con armas de fuego de alto calibre, una ráfaga de esas y todos estarían camino al cementerio. Confundido como estaba, lo único que atinó a pensar fue que ese no era su "traje de la suerte". ¡baja la cabeza si no quieres que te vuele los sesos!, alcanzó a escuchar y de pasada vio la punta del arma rozando su rostro. Automáticamente fijó la vista en el suelo, y comenzó a sudar frío, recién caía en cuenta de lo que estaba pasando, él y las personas que lo acompañaban tirados en el suelo, eran rehenes de unos delincuentes. ¿Qué había pasado? no lo sabía, pero sospechaba que los tipos no estaban dispuestos a entregarse a la policía por lo que habían hecho.

Saltó como un alma poseída cuando su teléfono móvil comenzó a sonar y vibrar, lo tenía en el bolsillo de su pantalón. En cuanto se escuchó más fuerte el sonido uno de los tipos que los apuntaba gritó -quiten los teléfonos a todos esos idiotas-. Casi al instante sintió como lo registraban con extrema brusquedad y sacaban su móvil del bolsillo, luego tiraron todas las pertenencias a una mochila de los delincuentes. En el forcejeo, Jin ladeó la cabeza hacia su izquierda reparando en el hombre que se encontraba a su lado, al igual que él, mostraba preocupación en su rostro, pero tenía un semblante más tranquilo que el resto de los rehenes. Solo moviendo los labios preguntó en silencio al tipo ¿qué pasa?. El Joven que se veía de una edad parecida a la suya, sacudió su cabeza dando a entender con su gesto que tampoco sabía.

Dos de los hombres que los vigilaban, comenzaron a levantarlos bruscamente apuntándolos con las armas y gritando les ordenaban caminar hacia una oficina. Como podían se ponían de pie y caminaban con los brazos en alto, una mujer mayor acompañada de una jovencita estaba claramente descompuesta y lloraba con angustia,- ¡camina estúpida! - le gritaba uno de los tipos. Luego fueron entrando uno a uno en una habitación que contaba con un escritorio y unas cuantas sillas. ¡Siéntense y escondan sus cabezas! gritó uno de los hombres. Todos se ubicaron en el suelo, en la medida que podían se miraban unos a otros con cara de espanto e incredulidad.

La mujer que lloraba, suplicó al captor darle su bolso para sacar uno de sus medicamentos, a lo que el delincuente respondió - cállate y agacha tu cabeza maldita perra-, la mujer ahogó un grito y entre sollozos repetía muy bajo "necesito mi medicina", cuando de pronto cayó desmayada. La que al parecer era su hija, rogó al tipo que su madre estaba enferma y necesitaba sus medicamentos o podía colapsar. Uno de los tipos habló al otro, - si se muere esta mujer, podemos estar en peores problemas de los que estamos ahora Hango-, - No seas estúpido, me importa una mierda la maldita mujer, de ésta saldremos como sea, ahora comienza a amarrarlos. Les colocaron cuerdas en las manos y en los pies y luego vendaron sus ojos. Antes que cubrieran su vista, Seokjin pudo observar por última vez el rostro del hombre joven que estaba a su lado cuando los capturaron. Ambos levantaron sus cejas mirándose y preguntándose qué venía a continuación.




Casualidad o destino?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora