Előszó

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Se veía a un muchacho caminando por los pasillos de su hogar en dirección a la toulet, cuando el sonido de algo rompiéndose llamo la atención de los presentes en el hogar.

 - ¿Qué tanto tenias que estar pensando para que se te cayera la bajilla, Mikaela? - pregunto la cabeza de familia, la miraba con suma atención y cada movimiento que daba la femenina este seguía los ojos de esta.

- No fue mi intención, papa, estaba muy caliente el plato. - dijo la chica con los ojos cristalizados.

- Mírame cuando me hablas, porque sino lo haces lo tomare que no me estas diciendo nada. - dijo frio. - Hazme el favor y limpias este desastre, porque ni yo ni tus hermanos lo haremos. - dijo mirándola fijo, luego de dar el sermón, se retiro de la cocina y se dispuso a leer en el sofá el periódico.

La chica se limpio los ojos, respiro y limpio el desastre, luego se dirigió al espejo de su habitación y se arreglo el cabello, la verdad no sabia hacerse ningún peinado así que solo imito una trenza que quedo algo desarreglada, se volvió a mirar y hizo un puchero.

- Vamos a llegar tarde, bebe llorón. - dijo el muchacho apoyado en el marco de la puerta.

La muchacha lo miro con una mirada vacía, tan solo tomo su maletín y salió junto a el.

- Tienes que ser mas cuidadosa, Ela. - dijo el muchacho mientras la veía de reojo.

- Estaba distraída, esto de estar en una escuela mixta, no me genera simpatía. - dijo seria, su mirada reflejaba tristeza. 

- ¿Es eso? Constantemente por estar de mesera en el restaurante te relacionas con hombres, ¿Por qué no te gustaría la escuela mixta? - pregunto curioso mientras giraba ligeramente la cabeza.

- No es lo mismo, señores no es lo mismo que muchachos. - dijo casi al instante. 

- Bueno, como hermano ejemplar que soy, te cuidare la espalda. - dijo irónico. - Ten en cuenta que los muchachos de Voltaire son solo hormonales que nunca se han relacionado con el genero femenino. - dijo gracioso. 

- Son inmaduros. - dijo la muchacha.

- Eso. - dijo, se paro cuando vio el portón de metal abierto y este le dio una mirada tranquila a su hermana. - Sera normal que te observen, ¿si? - dijo tranquilo para avanzar.

La chica pensó unos segundos, pero solo entro, caminaba con tranquilidad hasta que los muchachos empezaban a mirarla como si fuera una presa y ellos depredadores, ella se acerco inconscientemente al tablón de salones.

- Buenos días. - dijo neutral para pasar al lado de dos muchachas, no esperaba saludo de ellas, solo se centro en buscar su aula.

- Buenos días, ¿Cómo te llamas? - pregunto alegre la chica de cabello corto.

- Mikaela, Mikaela Tischer. - dijo esta para voltear su cabeza y sonreír brevemente.

- Bueno, al menos seremos tres. - dijo la pelirroja. - Soy Michele Magnan, un gusto. - dijo alegre.

- Mucho gusto. - dijo ya seria la pelicastaña. 

- Soy Simone. - dijo la de pelo corto. - Te cuento algo, los chicos te miraron mas a ti que a la rubia. - dijo la chica dando saltitos.

- ¿? - la chica roto su cabeza en forma de duda.

- Olvídalo.- respondió inconscientemente la contraria. 

Pasando un rato, las muchachas estaban en su salón pero en el camino se vio a la pelicastaña caminando sola puesto se había quedado atrás, cuando vio pasar a su lateral, yendo hacia el laboratorio a un muchacho muy alto, y de buena figura, se vio embobada y cuando se dio cuenta había chocado con alguien, la chica reacciono alejándose. 

iskola - (Joseph Descamps)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora