Había una vez...
Un chico humilde, o como comúnmente les llamaban, plebeyos... Un chico de piel trigueña y tersa, cabellos dorados y belleza sin igual.
Un Omega de belleza sobre natural, belleza envidiada por las mujeres de todas las jerarquías, A...
Dos sombras deambulantes rondaban por los pasillos del palacio, deslizándose cautelosamente de entre la noche, hasta llegar a las grandes puertas del imponente castillo.
-SR: Alteza, es muy necesario que salga del castillo de esta manera? Y que yo sea quien la ayude en su escape? El rey me matara si nos descubre..
-SH: Sabes Sarah? Le que titas lo emocionante a la vida.
-SR: Princesa, no se que de emocionante le ve a escabullirse del castillo.
-SH: Mira, solamente me acompañaras a las puertas del castillo, a partir de ahí podrás regresar a dormir.
-SR: Y piensa estar a estas horas de la noche en el pueblo y sola?
-SH: Estaré bien, solo es un paseo inofensivo.
-SR: Y que es lo que piensa hacer sola?
-SH: Es algo que debo de hacer, y no es algo que pueda hacer en compañía de mis guardias.
-SR: Esto no es bueno, le puede pasar algo.
-SH: Ya te dije que no pasará nada, no soy tan inofensiva como crees.
-SR: Como quede hablar tan confiada?
-SH: Bueno, ahora no puedo decirlo, pero, nunca fui una niña ordinaria - sonrió divertida mientras salía por las grandes puertas del palacio -
-SR: Princesa.
-SH: Listo! Ahora puedes regresar a dormir. Si preguntan por mi, tu no sabes nada, tu no me has visto, de acuerdo?
-SR: Cuídese mucho por favor.
-SH: Lo haré, pierde cuidado. Ahora vuelve a dormir.
-SR: Si su alteza.
La joven princesa comenzó a caminar hacia el pueblo, tomó un camino de entre todos y siguió sin con firmeza hasta llegar a una casa que aún mantenía sus luces encendidas, se detuvo frente la puerta de la entrada, cerro sus ojos, tomó aire y tocó un par de veces. Un par de segundos más par de la puerta se abrió, dejando ver a una bella dama de cabellos rojizos como el carmín.
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-SH: Buenas noches, espero no importunar.
-NS: Princesa Han SooHee? - miro sobre los hombros de la joven - Y sus guardias?
-SH: He venido sola.
-NS: Perdone mi grosería, pase por favor, esta usted en su casa.
-SH: Muchas gracias.
-NS: Que la trae a esta su humilde casa a estas horas, alteza?
-SH: Necesito hablar con usted de un tema sumamente importante.
-NS: Perdone si le cuestionó, pero porque soy yo a quien a elegido para tratar dicho tema.