Capítulo Acht­und­vierzig

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Tipo 3.
Este tipo de sanciones incluye:

1: La expulsión del comando en el cual está ejerciendo servicio por tiempo indefinido.
2: El exilio total donde dejara y abandonará la carrera militar que haya cursado, la vida en la milicia, las medallas otorgadas, el rango ejercido y cualquier pertenencia o relación con las FMSE
3: Una cadena de tiempo indefinido en las celdas de retención de la central.
4: Ser empleado para experimentación tanto científica como médica dentro de las FMSE.
5: Ser enviado a misiones suicidas con el único fin de acabar con honor la vida del componente.

Asteria Magno.
Viernes 01 de septiembre.
Rostov del Don, Rusia
Descubriendo verdades.

Abro la puerta de mi casa y el aroma me golpea antes de que pueda encender la luz. Chocolate derretido. Fresas tibias. El aire está caliente.

Dasha me entregó las llaves esta mañana; dijo que nadie había entrado desde que partí a la misión en Norilsk. El horno está encendido. El calor se desliza por el pasillo.

Alguien está aquí.

Avanzo despacio hasta la cocina.

Nala.

Está frente a la estufa, moviendo algo en una olla. Cuando me ve, sonríe. Yo abro los brazos y ella se lanza contra mí.

-Nala, ¿qué carajos haces aquí?

Me aprieta fuerte. Siempre nos saludamos así: como si el mundo estuviera a punto de acabarse.

-Maté al samurái japonés.

Mis manos se tensan sobre su espalda.

Las Azi Dahakas la están buscando.

-Pensé que iba a morir -continúa-. Atravesé toda Europa para llegar aquí. Me sacaron de Inglaterra dentro de contenedores de basura. Salí de Londres en un camión recolector; la ciudad estaba llena de mujeres asesinas buscándome. Después barcos pesqueros. Días sin dormir. Días sin saber si iba a amanecer viva.

No la suelto.

Nala es la más racional de las tres. La más fría. Si ella está temblando, entonces esto es grave.

-Me quieren matar -dice, y su voz ya no suena firme-. No tenía orden de ejecución. Estaba en la librería cuando lo vi entrar. Oda Akanishi. Sonriendo como si nada.

Su mandíbula se endurece.

-Yo soy quien recoge los cuerpos quemados de los soldados de las FMSE. Yo soy quien trata a los que llegan a Inglaterra con CGC en la sangre. Y él patrocinó esa mierda.

Respira hondo.

-Corrí a mi departamento. Armé el rifle en segundos. La librería de Zinov está a mil trescientos metros. Mi edificio tiene cien pisos... y la azotea es perfecta.

Hace una pausa.

-Le disparé.

Silencio.

-Un proyectil de tres milímetros. Directo a la cabeza. Después vi cómo las FMSE recogían el cadáver.

Trago saliva.

-Mi capitán organizó mi huida. Tres días para salir de Inglaterra. Uno más para llegar aquí.

Me mira.

-Estoy jodidamente asustada.

Es la primera vez que la oigo hablar tanto sin detenerse.

-Pensé que Léa estaba en Alemania. Por eso vine. Revisé toda la casa... y solo encontré esto.

Se separa y deja algo en mi mano.

Cerberus (Hipogeo I)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora