Capítulo Sechzehn.

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Título preliminar.

Antecedentes de un componente.

A1: Nombre completo.

A2: Fecha y lugar de nacimiento.

A3: Número de identificación militar.

A4: Rango y categoría militar.

A5:Unidades militares en las que ha servido.

A6: Experiencia y entrenamiento militar.

A7: Condecoraciones y premios recibidos.

A8: Participación en operaciones militares o misiones especiales.

A9:Historial de ascensos y promociones.

A10: Información sobre licencias o permisos especiales otorgados.

Asteria Magno.
Rostov del Don, Rusia.
Pesadillas vividas.

Lo abrazo a las 00:00 horas. La aeronave que llevará a mi padre despegará en minutos y no puedo soltarlo. Siento un mal presentimiento que me aprieta el estómago. No quiero que se marche lejos… lejos de aquí, lejos de mí.

—No te vayas — Suplico—. Si me caso con Emilio Romasanta, seremos familia y él no te obligará a ir a esa guerra —le digo, mordiéndome las lágrimas. Por eso lo busqué en su oficina, por eso lo abrazo como si así pudiera retenerlo.

—¿Ahora te quieres casar? —responde, con una mezcla de sorpresa y cansancio.

—Al igual que con Brus… sería por conveniencia.

Me besa la frente, con esa suavidad que solo me da a mí.

—Vas a ser una grandiosa esposa —me dice, besándome de nuevo—. Tienes todo mi respeto, Asteria. No dejes que nadie te trate como menos. Yo ya me he esforzado por subir nuestro apellido a la cima para que nadie lo pisotee. Y si algún día te cansas, solo diles la verdad. Solo diles quién eres… y mira cómo todos se callan...Te amo, mi cocodrilo.

Lo abrazo más fuerte, pero él empieza a separarse. Igual que cuando era niña y me dejó en la base de la marina india, no mira atrás. Simplemente se marcha.

—Déjame ir contigo… por favor —le pido, pero su silencio es una negación. Sube a la aeronave. El rugido de los motores llena el aire y, cuando despega, el corazón me arde con una fuerza descomunal. No entiendo por qué, pero me quema desde adentro.

Entre la bruma de ese vacío, aparece otro capitán. Alto, no tanto como Aggelos, pero sí como Sergey… quizá un poco menos. Camina hacia mí.

—¿Tú eres la que golpeó a Brus y dejó a Sergey en el hospital? —su voz tiene el filo del chisme disfrazado de curiosidad, Pensé que en Brasil eran entrometidos, pero aquí parecen competir — Eres alta. Soy el capitán Viggo Hoover.

—Sargento Asteria Leroux —respondo. Sus ojos siguen la silueta de la aeronave que se aleja.

—¿Qué tienes con el general? —me suelta de pronto. No entiende mi cara, pero insiste, ¿Piensan que soy la amante de mi padre? Me burlo. Sonrío.

En sus ojos veo la fascinación al verme sonreír.

—Tal vez es mi impresión, pero el general nunca ha sido bueno con nadie… y a ti te abrazó. Muy interesante. Y todavía te escurre una lágrima.

Me toma del rostro sin permiso. Su agarre es fuerte. Limpia una lágrima con el pulgar.

—Muy sospechoso… —sus ojos cafés me recuerdan a los de Signe, aunque él es todo lo opuesto: donde ella es amable, él es invasivo. Me roba más espacio del que le doy—. Quiero saber cómo conquistaste a Gerónimo. Quiero probar lo que él probó. Esta noche, ven a mi habitación.

Cerberus (Hipogeo I)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora