FL33: No mantener la confidencialidad para evitar que se divulguen actos del servicio, así como compartir información con personas ajenas a la Institución.
FL34: Actuar descuidadamente en el manejo de documentación clasificada o exclusiva de la Institución.
FL35: Conflictos, peleas, maltrato físico o verbal entre compañeros.
FL36: Usar prendas, equipo, armamento u otros elementos de los compañeros sin autorización.
FL37: Forzar a un compañero a presentar quejas infundadas contra un superior u otro compañero.
FL38: Mostrar descuido en las expresiones y cortesía hacia cualquier superior por su persona, grado o cargo, evitando el saludo o haciéndolo descuidadamente
Sebastián Maquiavelo.
Veneno en forma de cóctel.
Norilsk, Rusia.
Ella rompe cráneos, escupe sangre. Lleva golpes por todo el cuerpo. Su cabello está empapado, endurecido por la sangre seca, pero no se detiene. Camina directo hacia mí.
No sé qué quiere.
Yo jadeo buscando aire. Van a venir más. Debemos irnos. Es imposible que no hayan llegado ya a la aeronave.
Ella se planta frente a mí. Observa los siete lazos de granadas cruzados en mi pecho. No explotamos los camiones. Matamos a todos los hombres que venían en ellos.
Me mira a los ojos.
El primer puñetazo me gira la cara. El segundo me rompe el labio. Tiene los nudillos abiertos bajo los guantes blancos del uniforme.
No se detiene.
—¡Me dejaste ver como una perra débil! —grita. Otro golpe— ¡¡Yo no soy débil!!
Está furiosa. No es rabia: es algo más profundo, más viejo. Me golpea una y otra vez. Siento cómo se le abren más los nudillos, cómo la sangre resbala, pero no le importa.
—¡Si romperme la cara a puñetazos te hace sentir mejor, adelante! ¡No te contengas! —escupo entre sangre.
Los golpes siguen. Uno tras otro. No me cubro.
—¡Esto no va a cambiar el pasado! ¡Dijiste que no eras débil! ¡Gritas debilidad, Deniska! ¡Cada vez que no sonríes, cada vez que solo quieres matar, gritas “soy una perra débil”! ¡Dejaste que el mundo se te cayera encima! ¡No pudiste avanzar! ¡¡Así que sí, eres una perra débil!!
Eso la quiebra más.
Me golpea con más fuerza. Las piernas me fallan y caigo al suelo por la brutalidad de los impactos. Se sube sobre mis caderas y continúa descargando todo.
El dolor es insoportable, pero no pienso en él.
Pienso en el aeropuerto.
En su boca contra la mía.
En ese beso torpe, inesperado.
En la forma en que se quedó inmóvil después, con el rostro desencajado, como si no entendiera qué acababa de pasar ni por qué no había huido.
Me aferro a ese recuerdo para no perderme aquí.
—¡Hijo de puta! ¡Cabrón! ¡Aborto de mico! —me grita mientras me golpea.
No respondo. Aprieto los dientes. Dejo que lo saque todo.
—¡¿Vas a llorar como un perro mojado?! —provoco.
Me calla con un puñetazo.
Nadie la dejó cerrar ese recuerdo. Nadie le dio espacio para romperse. Solo le ofrecieron lástima. La trataron como a una reliquia, como a una niña rota que había perdido hasta el apellido. Le dieron cuidado, pero le dejaron el vacío intacto.
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Cerberus (Hipogeo I)
DiversosAsteria Magno es la primogénita del general más letal y peligroso de las FMSE es trasladada a la central de Rusia en donde se encargará de acabar con un juego, un juego con fuego en donde aprenderá a no quemarse o a arder. ¿Estas dispuesto a jugar?
