FV22:Causar negligencia el extravío, la pérdida o daño de bienes del Ministerio de Defensa Nacional o bienes confiados a su custodia.
FV23: Consumir bebidas alcohólicas o drogas mientras se porta armas.
FV24: No inspeccionar a tiempo el material de guerra y otros elementos asignados a su unidad para determinar responsabilidades por faltantes, daños u otras irregularidades.
FV25: Cometer un acto que está legalmente tipificado como culpable, relacionado con su función o cargo, o abusando de él.
Asteria Magno.
Martes 08 de agosto.
Palpitación.
00:33 horas
El pecho me arde.
Las manos me tiemblan tanto que apenas logro sostener el papel contra la herida. El comandante me disparó tres veces. Una bala me rozó la oreja izquierda; no dolió al principio, solo sentí el golpe seco y después el calor espeso deslizándose por el cuello. La sangre sigue cayendo, lenta, obstinada, sobre el lavamanos del baño.
Me disparó tres veces. Sin aviso. Sin una palabra.
—Es tu prometida, ve con ella —escucho decir al otro lado. La voz es del capitán Viggo; se dirige a Brus.
Aprieto la gasa improvisada contra la oreja. El mal nacido disparó y ya. No gritó, no insultó, no pidió explicaciones. Solo levantó el arma, apretó el gatillo y la dejó caer al suelo como si nada hubiera ocurrido. Luego salió de su garganta un sonido áspero, casi animal, y se fue directo a la cabina.
Mi capitán, Anggelos, George y Yaar están en la otra aeronave, la que llegó ayer. Yo me quedé aquí, sangrando en silencio.
La herida arde. Intento detener la hemorragia, pero la sangre insiste, gotea entre mis dedos.
Golpean la puerta. No necesito preguntar quién es.
Abro.
Brus entra sin prisa. Su cabello rubio y la barba bien recortada contrastan con la sangre seca en su rostro. Hay algo incómodamente atractivo en él, incluso ahora. Me mira a los ojos: azules, apagados. No son fríos, pero tampoco cálidos.
—Lo siento. No debió dispararte —dice en ruso. El acento británico pule cada palabra, las vuelve suaves aunque lo que dice no lo sea—. Blaz no siente las cosas como el resto. Es… controlador. Denso. Como si nada pudiera atravesarlo.
No levanta la voz. No intenta justificarlo.
—Que hayas matado a Innokenti lo saco de su zona de confort que es el control absoluto de todo—continúa—. Él quería hacerlo. Innokenti mató a su padre hace siete años. Blaz puede tolerar casi cualquier cosa… excepto que le quiten lo que considera suyo.
Aprieto más fuerte la herida.
—Tal vez habría perdonado lo del padre —dice—. Pero no lo de su madre. Después de la muerte de su esposo, ella se perdió. La mente se le fue apagando. Ese día Blaz no solo enterró a su padre. Enterró a su madre también.
No hay compasión en su tono. Solo hechos. Fríos. Alineados como balas.
No me importa lo que sale de la boca de Brus. Blaz me disparó y desató el ataque de pánico. Por eso vine al baño. El terror se disipó cuando vi la sangre; siempre pasa así. El dolor me ancla. Si no me hubiera herido, el ataque habría crecido, se habría reproducido dentro de mí.
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Cerberus (Hipogeo I)
AcakAsteria Magno es la primogénita del general más letal y peligroso de las FMSE es trasladada a la central de Rusia en donde se encargará de acabar con un juego, un juego con fuego en donde aprenderá a no quemarse o a arder. ¿Estas dispuesto a jugar?
