Sanciones tipo 4
1: Torturas leves.
2: Ser condenados frente a organizaciones de crimen organizado como forma de mantener la paz.
3: Bajar de rango.
4: Humillaciones públicas. Torturas en frente de soldados como castigo.
5: Exterminación de familiares o parientes.
Asteria Magno.
Domingo 03 de septiembre.
Batáisk, Rusia.
Psicosis.
—A ti también te conozco —dice, señalando a Nala con la punta de su guante—. Qué placer conocerlas… Dios, son realmente hermosas. No luzcan asustadas. Estas cachorras gigantes son unas ternuras. No les harán nada… pero permítanme asegurarme.
Se acerca sin prisa.
Toma mi mano.
Sus labios dejan una marca roja perfecta en mi palma. Después, con suavidad casi ceremonial, guía mi mano hacia las tres “cachorras”.
No son cachorras.
Son perras enormes.
Una me lame. Las otras me olfatean, respiración caliente contra mi piel. Repite el gesto con Nala. Una le pasa la lengua por la mejilla.
No las toco con brusquedad. Solo dejo que me memoricen.
—Son Renné Leroux y Delphine Leroux —murmura, como si estuviera sola en el escenario—. He estado en la Ópera de París. En sus conciertos. Me encantan… además tú y yo compartimos el mismo instrumento.
Nala la observa, calculando cada palabra.
—¿Tú eres…? —pregunta.
La estudio. Cabello dorado con mechones oscuros. Ojos demasiado brillantes. Un lunar bajo la cuenca del ojo izquierdo. Su belleza es limpia, casi irreal.
Y, aun así, algo no encaja.
Me recuerda a alguien.
A un apodo.
A tres perros enormes.
Al comandante.
Los animales nos rodean. Uno me lame la mano; otro a Nala la pierna.
—Es un secreto —susurra, llevándose el dedo a los labios—. Si prometen no contárselo a nadie… se los diré.
Hay algo desajustado en ella. No es su rostro. Es la sonrisa constante. La cadencia lenta. La mirada que no parpadea lo suficiente.
—Lo prometo.
Da un pequeño salto infantil. Las cadenas vibran cuando las perras se tensan.
—Soy Agda Luftwaffe.
Lo sabía.
Había una grieta detrás de esos ojos.
—Yo escribí las canciones —continúa—. Esa que suena ahora es mía. Está dedicada a mi hijo. Se fue hace unas semanas… pero volverá. Su padre me lo dijo. Estaba tan feliz de verlo regresar que la compuse para él.
Sonríe.
Tararea.
La pianista comienza a tocar casi al mismo tiempo, como si obedeciera a su respiración.
—Ella se hace pasar por mí —dice cuando una mujer de seguridad y un hombre irrumpen.
Las perras se colocan delante de Agda. Gruñen.
—Señora Luftwaffe, debe acompañarnos de inmediato —ordena el hombre cargado de una insolencia que me hace querer dispararle.
—Pero el concierto no ha terminado…
ESTÁS LEYENDO
Cerberus (Hipogeo I)
CasualeAsteria Magno es la primogénita del general más letal y peligroso de las FMSE es trasladada a la central de Rusia en donde se encargará de acabar con un juego, un juego con fuego en donde aprenderá a no quemarse o a arder. ¿Estas dispuesto a jugar?
