CAPITULO 2

466 23 11
                                        


—Melyna, ¿No tienes que ir a trabajar?

—No, hoy es mi día de descanso.

—¿Perseguiras al Capitán América?

—No soy una acosadora.

—¿Ah no?

—No, que este enamorada no significa que lo acose.

—Bueno, que te diviertas en tu día de descanso.

Melyna sonríe.

...

"Esa chica tiene los ojos más bellos que he visto. Aunque tratan de decirme algo pero no logro decifrarlo.
Su risa es dulce pero a la vez fría, aunque quiera recordarla no puedo, solo sus ojos y sus labios me quedaron grabados...necesito verla de nuevo."—piensa Steve.

—Steve, ve a comprar estas cosas, es para el cumpleaños de Peter.—mencionó Natasha.

—Ah, si. Ya regreso.

Steve sale de la torre y se dirige hacia una tienda de regalos.

Entra y enfrente está Melyna, ella con la mirada hacia abajo, no se percata que está su amor platónico.

Steve se acerca a ella.

Ella sigue sin levantar la mirada.

—Yo no trabajo aquí. Así que vete.

—Lo sé.

Melyna reconoce la voz y alza la mirada rápidamente.

—Señor Rogers.

—Melyna...

Los dos se sonríen.

—¿También vienes a esta tienda?

—Ja, no. Los regalos para mi, no sirven de nada. Estoy haciendo un favor.

—Creí que trabajabas todos los días en la cafeteria.

—No. Hoy descanse. No me diga que me extrañó.

Steve ríe sarcásticamente.

—No.

Melyna se sonríe y baja la mirada.

—Oye, ¿Que crees que le guste a un adolescente?

—Mmm, es sencillo, escuchar todo el día música, ir a fiestas cada fin de semana, tener citas, tener aventuras, en fin.

Steve empieza a observar la tienda.

—Esto es solo empaque. Tienes que comprar el regalo y si no puedes empacar, regresas y que te lo empaquen aquí.

—Eso ya lo sabía.

—¿Ah si?, Bueno mil disculpas capitán.

Steve solo evita mirarla.

—Esos lentes y esa gorra no lo hacen diferente.

—Ya lo se.

—Tenga su regalo, señorita.

—Muchas gracias. Nos vemos.

Melyna paga y se da la vuelta.

—Oye...¿A donde vas?

—A mi casa, ¿no puedo ir?

—Puedes irte si me ayudas con un regalo.

—Ja, tengo cosas más importantes que hacer.

—Creí que te caía bien.

—Me cae super bien pero tengo cosas que hacer, señor Rogers.

Steve se siente indignado.

TENÍAS QUE SER TÚ Donde viven las historias. Descúbrelo ahora