|| Chapter 15 ||

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—¡Liam. Aquí!

El chico pecoso se acercó a nosotros con una sonrisa de lado. Solo había pasado una semana ausente pero lo noté más alto, y su cabello había crecido ligeramente. Saludó a Misae y luego me abrazó, para chocar los cinco a mis hermanos.

—¿Te encuentras mejor?

Kasey pregunto por su estado de salud, ya que su excusa había sido estar enfermo, sin embargo, si hubiese sido el caso, Misae no se hubiera mostrado nervioso respecto al tema.

—Si. Nada que las drogas no puedan resolver.—volvió con su sentido del humor habitual, cosa que me tranquilizó.

—De acuerdo, drogadicto. Vamos a clases.—le di unas palmadita en la espalda, burlándome.

Ninguno volvió a pronunciar palabra, así que con rapidez, los cinco nos adentramos en la institución educativa, teniendo de consuelo que este sería nuestro último año.

Cómo era costumbre, nos separábamos en cuanto llegábamos a los pasillos de la escuela, ya que algunos teníamos clases más avanzadas. Mayormente yo solía tomar algunas clases con Liam ya que era el cerebrito. El tomaba las clases avanzadas y era mi compañero de tortura en este ciclo escolar.
Rara vez tres de nosotros compartíamos (aparte de mis hermanos y yo), al menos, una clase por esta razón.

Al llegar al salón, Liam y yo tomamos nuestros asientos al lado de la ventana.
El maestro llegó e inmediatamente comenzó la clase, sin darnos chance de parlotear un poco. A medida que avanzaba la clase, trataba de tomar apuntes mientras el maestro explicaba ciertos temas, ya que habían detalles puntuales que eran importantes y que posiblemente saldrían en el examen final.

En el transcurso de la clase, Liam me dio un ligero toque con su hombro y señaló hacia la fila detrás de nosotros.

—Tú fan número uno—susurro mi compañero, así que, aprovechando que el maestro seguía dándonos la espalda, voltee para ver de quien se trataba.

La acosadora en cuestión era Isabella. Me miraba fijamente, casi sin pestañear.

—Pensé que te odiaba. Es algo rara.—Liam canturreó esto último en un murmullo. Yo sonreí.

—Y que lo digas.

Después de darle la razón al pecoso, voltee nuevamente y ella seguía observandome. No volvimos a pasar palabra alguna después de esa tarde en su casa. Ella tampoco me agradeció por haberla protegido, y no es como si lo quisiera o lo necesitara. Sin embargo, en la escuela se había vuelto una situación recurrente el verla merodeando a mi al rededor más de lo debido, se tornaba incómodo. Ella no se animaba a acercarse, pero seguía estando lo bastante cerca como para notar su presencia.

Luego del incidente con el intruso, los Cullen y los cambia formas se turnaban para protegerla a ella y a Charlie, como medida de seguridad en caso de que fuesen tras ella nuevamente. Mi familia y yo no participábamos activamente en la vigilancia, debido a que Carlisle fue bastante comprensivo respecto a mi relación con la humana y no quiso hacernos parte de eso, aún asi decidimos ayudar en lo que pudiésemos.

Siendo más específica, me di la tarea de prepararles comida a Nathan y Jacob para que pudieran hacer sus rondas sin preocuparse por morir de hambre, además de llevarles bebidas energéticas cuando tuviesen que vigilar toda la noche. Ellos no eran como los Cullen, necesitaban dormir, comer y hacer otras cosas propias de cualquier humano.

Algo que me preocupaba era Misae. Me comentó que su hermano se escabullía por las noches y volvía al amanecer, para dormir todo el día. El menor de los Greene no tenía ni idea de su herencia metamorfa, cosa que me dejaba con un mal sabor de boca. Yo sabía lo que hacía Nath en esas noches, el ayudaba a Jacob a cuidar de Isabella, y me mataba no poder contarle la verdad. Pero no me correspondía a mi decírselo, era un asunto familiar.

Twilight: polyamory.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora