—¿Qué se supone que debo hacer?
Los copos de nieve caían como gotas de lluvia en el verano más caluroso. Eran como una efímera caricia. Finas, delicadas, desvaneciéndose en segundos mientras que el silencio de la montaña los cubría. Ella se encontraba herida, pero no físicamente. Su cabeza daba vueltas, divagando sin saber realmente donde.
—No me hagas esto. —suplicó la joven, con lagrimas fluyendo de sus ojos. Era temor a lo desconocido. No sabía a quien tenía en frente, se sentía tan familiar y lejano al mismo tiempo. ¿Por qué se sentía tan desolada? Tan triste.
Ya no era temor. Era angustia. Sentía impotencia porque no podría cambiar el desenlace de una historia que empezó en un "juntos" y quizás no terminaría con un "para siempre", y eso le rompía el corazón.
—Ven conmigo...—sus palabras salieron como un susurro, y ella supo que era angustia, por no poder remediarlo. Ya estaba hecho...simplemente debían acabarlo o acabaría con ella. Sin embargo, ninguna de las opciones le aseguraba que no sufriría en el proceso.
Por eso trató de acercarse, pero mientras daba pasos hacia adelante, la distancia entre ambos era más palpable. La blancura del bosque empezó a tragarla, y la sombra frente a ella desaparecía mientras más se alejaba, hasta quedar como un mero punto negro y borroso en la lejanía.
Ahí comprendió que, lo que sentía, era desesperación.
Era...
...
—Despierta, Eileen. ¿Por qué estas llorando?—al abrir los ojos, la luz que entraba por la ventana me golpeó inmediatamente. Era la poca claridad del sol que se colaba por los árboles.
—¿Qué...?
Llevé mi mano a mi mejilla para darme cuenta que estaba empapada, inhalé y exhalé, intentando recomponerme, pudiendo sentir mis fosas nasales invadidas por una humedad tibia, una especie de velo mucoso que se adhería a cada respiración. El aire entraba denso, arrastrando ese rastro pegajoso que quedaba suspendido en los pasajes nasales, como si el llanto hubiese dejado su última huella en forma de bruma espesa y salada.
—¿Tuviste una pesadilla?—mi padre dejó un vaso sobre mi mesita de noche y se recostó a mi lado en cuanto le hice un espacio. Yo no entendía el porqué del extraño sueño pero no pensé que sería tan vivido que me haría llorar sin darme cuenta.
—No fue una pesadilla, fue más...una visión muy dolorosa.
—¿Era sobre...-..—interrumpí a mi padre de inmediato.
—No, no...—fruncí el ceño con preocupación, al pensar en esa posibilidad. Sin embargo, no tenía certeza de quien podía ser esa sombra que vi. Por lo que cubrí mi rostro con mis manos y masajeé mi cara con delicadeza, amortiguando el sonido de mis palabras al volver a hablar. —No lo sé, papá, no estoy segura...fue tan extraño. Era una especie de sombra. Pero...su voz.
—La reconociste.
—Me resultó familiar...¿podría ser un simple sueño?
—Quizás.—respondió inmediatamente el pelinegro junto a mi. —Pero incluso en los sueños podemos reconocer las advertencias silenciosas y los consejos escondidos que nos envía nuestro subconsciente. ¿Algo te preocupa?
—La pregunta sería qué es lo que no me preocupa desde que nos mudamos aquí. Todo se ha vuelto tan complicado.
—O...tú lo estás volviendo complicado.—alce la mirada para encontrarme con sus ojos, ahora dorados, mientras me daba una sonrisa coqueta. —Tal vez seré un anciano pero me doy cuenta cuando hay lobos hambrientos detrás de mi pequeña Bambi.
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Twilight: polyamory.
FanfictionEdward siempre fue el llanero solitario, ¿Qué tal si al haber encontrado a su "Tua Cantante" en Isabella confundió sus sentimientos con las ganas de beber su sangre? ¿Qué hay de Isabella? ¿Su obsesión con la familia Cullen no influye en el "Amor" qu...
