Escape.
Dos y cuarenta de la mañana y aún no consigo dormir, el encuentro con aquella chica me tenía sumamente pensativo.
Britannie, su nombre retumbaba en mi cabeza, no lograba conciliar el sueño, miraba al techo recordando sus ojos, su cabello y esa fragancia que poseía.Quería buscarla, quería hablar con ella pero nada de eso tendría sentido pues solo sabía su nombre y el tono de su voz.
Todo en mi contra.
Mis ojos se cerraban poco a poco, el cansancio comenzó a ganar la batalla.
Un ruido ligero se escuchó en mi ventana, me levante de la cama algo desorbitado, me acerque un poco a la vidrio que me separaba el cálido aire de mi habitación con el tibio de afuera, tratando de descifrar de quién se trataba.-Luke.- Oi mi nombre en un suave susurro.
Me asome con precaución, era ella, Britannie, llamandome desde su ventana.
No lo pense dos veces y abri la ventana, dejando al descubierto mi torso desnudo, al igual que yo intento asomarse un poco más por su ventana, me miró detenidamente, no me había percatado que estaba en boxer y la mire apenado, pero decidí romper el hielo que nos incomodaba.
-¿Qué sucede, Britannie?- Le dije mientras observaba su rostro.
-Quiero salir de aquí.- Me miro angustiada, desesperada por salir de casa.
No podía creer que me estuviera pidiéndome eso, pidiéndome que la ayudará a salir de allí.
-Es tarde, Britt, mira la hora.- Susurré.
-Creo que tengo una idea, si quieres venir conmigo, te espero en el muelle en diez minutos.- Dijo con rapidez mientras cerraba la ventana de su habitación, dejandome con las palabras ahogadas.
Respire profundo, ¿Qué es lo que estoy esperando?
Estaba decidido, me iría con ella así fuese solo por una noche.
Me encamine hacia mi armario, saque un pantalón negro, unas vans grises, una camisa azul oscuro y una chaqueta de cuero negra.
Sabia que era tarde, pero era lo de menos cuando de ella de trataba.
Aplique un poco de perfume en mi rostro y en mi cuello, agarre mi iPhone y sali camino al muelle.
Ya habian pasado más de veinte ninutos y Britannie no aparecia por ningún lado.
Mi Esperanza de que ella llegara iba disminuyendo con el pasar de los minutos, cuando decidi por fin irme, apareció ella sonriéndome.
Lucía hermosa con una blusa negra y un buso de color beige, unos jeans ajustados con unas zapatillas rojas.
Su delicioso aroma inundo mi nariz.
-¿Estás preparado para lo qué viene?- Fueron las palabras que salieron de su boca, mientras me extendia su mano derecha.
-Estoy más qué listo.- Le sonreí y tome su mano.
Fue lo último que dije en ese momento y como si pensaramos igual salimos a correr hacia la ciudad con el sonido del océano de fondo.
A pesar de que fuera tan tarde, aquella aventura apenas comenzaba.
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Amor Peligroso
RomansaPor ella haría lo que fuera, incluso dar mi vida o deshacerme de una.