Cap 2 La demonio de la alquimia

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Al aceptar la misión, la chica se dirigió directamente a buscar a su objetivo. Su tarea era detener, a como diera lugar, el avance de Ice King y así acabar con su amenaza. Mientras tanto, el joven continuaba su camino, buscando una forma de acabar con su maldición. Avanzaba recto, dejando escarcha y hielo a su paso. Era solo un chico de 17 años con miedo de lastimar a las personas. No dejaba la corona por el simple hecho de que, si lo hacía, otra persona podría hacer daño. Así que
llevaba la carga de protegerla hasta poder eliminar toda su maldad. Sin embargo, era evidente que no era una tarea fácil. Su cuerpo había cambiado; ya se había adaptado más al hielo, por eso estaba más fuerte, pero aún así sentía algo diferente..

Después, se detuvo al sentir algo raro

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Después, se detuvo al sentir algo raro. Sin que pasara mucho tiempo, una chica apareció de la nada y lanzó dos fuertes patadas en dirección a su rostro. Sin mayor esfuerzo, pudo evitar el impacto con el hielo que se formó en el lugar. Luego, realizó un contraataque: el hielo comenzó a salir de abajo, tomando forma de púas, lo que provocó que ella retrocediera a una distancia prudente de 16 a 18 metros. Sonrió levemente y, en una pose muy extravagante, le dijo:

—Vaya, el gran King es un niño. Tu poder es increíble. ¿No deseas hablar?—

Él no dio respuesta, solo levantó su mano izquierda, señalando a la mujer. Al instante, comenzaron a formarse púas de hielo, y sin dudarlo, lanzó un ataque continuo.

—Parece que no...— dijo la chica antes de comenzar a correr alrededor de él para evitar sus ataques. Con los dedos de su mano izquierda, hizo un círculo y lo observó. —"Tiene un gran poder, el flujo de energía proviene de su corona; debe ser la fuente de su fuerza"— pensó mientras esquivaba fácilmente sus ataques. Al parar de lanzar hielo, ella también se detuvo, quedando frente a él. Le había dado un giro de 360° al chico, pero fue suficiente para obtener algunos datos sobre él.

—Jajaja, qué niño más inquieto. Déjame presentarme bien, mi nombre es Hina, y vengo para darte tu merecido castigo—

Al decir esto, sacó un pequeño bolso de un compartimento en su espalda. Al abrirlo, de este surgió una criatura que parecía un gusano de madera volador, la cual se pegó a su cuerpo.

 Al abrirlo, de este surgió una criatura que parecía un gusano de madera volador, la cual se pegó a su cuerpo

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—Ahora me toca lanzar mi ataque.—

La criatura se convirtió en una bola, y Hina le dio una suave patada, pero fue suficiente para enviarla volando a gran velocidad y con mucha fuerza. Finn, sin saber qué había ocurrido, creó una defensa de hielo para protegerse. Había resistido el ataque de un dragón que pesaba más de 100 toneladas, así que no le preocupaba nada. En cuestión de segundos, la bola impactó contra su gran defensa, que se rompió como si fuera un muro de papel. Pero no se detuvo ahí; la bola siguió su trayectoria y golpeó a Finn con una fuerza comparable a la de una bala de cañón.

Las consecuencias fueron inmediatas: lo lanzó a volar más de 30 metros. Era evidente que sufriría falta de aire y daños internos. No entendía cómo ese objeto no lo había atravesado por completo. Finn estaba en el suelo, intentando recuperar el aliento y escupiendo algo de sangre. Miró a la mujer con un poco de miedo, pero ella y comenzó a flotar.

—Vaya, no te desmayaste. En verdad eres fuerte. ¿Seguimos?— comentó la chica con una sonrisa, mirando al niño.

El chico, sin responder, levantó ambas manos y comenzó a formar una gran punta de hielo

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El chico, sin responder, levantó ambas manos y comenzó a formar una gran punta de hielo. La chica no lo interrumpió; se quedó en silencio, con una ligera sonrisa, como si lo invitara a lanzar su ataque. Eso molestó a Finn. Cuando creó la forma de hielo, que medía más de 15 metros de distancia, lanzó el ataque.

—Eres increíble, qué cantidad de energía, pero qué poca imaginación…— comentó la chica.

La invocación volvió a su forma original y, cuando el hielo llegó a ella, a solo un metro de distancia, destruyó completamente la creación con su cola. Finn no sabía qué había pasado y estaba atónito.

—¿Quién demonios eres?— preguntó, realmente asustado. En ese momento, la chica sonrió aún más y respondió:

—Mira quién está hablando ahora. Y para responder a tu pregunta, soy tu futura profesora.—

Luego, le lanzó un beso y un pequeño guiño con su ojo izquierdo

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Luego, le lanzó un beso y un pequeño guiño con su ojo izquierdo. Finn, sin entender nada de lo ocurrido, retrocedió un poco y, aún confundido, preguntó:

—¿Profesora?—

—¿Profesora?—

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Ice King Finn "No es hora de aventuras" Vol. 1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora