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Ludovica
Caímos con los pibes al cumple del Jorge, le cantamos el feliz cumpleaños y después abrieron los baldes fríos llenos de botellas de cerveza.
Ahí el Kiru aprovecha y saco una bolsa grande, era el regalo para Jorge, se la da.
Jorge la abre emocionado, en una caja de madera, forrada con terciopelo violeta en la parte de adentro, había una pistola, una re pistola. Alto regalo.
Jorge la agarra, "Re piola esta, gracias". Se la empiezan a pasar todos de mano en mano. "Doble cañon" señalá el cochi. Al kiru se le notaba en la cara que estaba re orgulloso de su regalo, me miró a mi y alzó las cejas como queriendo saber que opinaba, yo le sonreí y asentí, haciéndole saber que me parecía un buen regalo, el sonrío satisfecho, era medio tierno cuando quería.
Entonces llegó, Hernan con el resto.
- ¡Uh, que buena que está! - Dijo mirando la pistola. - ¿No me la prestas un ratito?
- ¿Que estas loco vos? ¿Te queres volar un pie? Tómatela, dale. - Lo sacó cagando el Kiru.
- ¿Y este quien es? ¿Que te pensas que soy boludo yo? - Le respondió Hernán, después volvió la vista al arma y arrancó otra vez. - Dale, dale, prestamela.
Jorge le aleja la pistola, niega con la cabeza y lo mira al Kiru.
- ¿Que lo miras a el? ¿Que? ¿Es tu marido? - Siguió jodiendo Hernán
- Anda a comprar birra, enano, dale. - Lo mandó Jorge.
- ¿Que te pensas? ¿Que yo le voy a hacer los mandados a ustedes?
- Eh, Hernán, anda a comprar unas birras. Yo te doy un poco de guita, y, de paso, se compran algo para comer. - Se metió Cochi, el ambiente se habia puesto tenso, yo le buscaba la mirada a Hernán para hacerle señas de que la corte.
- ¿Y por que no va este con el autito ese que tiene ahi afuera? - Responde y con la cabeza señala a Kiru.
- ¡Que mal que lo educaron a este pibe, Jorgito! - El Kiru ya no daba más. - ¿No sabes que los más chicos hacen los mandados? Hacete hombre, anda a compra' birra, dale anda.
- Chupenme la pija, me voy, me agarro una torta. - Fue a la mesa del centro y tomo un plato con torta, aunque yo pude ver como haciéndose el boludo agarraba las llaves del auto del Kiru. - Esta fiesta de mierda, vamos chicos vamos.
Ahí me paré y lo seguí, cuando Cochi, el Kiru y eso ya no escuchan lo agarré del brazo y le dije:
- ¿Que carajo vas a hacer con eso?
- Y si agarro un cacho de torta es porque me la voy a comer. - Dijo haciéndose el vivo.
- Yo no soy boluda Hernán, te vi cuando agarraste las llaves del auto, decime que vas a hacer.
- Bueeno, bueeno. Voy a salir a dar unos pare' de vueltas con los pibes.
- Deja eso donde estaba, ninguno sabe manejar, le llega a pasar algo al auto, sos pollo, te mata el Kiru.
- Ni a palo, ¿te pensas que le tengo miedo al gil de mierda ese?
- Dale, no seas boludo. - Insisto, ya me estaba hartando.
- Dejame de joder, Vica, sino vas a venir con nosotro', anda con los giles aquellos y no rompas las bolas.
- Le llega a pasar algo al auto, le digo al toque que lo agarraste vos, por pajero. - Le dije y me fui.
Me senté y me tomé una cerveza con el resto. Después me aburrí y salí un rato a caminar por el barrio, me llevé una botella para el camino.

Danilo
Ya llevaba un rato largo afuera de lo del Hugo, la cabeza me dolía del hambre, me quería ir. Me puse a acariciar a un perrito que andaba por la vereda cuando veo una silueta familiar. Ludovica. Ella me miró también. Se frenó unos pasos en frente mio, yo estaba sentado en la vereda, ella parada en la calle, tenía una birra en la mano.
- ¿Que haces acá, que no estas en el cumpleaños de Jorge? - Le preguntó, unas ganas tenia yo de estar en el cumple del Jorge.
- ¿Que te importa? ¿Vos que haces sentado en lo del Hugo acariciando un perro? - Por como arrastraba las palabras me doy cuenta de que había tomado.
- ¿Qui ti impirti? - Le hago burla.
- Bueno, chau, uruguayo. - Se da media vuelta y comienza a alejarse, igual de rápido que como llegó.
Había algo que me hacia querer seguirla, no sé si era que sabia que se iba para lo del Jorge o porque soy un pajero. Pero la quería seguir. Miro al perrito que estaba acariciando y le empecé a hablar.
- ¿Que onda vos? ¿Que decis? ¿Eh? ¿Vamo' al cumpleaños o no vamo' al cumpleaños? Escúchame lo que te voy a decir ¡Ey! Si ladras una vez, me voy al cumpleaños, con la Vica, sino me voy a tener que quedar, ¿eh? - Entonces le chifle para que ladre, y ladró, lo acaricié - Muy bien.
Camine rápido para alcanzarla. Me miró mal. No entendía. Yo tampoco entendía porque la seguía a la conchuda esta, pero las ganas eran mas fuertes que yo.
- Uruguayo, de vuelta vos siguiéndome.
- No te sigo, pajera, pasa que no sé bien para donde queda lo del Jorge, ¿Y vos vas pa' allá o no? - Mentira, si sabia para donde quedaba lo del Jorge.
- Ajá - Me miró, desconfiada.
- Ya te dije que no te estoy siguiendo, enferma
- Bueno. Yo ahora me podría ir pa' cualquier lado y no llegamos nunca a lo del Jorge ¿Vas a confiar en mi para llegar? ¿Seguro? - Frenó el paso y me miró con una sonrisa pícara, que maldita que era, pero ella no sabía que yo si sabía como ir a lo de Jorge.
- Y pero vos también perdes ahí, terminar en cualquier lado y encima teniendo que bancarme a mi... o bueno por ahí vos queres quedarte sola conmigo. - Le dije cargándola. 
- ¿Estas en pedo vos, uruguayo? Antes me lo cojo al Cachucha. - Aunque se hizo la otra pude ver que le causó un poquito de gracia.
- Que bolazo, sabes las enfermedades que debe tener en el pito ese viejo. - Le respondí.
- Antes que estar con vos... - Me dijo peleándome, nos reímos un poquito.
Me acercó la botella de birra que traía sin decirme nada, me estaba convidando, yo la tome; no me caía tan para el orto cuando no estaba con los otros giles.

Ludovica
No se que onda el uruguayo, le pintó esa de caminar conmigo y no fue tan forro como siempre, me sigue pareciendo un gil agrandado pero que sé yo, ya no lo detesto tanto.
Seguimos caminando para lo del Jorge, ya faltaba poco cuando siento que me caían pelotitas en la cabeza, me giro y lo veo al Danilo tirándome unas cositas que salían de una planta.
- ¿Que haces, pajero? - Le digo enojada mientras me sacó las cositas del pelo.
- Te estoy tirando pelotitas, ¿cual hay? ¿que vas a hacer? - Se hacía el malo levantando la pera mientras seguía lanzándome.
- Ah no, cagaste wacho. - Agarro una rama de la misma planta de la que el sacaba las pelotitas y lo empiezo a correr.
El corre de espaldas mientras me sigue tirando cosas, yo lo persigo con la rama como si le fuera a pegar. Entonces el se tropieza y yo también, termino encima suyo.
El me mira de arriba abajo y sonríe burlón, mientras yo estoy completamente encima de su pecho. Me tira la ultima pelotita en la cara y dice:
- Viste que yo sabía, vos querías quedarte sola conmigo.
- Ya te gustaría, tarado. - Me levantó rápido.
El también se para y seguimos caminando. Llegamos a lo de Jorge.

El marginal | Danilo Sanchez - ApacheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora