Danilo
Hoy la Vica me venía a ver jugar, la tenía que romper, me puse la 9 titular y me estaba atando los botines cuando uno de los pibes de Liniers me dice:
- Che, Uru, ¿Para que te pones la 9 de titular?
- Para jugar, ¿para que va a ser?
- ¿No viste la lista?
Me levanté rápido al pizarron a leer la lista, estaba mi nombre tachado por el de el rubio trolo ese, una calentura me agarré.
Ahí estaba el, tranquilito poniendose las medias, gil de mierda. Me le paro en frente, una bronca tenía.
- ¿Que te pasa, uruguayo? - Me dice al verme.
- ¿Cuanta plata puso el puto de tu viejo pa' que te dejen jugar? - Le digo, el me empuja.
Me intenta pegar una piña, pero se la esquivo fácil al putito ese y le meto una en el estomago. Viene el entrenador y me agarra del brazo. "¿Que haces? ¿Te volviste loco? ¿Que te pasa?", que se vaya a cagar, se dejó comprar y por culpa de el no juego, le sacó el brazo y me sacó la camiseta, "¿Y a vos cuanta plata te dieron para que lo pongas a este? ¡Cagon!" le digo y me voy a la mierda.
La busco a Ludovica entre las gradas. Ella me ve, se baja de donde esta sentada y me saluda.
- Hola, ¿que pasa estas nervioso? ¿qué haces sin la camiseta? mira que ya arranca, son las 10 casi. - Era tan tierna ella, y yo la hice venir al pedo.
- No, al final no juego una mierda. - Le digo, seguía re caliente.
- ¿Por? ¿Que paso? ¿Te lastimaste o algo?
- No, en el camino te cuento. Ahora vayámonos de este club del orto. - La agarro del brazo y nos fuimos.
Ibamos en silencio.
- ¿Y? ¿Qué pasó? - Me pregunta.
- Viste que el otro día que entrené me citaron, dijeron que jugaba, y hoy tacharon mi nombre de la lista y pusieron a un cheto que la otra vuelta después del entrenamiento el padre se quejó, debe haber puesto plata el viejo ese para que el hijo juegue.
- Ah no. No pueden ser tan giles. Mira que se va a dejar comprar. - Me tranquilizó que ella me diera la razón.
- Se, encima yo le paso el trapo al putito ese. Pero bueno en los vestuarios nos peleamos.
- ¿Eh? ¿Estas bien vos?
- Sisi, el no me hizo nada, yo le metí una piña en la panza que le va a doler hasta caminar, pero llegó el entrenador y me sacó.
- Me da tanta bronca ¿Por que por haber nacido en una villa tenes menos oportunidades que el otro gil? si vos sos mejor, si no fueras el mejor no estarías conmigo. - Me dice, toda la razón.
- Claro, a mi también me da bronca pero bueno, ya está, que el partido de hoy lo juegue el. Total el padre algo que nunca le va a poder comprar es una wacha tan linda como la mía. - La agarro de la cintura.
Ella me sonríe. Pasa un pibe por al frente y nos mira mucho. Algo que me gustaba de caminar con Ludovica era que todos nos miraban, yo me sentía el más suertudo de estar con ella, hasta me sentía mas fachero, aunque al mismo tiempo, no me gustaba porque sabía que cuando un pibe nos miraba era porque le tenía ganas, que ganas de cagarlos a trompadas me daban, no me gustaba ni que la miraran, pero bueno al fin y al cabo ella estaba conmigo.
...
Seguimos caminando hasta llegar a mi casa, me daba un toque de cosa llevarla ahí, era horrible y estaba todo hecho un quilombo.
Llegamos y desde afuera se escuchaba musica, risas y gritos, la concha de la lora, estaban todos los "amigos" de mi hermano. La agarro de la mano y entramos.
- Que rico olor - Dice la Anabella y se me acerca, estaba pasada de falopa. - Que lindo que estas, pibito.
- ¿Y esta trola? - Dice Ludovica para que Anabella la escuche, la otra estaba tan drogada que ni se da cuenta.
El Cochi que esta tirado en el sillón, también re contra falopeado, se da vuelta y nos empieza a hablar:
- ¡Miren llego la parejita! ¿Que onda, wacho? ¿Estabas en Liniers? - Me saluda.
- Si, recién vuelvo de ahí. Ey, ¿no hay algo para comer? - Pregunto yo.
- Hay pizza en la heladera. - Me dice la China.
- Hay birra también. - Agrega Jorge mientras se mete merca.
- ¡No le ofrezcas eso! Ya en su momento te dije que no le ofrezcas a tu hermano y mirá. - Le grita Cochi. Después se da vuelta y nos habla a nosotros. - Y ustedes pórtense bien. No caigan en la gilada. Compórtense. Liniers es un re club, si te cuidas *silba* te vas para arriba, un re futuro wacho.
- Ni el Freddy juega mejor que mi hermano. - Dice el Seba
- Y vos, Vica, también te tenes que fijar en que andas, dejarte de pelotudeces y rescatarte, porque cuando te das cuenta ya te arruinó. No te dejes llevar. - Le dice y la apunta con el dedo.
Vi que Vica se puso nerviosa, no sabía a que se refería el Cochi con eso pero me lo imaginaba.
- Bueno, vayan a comer, dale. - Nos manda para la cocina.
Le convide pizza a Vica pero no quizo, yo agarre un plato y me lleve un par de porciones a la pieza, una lija.
Nos sentamos al lado en el colchón, yo termino de comer y dejo caer mi cabeza sobre sus piernas, ella estaba sentada con las piernas estiradas. Me empezó a acariciar el pelo.
- Me pone mal no haber jugado hoy, en serio quería.
- Bueno, pero ya esta, el próximo partido jugas y la rompes, y ni aunque el padre le entregue un terreno al entrenador lo van a dejar jugar al otro gil.
- Gracias Vica.
- ¿Por?
- Por estar acá.
Ella sonríe y me da un besito en la punta de la nariz. Ya fue, le tenía que preguntar.
- Vica, ¿por que te dijo todo eso el Cochi? ¿el sabe algo que yo no?
- Danilo, ¿le vas a dar bola a las boludeces que dice el cochi? esta re pasado en merca.
Yo me volví a sentar.
- Nono, pero parecía bastante seguro, ¿que onda estas metida en eso vos? ¿tomas merca? Prefiero que me diga' ahora antes de empezar a amarte y después tener que verte mal, arruinada, como a mi hermano. - Creo que le hable por primera vez así de serio.
- Danilo, yo... - Sus ojos estaban inundados de lagrimas, pero ella frenéticamente las secaba cuando caían. - Yo probé el otro día, cuando pasó lo de Hernán, y me gustó, lo quise volver a hacer pero le hice una promesa a Jorge de que no. No lo voy a hacer nunca más.
- ¿En serio me deci'? ¿Me juras que fue algo de una sola vez? ¿que probaste y ta'? - Me ponía mal saber que había probado pero me alegraba saber que no estaba metida.
- Si, Dani, te lo juro. - Nadie me decía Dani, solo ella, encima me miró a los ojos cuando me dijo eso, que lindo me miraba, si con esos ojos me hubiera dicho que mañana me iba a jugar al Barca también le hubiera creído.
- Esta bien, ¿me podes prometer que nunca vas a volver a meterte esa mierda? Yo quiero que tu sueño se cumpla, el sueño que tuviste en lo de Jorge, que vivas en una casita linda fuera de acá, te quiero ver bien, loquita.
- Te lo prometo. - Me dijo seria mientras entrelazaba sus dedos con los míos.
Ella me dió un beso suave. Y yo volví a acostarme en sus piernas, estaba cansado y no había sido un buen día, pero se me olvidó todo ahí, entre sus mimos y su sonrisa.
Nunca estuve tan seguro de nada como de cuanto me gustaría que cumpliera su promesa, quería que ella estuviera bien y yo estar bien con ella; y capaz algún día salir los dos del barrio, que se le cumpla su sueño y yo estar ahí viéndolo, mientras yo cumplo el mio, dedicarle cada gol, romperla toda y dar siempre lo más que pueda por ella, para que este orgullosa de su wacho. Salir adelante juntos acompañándonos, cuidándonos. Alguien me tendría que haber avisado que tenía que dejar de soñar, que a los pibes como yo nunca les dura tanto la suerte.
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El marginal | Danilo Sanchez - Apache
FanfictionDanilo Sanchez y Ludovica De Luca no se llevan nada bien, ya que pertenecen a bandos opuestos dentro del barrio Ejercito de los Andes, conocido como Fuerte Apache. Su enemistad se convertirá en algo en algo más en un ambiente de drogas, violencia y...
