Ludovica
...
Pasamos un rato así acostados, abrazados, hasta que el me pregunta la hora, miro el reloj en la pared.
- Diez y diez le digo.
El se levanta rápido.
- A las 10 tenía que estar en Liniers la puta que me parió.
- Bueno, anda, si salís ahora para y 20 llegas. - Le digo yo
- Sisi, ya me voy. - Se pone la remera rápido, me da un beso y se va. - Chau, loquita.
- Chau... - Me despido.
Me empezó a dar miedo, y si solo me quería para eso y si había flashado una banda al decirle que lo quería. Dios. Me estaba comiendo la cabeza de vuelta. Me fui a caminar por el barrio para despejarme y para no quedarme todo el día en casa.
Caminaba mientras me fumaba un pucho, cuando me llaman "¡Eh Vica!", el Kiru, yo estaba pasando por la cuadra de al frente de lo de los Tevez, no me había dado cuenta. El camina hacia mi, también estaba fumando. Estaba más ojeroso que de costumbre y tenia toda la cabeza vendada.
- ¿No saludas ahora? - Me dice
- No, ya no. - Respondo medio en joda, después pregunto sinceramente. - ¿Como andas vos?
- He estado mejor, pero bueno, es de fierro el Kiru, ni de un tiro en la bocha lo matas.
- Me imagino, ¿te duele?
- No, casi nada, me duele más este. - Se levanta la remera y me muestra su abdomen, también vendado.
Yo miro y no digo nada, no podía creer lo que había hecho Hernán, menos viéndolo en frente.
- ¿Y vos Vica? ¿Que es de tu vida? - Interrumpe mis pensamientos.
- Acá ando, como siempre.
- Yo te extraño a vos, wacha. Habíamos terminado re mal nosotros y antes la pasábamos re bien.
Yo me quedo pensando que responder cuando el me agarra la cara y me da un beso. No reacciono, no saco la cara pero tampoco lo beso. El se da cuenta y se aleja.
- ¿Que pasa? - Me pregunta y me acaricia el cachete.
- No sé, Kiru, no creo que nada sea como antes. - Respondo, y le saco la mano con suavidad, acariciandola porque aún le tenía cariño pero alejándola de mi cara.
- ¿Por que? ¿Tenes a otro?
- No, digo porque después de lo qué pasó con Hernán se siente raro todo... Pero aparte si, conocí a otra persona.
- Bueno, listo, no te jodo más. - Me respondió enojado mientras tiraba su cigarrillo al piso para pisarlo e irse para adentro de la casa.
- Chau Kiru. - Saludo aunque el no lo haya hecho.
Doy un par de vueltas más y me vuelvo a casa para prepararme para ir a la escuela.
Danilo
Cuando llego al club, encima tarde, ya habían entrenado en calor, mientras me ataba los botines el entrenador se me acerca, "Danilo, veni", me dice y me indica que lo siga a un lugar aparte para que el resto no escuche.
- Me parece que vos y yo tenemos que hablar de lo qué pasó, ¿no?
- Si, ya sé, perdón me zarpé. Pero bueno viste, me da bronca que lo pongas al gil ese solo porque el papá esta en la comisión. Es injusto para mí ¿Que? ¿Hay que poner plata pa' jugar?
- ¿Quien te dijo eso?
- Nadie. Yo lo escuche hablar. - Me quiere tomar de boludo el bigotudo este.
- Mira, Danilo, yo no sé lo que vos escuchaste... pero yo decido... YO... quien esta para jugar. Nadie me dice lo que tengo que hacer.
Yo asiento. Ponele que le creo.
- ¿Esta claro?
- Si ya sé. - Respondo mirando el piso.
- Yo te acepto las disculpas... pero vos no podes hacer más lo que hiciste ¿Como me vas a insultar adelante de todo el plantel?
Yo sigo asintiendo, no sé que pretende que le diga, si a mi no me respetan, yo no respeto, corta.
Me siguió hablando por un rato, de que tenía condiciones pero me faltaba conducta, que la conducta no se compra y no sé que verga más, cuando termina me dice:
- Ahora volvete a tu casa, hoy no vas a entrenar.
- ¿Por que? Ya está, ya te pedí perdón.
- Tenes que aprender a respetar. Yo a vos te respeto. Nos vemos mañana. - Me dijo y se fue.
Y bueno me fui, tenía razón en lo que me dijo pero me daba bronca igual.
...
Estuve en mi casa boludeando hasta que se hizo la hora de que el Carlos salga de boca. Y lo fui a buscar a la casa para que vayamos a la escuela pero igual ni entramos, nos quedamos afuera hablando.
Me contó de como le estaba yendo en boca.
- Igual juegan re bien ¿eh? Lo que pasa es que juegan hace un montón. Igual, son medio blanditos.
- ¿Que tiene que ver que jueguen juntos hace un montón? En liniers también. Y me los bailo a todos juntos. Y no son blanditos, ¿eh?
Hablamos un ratito más y tocó el timbre, arrancaron a salir los pibes de adentro de la escuela. Carlos se paro a buscar a la Marianela, y yo fui a buscar a la Vica, aunque ella era medio como yo, faltaba siempre. Pero ahí estaba, la vi salir, sus rulos largos detrás de su cinturita, se habia puesto una musculosa al cuerpo y los pantalones le quedaban grandes y caían en su cadera. Iba mirando hacia un costado con cara de mala, miró a donde estaba mirando ella y estaba la Lizy le estaba gritando cosas "Ves que sos una careta" le gritaba, la Lizy me ve que estoy ahí y sigue gritando:
- Ahora ándate con el gil ese, que te esta esperando, falsa, antes lo bardeabas y ahora te lo comes.
- ¿Por que no te fijas que yo no fui nunca amiga tuya? Yo lo bancaba al Hernán nomá', ahora que el no está acá no me los tengo que bancar, ni a vos, ni al resto, ustedes me chupan esta teta y la mitad de la otra.
Todos se giraban a mirarlas.
- ¿Que tetas, pelotuda? Si sos más plana que una tabla. Das pena.
- Vos das pena, negra de mierda. - Le responde Vica.
La Lizy se saca y le pega un re trompada a mi Vica. Yo me acerqué para meterme, era pelea de ellas pero no quería que le hiciera mal, encima una Lizy era como 2 Vicas y media, la iba a hacer mierda.
Vica se toca la nariz, le sale sangre.
- Ahh noo ¿Que me tocas? - Dice y le devuelve la trompada.
No sé si meterme o dejarla que se maneje ella.
La Lizy le va a pegar otra pero Vica la tira del pelo y le estampa la cabeza contra la pared, entonces la otra se gira, se suelta el pelo de la mano de Vica y la acorrala contra la pared, le empieza a pegar bollos en la panza, la cara, en todos lados. Vica no se puede safar de ahí intenta empujarla pero no le da la fuerza. Entonces yo la agarro de atrás a la otra "Para un poco, la vas a matar, la puta que te parió" le digo.
- Precisas que venga el cornudo este a defenderte, ves que no te la bancas sola gila. - Se aleja. - Te cruzo de uno sos boleta, conchuda.
- Te espero, ¿que tanto? - Responde Vica, mientras se limpiaba la sangre de la nariz con el dorso de la mano. - Si es lo único que sabes hacer, negra, bien groncha sos.
Lizy se va y le hace señas de que la va a fajar.
La agarro a Ludovica de atrás y la llevo "Que mira' la concha de tu madre" le digo a los giles que siguen mirando.
Caminamos, yo le acarició el pelo, el cachete, había quedado hecha mierda pobrecita, tenia la cara toda raspada y la nariz le sangraba.
- ¿Te duele mucho?
- No. Quedé como una pelotuda al frente de todos, me hizo mierda. - Su voz era quebradiza.
- ¿Y que te importa a vos lo que piensan aquellos?
- No sé. - Dijo casi en susurro, después casi cae al piso, la llegué a agarrar.
- ¿Estas bien? Vica, escúchame ¿Estas bien?
- Si, no sé, me desvanecí no sé que me pasó.
Agarre su brazo y lo puse tras mis hombros y con mi otro brazo le sostuve el cuerpo, para que no caiga.
- ¿Tan mal te hizo la conchuda aquella? ¿Comiste algo hoy?
- No como desde el Lunes. - Era Jueves.
- Veni, vamos a casa, tenes que comer algo.
Ella asintió.
Yo tenía un poco de plata que me había dado el Cochi, la dejé en mi casa y me fui a un negocio a la vuelta a buscarle algo.
Ludovica
Me sentía mareada, me pesaba el cuerpo, me cago a bollos la negra esa. Danilo pensaba que también tenía que ver con que no comía nada desde el Lunes, pero no creo, yo nunca comía nada, desde chica mamá me habia explicado que "las chicas lindas comian poco", eso le habían enseñado a ella en el modelaje. Una frase que me dijo toda la vida y jamás olvidé fue "Nada va a saber tan bien como sentirse flaca", entonces me acostumbré a comer poco, pensé que capaz si era flaca, como ella quería, me iba a amar más, pero no funcionó, supongo que siempre me quiso, es mi mamá, pero jamás me amó, o por lo menos no lo suficiente como para ser una buena madre, cuidarme, tratarme bien o por lo menos dejar la droga, aunque sea al frente mio. Eso sumado a que nunca tenía plata para hacernos de comer, hizo que me acostumbre al hambre. Y ahí estaba yo tirada en el sillón del uruguayo cuando escucho una voz:
- ¿Que hace' vos acá? - Era el Seba.
- Me trajo Dani. Fue a comprar algo y ya volvía. - Me senté, no me sentía cómoda.
- Ahh, ¿todo bien?
- Todo bien. - Respondo seca
El se sienta al lado mío en el sillon, llevaba un plato en la mano, yo me pegue lo más que pude a la esquina, no quería estar cerca suyo.
- ¿Eh, que pasa? No muerdo yo. - Me dice al ver como me alejaba. - Toma, ¿queres?
Apoya el plato con merca en mis piernas y suelta el tubito para inhalar. Querer quería pero no lo iba a hacer.
- No gracias. - Respondo y apoyo el plato en una mesa ratona al frente nuestro.
- Dale, no te hagas, si el Jorge ya nos contó a mi que probaste y te gustó. Toma, unos tiritos nomás. - Insiste y me vuelve a acercar el plato.
- Dije que no. - Respondo levantando la voz.
En ese momento llega el uruguayo con una bolsa en la mano.
- ¿Que haces? - No se si me preguntaba a mi o a Seba.
- Le vine a convidar nomás. - Responde el sonriendo.
- Seba, andate antes de que te re cague a trompadas.
- ¡Ehh! ¡Que mala onda! Que aburridos loco. - Dice el, mientras se levanta y se va, antes de irse me sonríe, sentí un escalofrío.
- ¿Tomaste? - Me pregunta y dirige su mirada al plato aún en la mesita.
- No. - Respondo
El sonríe suavemente y me acaricia el pelo.
- ¿Te sentis mejor?
Yo asentí, no era verdad pero no quería que este preocupado por un mareo.
- Mira traje facturas, me afanaron los garcas de la panadería pero no importa, yo quería comer unas facturas con vos.
Decidí que iba a comer, las habia comprado para mí, el nunca tenía nada y no dudo en gastar en mi, además no comí nada en 3 días, sentí que las merecía, mi mamá no me dejaba comer harinas casi nunca, era solo un día. No voy a engordar, no voy a engordar, me lo merezco, no voy a engordar, me repetía en la mente. Danilo se levanto y preparo el mate.
- Viste, vos siempre me haces mate a mi, hoy yo te lo hago a vos.
- Y... ya era hora.
Cuando termino de preparar todo se sento en el sillón conmigo, abrió el paquete de facturas.
- ¿Cuales te gustan más?
- Las tortitas negras. - Respondí. El buscó una y me la alcanzó, para el agarró una de dulce de leche.
Yo me quedé mirando la factura, me daba cosa comerla, mi pulso estaba a mil, todo por comer.
- Come. - Me dice serio.
- Ahí voy. - Entonces muerdo, que rica que estaba, la masa dulce y suave con la azúcar negra arriba. - Gracias, amor.
- Estan re ricas ¿viste? - Me dice mientras se mancha con dulce de leche la pera y la nariz.
Yo me río, como lo quiero al gil este.
- Tenes dulce de leche en la pera y en la nariz, bobo. - Le digo riéndome.
Se limpia con un dedo y pone el dulce de leche en mi nariz.
- Ahora vos, tonta. - Me dice y sonríe.
- Puto. - Le digo mientras me limpio lo más que puedo.
Me da un besito en la nariz.
- Que rico. - Dice.
- Sos un tarado. - Me río.
- Re tarado por vos.
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El marginal | Danilo Sanchez - Apache
FanfictionDanilo Sanchez y Ludovica De Luca no se llevan nada bien, ya que pertenecen a bandos opuestos dentro del barrio Ejercito de los Andes, conocido como Fuerte Apache. Su enemistad se convertirá en algo en algo más en un ambiente de drogas, violencia y...
