Danilo
Era un día común, me había rateado del colegio y estaba esperando a que el Carlos salga, seguro andaba pollereando con la Marianela el gil.
La veo a ella salir para la camioneta de don Hugo entonces ya sé que ahora va a pasar Carlos. Cuando sale le chiflo y lo asusto con la bici, mi bici nueva.
- ¿Todo bien? - Me saluda
- Todo bien, ¿Vo'? - Le respondo - La vi a la Marianela recién. Pasó para allá. Se fue con el Hugo ¿Que onda? Si te casas con esa te salva', sos vos.
- ¿Y esa bici? - Se rió y me cambio de tema.
- Mia. Me la compré con mi sueldo.
Y ahí aparece el gil del Hernán, siempre con ganas de llamar la atención el chupapija.
- ¡Eh, eh, eh! - Se acercó Hernan. - Che, Freddy ¿que onda la Marianela? ¿Ya le diste masa?
Ahí aparece ella, Ludovica, a seguirle la joda al otro mogolico, cómo la detesto.
- Que feo lo tuyo, Tevez, andarte comiendo las sobras de mi amigo. - Sonreía burlona.
- ¿Que les importa a ustedes? - Respondió el Carlos intentando seguir.
- ¡Eh, bueno no te calentes! ¿Sabias que fue novia mía, no? Le chupe las tetitas, todo.
- ¿Por que no te rescatas, salame? - Le respondi yo, re podrido de que el gil ese ande rompiendo las bola.
- ¿Que se mete el gil este? - Dice Ludovica y me miró de arriba a abajo con sus enormes ojos verdes, me caía todavía peor que el Hernán.
- ¿Que te pasa a vos? - Siguió su amigo. Mientras tanto todos sus amiguitos lo seguían, gritándome cosas también.
- Déjalo, está caliente porque lo dejo y se vino conmigo. - Le cerró el culo Carlos.
- ¿Que te pasa, logi?
- Ya te olvidaste del 4-0, gil. - Le respondo, se hacen los piola pero después se tragan todos los goles, los saludo con la mano forreandolos.
- Te vamo' a llenar de goles. - Dice uno de los pajeros de atrás.
- ¿A quien vas a llenar de goles? Cerra las piernas. - Me le cague de risa.
Nos siguieron gritando cosas pero con el Carlos no le dimos más bola, total después les rompíamos el culo en los partidos, cambié de tema y le comenté lo del Picha, lo habían boleteado, de un tiro. Le dije de ir a verlo.
Una vez en el lugar nos agachamos para poder ver mejor, una banda de sangre tenía, pobre loco, era chico, unos pares de años más que yo tenía nomas.
- ¿Vos que preferís? ¿Un tiro en la bocha o un puntazo en la panza? - Le pregunté a Carlos, él tenía peor cara que yo al verlo al picha.
- Un tiro en la cabeza. - Me respondió rápido.
- Si, yo también.
Miramos unos minutitos más y llego Don Segundo, se lo llevó al Carlos y me mandó a mi a mi casa, le mentí y le dije que ahí iba.
...
Ese día con Carlos tuvimos partido en all boys, ganamos, por paliza. Nos vió un hombre que buscaba jugadores para argentinos, pero se interesó por Carlos, no por mi; entonces comí y me fui a la mierda.
Cuando iba volviendo ya era medio de noche, me lo cruzo al viejo pajero del Cachucha, que asco ese viejo, la otra vuelta con Carlos le habíamos tirado garzos, por degenerado; y ahí estaba el viejo gritándole cosas y caminando hacía una piba que iba caminando un poquito más adelante que yo, seguro le quería mostrar la poronga o alguna guarangada de esas.
- Cachucha viejo pajero, raja de acá. - Agarre un palo e hice como que le iba a pegar, no me costaba nada ayudar a la piba aparte si estaba medio linda capaz me la podía levantar.
El Cachucha me puteó y se fue.
Me acerqué a la piba que ni siquiera se habia dado vuelta a mirarme, y le pregunté "¿Te llegó a hacer algo el viejo degenerado aquel?", cuando me detuve a mirarla vi una silueta delgada, alta, rizos oscuros y esos ojos verdes que ese mismo día me había cruzado.
- Ah sos vos. - Dije con desprecio.
- Si, soy yo. - Respondió ella indiferente
- Tendría que haber dejado que el Cachucha te muestre la poronga, y más si ni "gracias" me vas a decir.
- Yo no te pedí nada, ¿Que queres que te diga? Gracias uruguayo por salvarme, sos mi héroe. - Empezó a sobreactuar.
- No, pelotuda, pero un "gracias" así seco por lo meno'. - Me daba bronca
- Gracias ¿Ahora me dejas seguir caminando en paz?
- No. - Respondí - ¿Que te pensas, tarada? ¿Que la calle es tuya?
Empecé a girar alrededor de ella con mi bici.
- Salí uruguayo, porque te voy a meter la pata en la rueda y te vas a ir de jeta. - Me amenazó
- Hacelo si sos tan mala, a ver.
Y lo hizo, me metió la pata en la rueda y casi me caigo.
- ¿Que pasa, Vica? ¿Me queres lesionar a ver si así ganan el partidito de hoy? - En poco más de una hora teníamos organizado un partido, los íbamos a llenar de goles. - Con las dos patas quebradas me los bailo a todos tus amiguitos igual.
Mientras seguía dandole vueltas al rededor no podía dejar de mirarla, que buena que estaba la hija de puta, tenia la piel blanca, bien bien pálida, los labios oscuros y los ojos verdes, el pelo oscuro re largo y era alta y tan flaquita que parecía que si la agarrabas fuerte la quebrabas, pero alta burra tenía igual. Pero lo que tenia de linda, lo tenía de mogolica. Porque tenes que ser muy pajera para ser amiga del Hernán, encima era agrandada, sabia que era linda y se creía mucho, se notaba que se sentía mas que las otras pibas porque dentro del barrio ella era de las pocas así blanquita y con los ojos claros. Además aunque era amiga del Hernán y del resto del grupo, ella los mandaba a hacer las cagadas y el que daba la cara era el otro gil. Era más viva que el resto y lo sabía, por eso me caía mal.
Ludovica
El pelotudo del uruguayo me seguía cargando mientras daba vueltas alrededor mío con la bici, con sus ojos fijos en mi.
- ¿Que decís, fantasma? Hoy te vamos a llenar de goles. - Le respondí, sabía que era mentira, el y el Tevez siempre nos ganaban.
- Ya vamo' a ver, decile al Hernán que se acuerde de cerrar las piernas. - Me dijo y se fue en la bici.
Lo vi alejarse, volteándose una vez para dedicarme una sonrisa burlona ¿Quien se cree que es el gil este? que bronca me daba, uruguayo de mierda, encima no puedo hacer nada para que no nos caguen a goles porque yo no juego, yo miro y les digo que hacer desde afuera. Primero, juego como el orto, sirvo para correr nomas pero con la pelota soy un queso; segundo, se ponen re brutos en estos partiditos, te empujan, te llevan por delante, naa, deja, para eso miro nomas, un asco aparte llenarse de tierra y transpiración.
...
Se hizo la hora del partido, todavía no habían llegado los otros dos.
- Hagan lo que quieran, jueguen como se les cante, lo que sea, pero ganen. - Les dije
- Ta' bien vos tranquila, Vica. - Me respondió Hernán - Les vamo' a hacer la cola a los giles estos.
- Es una papa esto. - Agregó el grego.
- Eso mismo dijeron la vuelta pasada y 4-0 nos ganaron. - Les respondí.
- Bueee - Dijeron todos
- Ganen. - Dije seria antes de irme.
Me senté a un costado de la cancha y vi llegar a Carlos y al uruguayo.
- Uh, vinieron los cagones. - Gritó Hernán
- Cállate zapallo. - Le dijo Tevez
- Parece que es de guapo que te caguen a goles ¿no? - Dijo Danilo
- Con esa cara de pajeros no le ganan a nadie, ¿eh? - Dijo mi amiga la lizy.
- A mi no me gana nadie nunca - Dice Hernan
- Cállate que te ganamos todo el tiempo. - Respondió Carlos
Mientras tanto Danilo se sacaba la campera con cara de malo, que fantasma.
- Al fútbol. Pero es a lo único que me podes ganar, después a todo lo otro te gano yo. - Respondió levantando las manos Hernán, mira que lo quiero al loco pero tan malo vas a ser para bardear.
El árbitro dió las instrucciones:
- Espero que sea un lindo partido. Vamos a hacer dos tiempos de media hora. - Todos se quejaron - Y bueno, hubieran venido más temprano, ¿esta? Nada de patadas, nada de piñas, nada de esas cosas, porque sino expulsión directa, ¿está?
Todos asintieron.
- ¿Listo? Cualquiera de los dos. - Miró a Hernán y a Tevez con una moneda en la mano.
- Cara. - Respondió Carlos decidido.
Dió vuelta la moneda, "saca azul", arrancó el partido.
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El marginal | Danilo Sanchez - Apache
FanfictionDanilo Sanchez y Ludovica De Luca no se llevan nada bien, ya que pertenecen a bandos opuestos dentro del barrio Ejercito de los Andes, conocido como Fuerte Apache. Su enemistad se convertirá en algo en algo más en un ambiente de drogas, violencia y...
