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Ludovica
Me desperté en lo de Jorge, en el hombro de Danilo, el dormía todavía con su cabeza recostada sobre la mía. Con un brazo me abrazaba y yo le había dado la mano. Me levanté rápido. El se despertó.
- ¿Eh? ¿Que paso? - Se empezó se refregar los ojos
- No sé que carajo pasó, pero no va a volver pasar. - Le respondí.
El se río. Yo mientras tanto me prendí un pucho que le robe al Cochi que estaba re dormido. Danilo se levantó también.
- Menos mal que me despertaste, porque tengo que volver a Liniers con el Carlos. Para ver si quedo de vuelta, obvio que si igual, me los re bailo a todos.
- De nada. - Respondo
- Y, para algo tenías que servir, después de dejarme todo el hombro duro. - Dijo mientras hacia círculos con su hombro.
- Bueno. Ojalá te vaya mal. - Me acerco a la salida.
- Lo decís porque sabes que voy a volver a quedar.
- Ponele. - Le digo, en realidad si, seguro iba a quedar. Abro el portón y me despido - Chau Danilo.
¿Había dormido al lado de Danilo? ¿Abrazados? ¿Que se me pasó por la cabeza? Toda la vida me cayó mal el mogolico y de la nada me pintaba esa. Lo peor de todo es que mientras volvía caminando para mi casa no me lo podía sacar de la cabeza, ¿el también seguiría pensándome? Era un pelotudo, creído, peleador, re contra fracasado pero que lindo que era. Aparte no era tan forro cuando lo conocías, era gracioso a veces y siempre sabía que responder, también era un poquito dulce, cuando me dijo que era la más linda de todo apache ¿Lo pensaría posta?
Llegué a casa y mamá no estaba, habría ido a comprar merca. Me cambie la ropa ya que seguia con lo que me había puesto para el cumple de Jorge, un topsito y una pollera corta, me puse una remera de boca que me quedaba enorme y un shortcito. Ya cambiada, me acosté en mi colchón sobre el piso, me dolía toda la espalda, dormir contra una pared no era muy recomendable, aunque el hombro de Danilo si.
Danilo
Salí de lo de Jorge y fui hasta lo del Carlos para que nos subamos al tren hasta Liniers, ese día el Kiru no nos iba a llevar, había escuchado algo de que el Hernán le chocó el auto y el Kiru fue y le rompió la cabeza.
El Carlos estaba re caliente conmigo, porque no le hice de campana, lo agarró el Hugo metido en la casa y casi lo mata, pero la Marianela lo frenó.
- Ya fue, Carlos ¡Ey! ¿Que? ¿Vas a estar con esa cara de orto todo el viaje? Pensé que no iba a pasar nada.
- Me re cagaste. El padre la cagó a palos y no sabes el quilombo que se me armó en casa. - Me sentí culpable. - Hoy safe porque, cuando me fui, mi viejo estaba durmiendo
- ¿Vos decís que le va a decir tu vieja? - Le pregunté
- No sé. De eso me voy a enterar cuando vuelva. Más vale que valga la pena ir de nuevo.
- Más vale que va a volver la pena. Olvidate. Eso ya esta hecho. Vamos a quedar.
- ¿Como estuvo el cumple?
No le podía contar. No le podía contar que había caído con la Vica, que casi me la como, ni que la deje dormir en mi hombro, y peor, no le podía contar que me tenía re enganchado la hija de puta.
- Una muerte, un pedazito de torta nada más rasquetee.
- ¿Estaba el Kiru?
- No lo vi yo, no sé. Estaba Cochi, el Jorge, la Vica...- Carlos me miro raro
Ibamos a seguir hablando pero vimos al garca de los boletos, no teníamos, más vale bajarnos antes de que nos agarre.
Nos vamos hasta la puerta y ni bien la abren rajamos, casi nos agarra pero no llegó el gil, mientras corríamos se escuchaban los silbatazos que pegaba.
En Liniers nos hicieron correr, hacer pruebas y jugar un partidito. Re cansado terminé, nos separaron en dos grupos, a mi en uno y al Carlos en otro, mi grupo era de los que quedaban, el de Carlos era de los que se iban. Me bajoneo un poco, Carlos era como mi hermano y siempre jugamos juntos, pero bueno, por lo menos yo había quedado.
Ludovica
Después de dormir un rato más me fui a lo del Hernán.
No estaba ni la mamá, ni Jorge. Pase a la pieza y estaban jugando a la consola, Hernan, la Lizy y el Grego. Cuando Hernán levanta la cabeza para mirarme estaba todo golpeado, hecho bosta lo habían dejado. Me acerqué, pause la consola y le agarré la cara.
- ¡¿Que carajo te paso?! ¿Quien fue el forro que te dejo la cara asi? - Me preocupé
Sabía que tarde o temprano alguien le iba a romper la cabeza, porque era un pendejo atrevido y se las vivía mandando, pero obvio que como a cualquiera no me gustaba que toquen a la gente que quiero.
- Nada, salí, déjame juga' - Me intentaba correr la cara.
- Nono, a mi no me sacas, decime que te pasó. - Insisto
- Le chocamo' el auto al Kiru, el otro día, en el cumple del Jorge, y bueno parece que... - Me venia contando el Grego cuando Hernán golpea fuertemente la cama que estaba detras de el, callándolo.
- Cerra el orto, la concha de tu madre, ya les dije que no cuenten nada. - Me miro mal y se fue para la pieza del Jorge.
Yo lo seguí, el tenía un pucho en la mano, le paso el encendedor, y me siento a su lado.
Lo abrazo, aunque se hiciera el malo, Hernán era como un nene chiquito, poca gente lo sabía entender, yo era una.
- Me humillo el gil ese. - Me cuenta, estaba alterado.
- Si ya sé ¿Pero que esperabas si le hiciste bolsa el auto?
- ¿Vos no fuiste la que le dijo que yo fui el que le robo las llaves, no? - Seguramente se había acordado de mi amenaza del día anterior.
- No, ni sabía que lo habías chocado, y no hable con el, aparte aunque me hagas calentar seguís siendo como mi hermano.
- No puedo creer que te comas al sucio ese. - Me dice, el sabía que yo me había visto mas de una vez con el Kiru.
- Y bueno que se yo, igual ya fue, ¿como te va a hacer eso?
- No sé, pero se la voy a cobrar a esta, no me va a tomar de gil a mi. - Tenia la mirada fija en la caja de madera al frente nuestro, la misma que le había regalado el Kiru a Jorge, le leo la mente.
- Hernán, mírame. - Le digo. - No te mandes ninguna cagada más, vas a hacer que sea peor. Avivate.
El ni siquiera me respondió, tenia la mirada perdida. Me levanto, y me voy.
- Chau, haceme caso. - Le digo antes de irme.
Salgo para lo del Kiru, me iba a tener que escuchar, llego y estaba jugando al pool afuera con el hermano, el Chito.
Me quedo parada con los brazos cruzados y cara de orto, esperando a que me vean. El Chito me ve que estoy ahí y le hace señas a Kiru. El se acerca hasta donde estoy yo, y nos alejamos a donde no nos escuchen.
- Hola, reina. - Me saluda y me esta por dar un beso pero ve mi cara de ojete. - ¿Y esa cara? ¿Que te pasa?
- ¡Y que me va a pasar! Le rompiste la cabeza al Hernán ¿vos viste como lo dejaste? - Le respondo, re enojada estaba.
- ¿Y que quere' que haga? Me hizo bosta el auto, mierda me lo hizo el pendejo.
- 15 años tiene, Kiru, no podes.
- Vos también tenes 15 años y pensas un poquito más, no vas a ir a romper las cosas del resto. - El también estaba alterado. - Ese auto lo conseguí la-bu-rando, y vino el pendejo ese y me lo hizo mierda.
- Bueno, Kiru, pero no lo podes dejar así como lo dejaste, podrías haber ido a hablar con el Jorge, capaz hasta te lo hubiera pagado. - Me tranquilice, un poco de razón tenía pero romperle la cabeza a un pibe de 15 años no le iba a devolver el auto.
- Y bueno que se yo, ya está ya lo hice, ahora ya aprendió que con las cosas del resto no se jode. - El también estaba un poco más tranquilo. - Igual vos no podes venir a decirme nada.
- ¿Por? ¿Que te hice yo? - Le pregunto
- Te vi ayer con el uruguayo, pensé que después del cumple de Jorge nos íbamos a ver nosotros.
- No pasó nada con el uruguayo - No mentía, no habia pasado nada, aunque capaz me hubiera gustado que si. - Aparte ¿que te crees que sos, mi noviecito tóxico ahora?
- No, pero me re dejaste con las ganas ayer, y que se yo, no me cabió mucho verte con el.
- Y bueno, ahora peor porque ni con el, ni sola me vas a ver, ni en figuritas, después de lo del Hernán lo que teníamos re fue. - Me di media vuelta y empecé a irme.
- Dale Vica, no seas así. - Me rogó y aunque me gustaba que me rogara, era cuestión de codigos con Hernan.
- Ya la cagaste, Kiru. Nos vemos. - Me despedi. Y me fui.
Salí caminando para mi casa, pero no tenía ganas de estar ahí así que me senté en la vereda a fumarme un pucho, cuando escuché una voz conocida.
- Me tene' que felicitar.
Alcé la vista, el uruguayo, estaba transpirado y mas mugriento que de costumbre, me imagino que por las pruebas en Liniers.
- Volví a quedar. - Me cuenta
- Mas burros deben ser el resto para que hayas quedado vos.
- ¡Ja! Me tendrías que haber visto, caño, esquivo, gol, una maquina soy.
- Me imagino. - Digo sarcástica. El se sienta al lado mio. - Salí de acá un olor a chivo debes tener, mira hasta tierra en la cara tenes.
Me paso por la lengua mi dedo pulgar y le limpio el cachete sucio. El me mira a los ojos y da un vistazo rápido a mis labios. Cuando se destilda me responde:
- Cállate, mugrienta.
- Cállate vos, enfermo. - Mira que me va a callar el gil este.
- Cállame si te da.
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El marginal | Danilo Sanchez - Apache
Fiksi PenggemarDanilo Sanchez y Ludovica De Luca no se llevan nada bien, ya que pertenecen a bandos opuestos dentro del barrio Ejercito de los Andes, conocido como Fuerte Apache. Su enemistad se convertirá en algo en algo más en un ambiente de drogas, violencia y...
