trece

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¡Aviso!
Este capítulo contiene escenas +18, cuando empiece la voy a marcar de la siguiente manera:
˚
Igual cuando termine.

Danilo
Me levanté y fui a a lo de Cochi, el Seba había dormido allá y acá en casa no había nada para comer, una re lija tenía.
Llegué y me abrió la China, me miro de arriba a abajo y sonrió.
- Hola, uru. - Me dice
- Hola. - Respondo seco y paso.
- ¿Somos jardin de infantes? ¿O por que vienen todos los pendejos? - Dice Cochi. - Mentira, uru, vení vení, ¿como andas?
Me siento al lado de el.
- ¿Como viene ese brazo? ¿Duele mucho?
- Nono, es medio incómodo nomás.
- Mejor mejor, ¿queres comer algo? hay unos choris en la parrilla.
- Gracia'. - Respondo y voy a buscar.
El se para y me sigue hablando.
- ¿Que onda con la Vica? - Me pregunta.
- ¿Asi? ¿Sin anestesia? - Le digo jodiendo, no quería hablar de eso.
- Y bueno, ¿ya no andan más?
- No.
- ¿Por culpa de quien?
- De ella. - Al responder y ver su cara sentí que el esperaba que fuera culpa mía.
- ¿Que hizo?
- Tenia a otro.
- ¿Quien?
- El Kiru.
- ¿Entonces me estas diciendo que la Vica te gorreó a VOS con el banana del Kiru? - Cochi no lo quería nada al Kiru.
- Y supongo que si.
- Y me imagino que le cortaste todo, ¿no?
- Si, pero que se yo. La re extraño, Cochi.
- No seas boludo, uru, no te dejes.
- Nono, ya sé, ayer fue a casa y la saque cagando pero me dolió, viste, yo la quería posta.
Me pusó una mano en el hombro.
- Mira pibe, vos no te tenes que dejar ver la cara por ninguna mina, si se estaba viendo con el Kiru que se la quede el. Hoy se hace una joda acá, va a haber minitas, podrías venir.
- Bueno, dale.
- La Vica va a estar igual, pero bueno, vos ándate con otra y ni cabida con ella. Pásala bien y olvídate de aquella.
La concha de la lora, que me importaba a mi que estuviera lleno de minas si estaba la Vica, me chupaban un huevo y la mitad del otro el resto de pibas. Pero bueno, no se la iba a bajar así a Cochi.
- Sisi, olvídate. - Le respondi.
Me quedé un rato más ahí, como tres choripanes me morfé.

Ludovica
Me desperté como a las 2 de la tarde, no fui al colegio, no quería hacer nada. Si el Hernán estuviera acá podría ir a su casa a jugar a la consola, o me llevaría en el manubrio de la bici a tirar piedras a los portones, o cualquier boludez, el Hernán siempre tenía alguna cagada para mandarse, no te aburrías nunca con el. Extrañaba como era todo antes.
Y si todavía lo tuviera a Danilo podría ir a su casa, a darle unos besos, a dormir la siesta, a tomar mate o cualquier cosa, pero no, el ya no me quería, y yo tenía que hacer lo mismo, dejar de quererlo.
Había decidido ese día no tomar merca, por lo menos hasta la noche, si seguía metiéndome unos tiritos ni bien me despertaba, iba a terminar como mi vieja, y no había nada que quisiera menos.

...

Ya era de noche, me arreglé lo más que pude para ir a la joda de Jorge, mi mamá siempre me dijo "Como te ven, te tratan", entonces aunque me sintiera como el orto tenía que estar divina. Me puse una pollerita corta de jean y un top negro que era de mi vieja.
Me metí unos saques de merca antes de salir, para pasarla bien, que sé yo.
...
Llegué y estaba el portón abierto. Había bastante gente, entro y me ve Jorge. Me da una vueltita y un beso en el cachete. Ya estaba re tomado, y drogado probablemente.
- ¿Que onda, pendeja? ¿Todo bien?
- Todo bien.
- Re linda estás, toma, anda con el resto. - Me da una birra y me manda a la ronda que esta la China, el Cochi y los de siempre.
- Holaa. - Digo al llegar.
- Hola, hermosa. - Me dice Anabella y se corre así me siento a su lado.
- ¿Todo bien? - Me pregunta Cochi.
Estaban los dos re falopeados, no me importaba, yo estaba igual, y que bien me sentía. Después se levantaron algunos a bailar, la China, re falopeada también, baila y me da la mano para sacarme a bailar a mi. Había otras pibas, amigas de ella supongo. Yo ni la pienso, me olvidé por un rato que me caía como el orto y me puse a mover la burra con ella, era re toquetona la loca, mientras bailábamos me tocaba el orto y la cintura pero bueno que se yo.
Después nos volvimos a sentar, había un vodka arriba de la mesa y me empecé a mandar.
- Ey, vos, deja eso, ya esta. - Me reta Jorge.
- Dejala a la piba que disfrute, ya no es una nena. - Le dice la China.
Yo sonrío y sigo tomando. Le convido vodka a Anabella, que me hace la segunda.
Entonces mientras la estaba pasando re piola cagándome de risa, doy vuelta la cabeza y mis ojos se cruzan con los de el, de sentirme allá arriba quede enterrada 5 metros abajo.

Danilo
Entonces llegué y la vi, estaba re dada vuelta, por como se movía me di cuenta de que había tomado una banda y no sé si no se había metido otra cosa. Ella se da vuelta y me ve, mis ojos en los suyos, se le cambia la cara. Yo corro la vista y empiezo a saludar.
- ¿Que ondaaa? - Digo en general.
Todos me saludan, menos Ludovica que se queda callada, empinándose la botella de vodka. Que se vaya a cagar. No le voy a dar bola, hoy la voy a pasar piola.
Yo también empecé a tomar, primero birra, después un fernet que hizo el Cochi y sin que me vea el, unos pibes me convidaron porro. Y así todo seguía pensando en la conchuda aquella, de a ratos cruzábamos miradas, pero yo miraba para otro lado. Había una amiga de la China que me estaba tirando onda, se me sentó al lado y me arrancó a acariciar el pelo, y me quiso tirar la boca pero yo me hice el que no me daba cuenta, no le quería dar un beso. Aunque cuando se paraba le miraba el orto, no me provocaba nada pero quería que la Vica sienta lo que sentí yo, y me estaba saliendo re piola porque cada vez la veía con más cara de orto. Entonces le susurré algo en el oído a la piba, un chiste pelotudo, no sé, y vi como la Vica se paraba y se iba enojada, no la entiendo, ¿para que me gorrea, si después me va a histeriquear? Intente quedarme sentado, seguir en la mía, pero me gana el impulso de seguirla, ese impulso era el que me había llevado a conocerla, antes del cumple de Jorge, ese impulso me había desordenado la vida.
Ella se había ido adentro, yo me hice el que quería ir a buscar más birra, salí de la ronda, y sin poder controlarlo, fui a donde estaba ella. Y ahí estaba, con su cadera apoyada en la mesada, de espaldas a esta, tomando una botella de corona del pico. Había ido re linda la hija de puta.
Giro la cabeza y me vió, ahí parado, mirándola:
- ¿Que chota queres? - Me dice de mala manera.
- De vos nada, vine a buscar birra nomá', aparte después de lo que me hiciste tenes el tupé de hablar mal, de hacerte la ofendida... ¿Sos joda, Vica?
- El que está haciéndose el lindo con otra, mirándole el orto, susurrándole no se que mierda al oído sos vos. - Estaba levantando la voz, se tranquiliza y sigue. - Das lastima, uruguayo. Si querías darme celos por lo menos hubieras elegido una menos fiera.
Hice todo lo posible por evitar sonreír al ver que si se había puesto celosa.
- Yo puedo hacer lo que se me cante, ¿que te importa a vos? Aparte, no te olvides que vos fuiste la que la cago, no yo.
- ¿Que parte de que no me comí a Kiru no entendes? - Sentí que ella estaba a punto de llorar. - El me dió un beso pero yo le dije que estaba con alguien.
- No me mientas más. - Le dije.
- No te estoy mintiendo, pedazo de pelotudo, escúchame porque te estoy diciendo la verdad.
- ¿Me queres ver la cara de gil de vuelta?
Se me acercó, y con un mano me acarició el cachete, yo intenté correr la cara, mirar hacia el costado, pero que difícil me la hacía.
- No te miento, desde antes del cumple de Jorge que ya no estoy con el. Te lo juro, Danilo. - Cuando me dijo eso cedi, y la miré.
- ¿En serio me deci'? ¿Entonces es verdad que antes se veian?
- Si, pero antes. - Tenia esa mirada que me hacía creerle todo.
- ¿Me lo juras?
- Te lo juro, Danilo. El único pibe que necesito en este mundo de mierda sos vos. No te cambio por ningún otro, ni cabida con el resto de giles.
Ya está, soy un blando de mierda.

˚

Ludovica
Agarró mi cara y me beso, yo le seguí el beso, el me guió hasta la mesada y me subió con un brazo, porque el otro lo tenía enyesado, puso su mano con fuerza en mi muslo y de a poco fue abriéndolos acercando su mano a mi intimidad, rozandola pero sin sacarme las ganas, yo jadeaba en suplica, entonces me dice en el oido "rescátate de que sos mía nomás, a ver decilo", yo le dije "soy tuya, toda", entonces me empieza a masajear ahí, pero aunque me encantaba eso, el me había hecho un favor y yo se lo tenía que devolver. Me baje de la mesada, puse mis manos en su espalda y le levante la remera mientras besaba su abdomen, fui bajando, tire lentamente hacia abajo sus shorts y su ropa interior, mientras lo miraba desde debajo, el puso su mano en mi pelo, sujetándolo como si tuviera una colita y yo empecé a pasar mi lengua por su miembro, lento, mientras sentía que este se endurecía, después de varias pasada lo metí dentro de mi boca, hacia delante y hacia atrás, el me tiraba un poco del pelo, podía escuchar sus jadeos y me encantaba, entonces mientras con mi mano me ayudaba con los movimientos empecé a sentir que su respiración se aceleraba, cada vez más, así que empecé a moverme más rápido y de repente siento un líquido adentro de mi boca, tragué, le subí los pantalones y me paré.

˚

El me dió un beso en el cachete y me dijo:
- No te quiero lejos nunca más, loquita.
- Y no me alejes entonces. - Le respondi.
El sonrió y me acarició la cintura.
- Te vuelvo a ver mirándole el orto a otra, sos boleta. - Le avisé.
- La única burra que me importa es la tuya, olvídate, ni existen para mi el resto. - Me responde y baje su mano a mi culo.
- Más te vale. Espérame ya vuelvo.
Fui al baño, me enjuague la boca y me miré al espejo, mientras pensaba "estoy hasta las manos".

El marginal | Danilo Sanchez - ApacheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora