Ludovica
Estaba en mi casa, tomando mate, aburrida, sola y triste. En la cabeza tenía un solo pensamiento "unas líneas más y no tomas nunca más", estaba haciendo mis mayores esfuerzos pero sabiendo que en mi casa había merca escondida no podía evitar tentarme, era el botoncito que me iba a hacer sentir bien automáticamente, era muy difícil no querer ir a apretarlo. Entonces me paré y empece a revisar ¿Donde guardaba la merca mi mamá? Me fijó en los cajones, entre los vasos, en la alacena, reviso la cartera de mi mamá y ahí estaba, 4 bolsitas tenía, cuando estoy por agarrarlas, escucho que tocan la puerta de casa.
- ¿Quien e'? - Digo sin abrir.
- Yo. - Era la voz del uruguayo.
Abro la puerta.
- ¿Que haces acá? - Le pregunto
- ¿Que, no te puedo venir a visita'? ¿A pasar un ratito con vo'? - Me dice
- No. - Lo jodo y hago como que voy a cerrar la puerta. - Dale pasa, justo estaba por arreglar el mate.
- Buenísimo.
Pongo a calentar la pava y le cambio la yerba al mate, mientras esperaba frente a la hornalla, sintió que me rodean la cintura y me abrazan de atrás, el uruguayo apoya su pera en mi hombro.
- Hola. - Le digo y le beso el cachete.
- Hola. - El sonríe.
Después me da vuelta, me apoya en la mesada y me da un beso en la boca, re lindo besaba el danilo, como si me quisiera en serio, entonces me agarra de la cintura y me sienta encima de la mesada, agarra fuertemente mis muslos, yo lo sigo besando; entonces escuchamos el silbido del agua, ya estaba lista. El se separa y me toma de la cintura para ayudarme a bajar. Nos sentamos en la mesa y arranque a cebar.
- ¿Como seguís de lo que paso ayer? - Me preguntó
- Mal, pero bueno, que se yo, ya se me va a pasar. - Respondo
- ¿Pudiste hablar con el?
- No, fui a la casa y nadie abrió, se debe estar escondiendo, los Tevez lo deben querer matar.
- Si, eso seguro. Igual viste que el Kiru ya salió del hospital, hecho mierda, pero salió.
- ¿De en serio me decís? - Pregunté sorprendida, yo pensé que ya estaba muerto el Kiru, me alegro mucho, además significaba que Hernán no era del todo un asesino.
- Si, tiene toda la cabeza vendada, pero bueno dentro de todo bien, no cualquiera la saca tan barata de un tiro en la bocha. - Yo asiento y tomo mate.
Danilo
Estaba feliz, me habían citado para jugar el Domingo y la piba más linda de todo Apache me estaba cebando mates, ¿Que mas puede pedir un gil como yo?
Aunque la Vica estaba distinta, ósea aparte de estar triste por lo que había pasado, estaba ojerosa, tenía la nariz paspada, y sus ojos verdes estaban mas grises, brillaban menos. Estaba hermosa igual, como siempre, no creo que ni aunque quisiera podría estar fea.
Entonces se abre la puerta de lo de Vica, ambos nos giramos, era su mamá. Era re flaca igual que Ludovica pero más alta todavía, con la piel pálida también pero ella era rubia y tenía los ojos azules, su pelo estaba sucio y sus ojos cansados, de repente esos ojos se clavaron en mí.
- ¿Y este? - Pregunta, y me señala, tenia la voz rasposa.
- Danilo se llama, ma. - Le contesta Vica.
- ¿Todo bien? - La saludo.
- ¿Tenes novio ahora? Y no me contaste. Bien guardado lo tenías, flor de trola resultaste ser. - Ludovica la miraba con odio, pero callada. - Ah, ¿no me pensas responder?
No sabía donde meterme yo. Entonces Ludovica me agarra la mano y me saca para afuera, de fondo la mamá le seguía gritando cosas "Dale ándate nomas", "Puta", "Regalada", caminamos unas cuadras y la dejamos de escuchar.
- ¿Estas bien? - Le pregunto.
Ella se sienta en el cordón de la vereda. Saca un pucho y me hace gesto de que le cubra el viento, así lo puede prender.
- Si, fue así siempre. Perdón que hayas tenido que ver eso vos.
- Por mi no te preoupe'. - La abrazo por los hombros.
- ¿Me acompañas a lo del Jorge? - Me pregunta.
- Si, vamo'.
...
Llegamos a lo de Jorge. Nos abren el portón, viene la China a revisarnos, cuando me arranca a tocar a ver si tenía algo, la Vica le dice con una cara de orto terrible;
- ¿Que lo tocas, sucia? raja. - Me celaba, mi amorr.
- Quiero ver que no tengan nada, pelotuda. - Le responde.
- Déjalos a ellos, son de confianza. - Se mete Jorge.
La china vuelve a donde estaba sentada pero antes la mira como el orto a Ludovica. Ahí también estaba mi hermano, el Seba, re drogado; y Cochi con Anabella.
Pasamos los dos, Jorge se levanta y la Vica apura el paso y lo abraza.
- ¿Y Hernán? ¿Sabes dónde está? - Le pregunta.
- No, pero después hablamos de eso. Siéntense.
Nos sentamos juntos en un sillón que estaba ahí.
- ¿Que onda ustedes dos? Están muy pegados desde el cumple de aquel. - Dice Cochi, mirándonos.
- Ojo, que es como mi hermana, uruguayo. - Me dice Jorge.
- Tranqui, la voy a cuidar yo. - Le respondo.
- Mejor así, porque sino. - Hizo un gesto con la mano como de que me iba a fajar.
Ludo me dió la mano y apoyo su cabeza en mi hombro.
Conversamos un rato de boludeces y Jorge la llama para hablar a un lugar aparte, anda a saber. Yo me quedo hablando con Cochi y Anabella.
- No sos ningún boludo pibe, es hermosa la pibita aquella. - Me dice Anabella
- No me habías contado nada a mi que soy tu hermano. - Me dice Seba, no sé con que cara me decía eso, si se la pasaba drogado.
- ¿Y en que momento te voy a decir? Si te la pasas acá, o re falopeado. - Le respondo de mala manera, el solo baja la cabeza.
Cochi se sienta al lado mío.
- ¿Que onda Liniers? - Me pregunta.
- Piola, el domingo me citaron pa' que juegue. - Le respondo.
- Bien ahí, pibe, no te metas en giladas y vas a ver que vas a llegar lejo'. Nunca probaste eso vos, ¿no? - Me pregunta y apunta con la cabeza al Seba, que se estaba metiendo merca.
- Na, nunca.
- Mejor así, nunca toques eso y vas a ver como la vida te trata distinto. - Me dice y yo asiento.
Ludovica
El Jorge me llamó para hablar solos.
- Al Hernán lo estamo' buscando, cuando lo encuentre lo vamos a mandar lejos, un tiempo, hasta que los Tevez se olviden por lo menos. Si te lo llegas a cruzar decile que venga para acá pero a la noche, así no lo ven.
- Entiendo, ¿Sabes algo de si esta bien? - Le pregunto
- Si, habló con mamá y se fue, esta bien el. Vos quédate tranquila.
- ¿Jorge, te puedo pedir algo? ¿Me vendes falopa?
- ¿Que, estas loca? ¿Vos te merqueas? - Se puso re mal y me agarro de los hombros.
- No. Quería probar nomás pero si te vas a poner así deja. - No supe que más decir. No me creyó.
- ¿Quien te dio? ¿Tu mamá? ¿No habrá sido el pendejo este del uruguayo, no?
- Nono. Te dije que no me merquee.
- No te creo.
- ¿Por que?
- Porque sé cuando mentís, te conozco desde chica y te vi como mirabas el plato del Seba, aparte estas cambiada.
- Perdón. - Le digo, quería llorar, me ponía re mal preocupar a la gente que me quiere.
- Se te nota en la cara, Vica. - Me abraza. - No lo hagas más, pendeja, es un camino de ida, haceme caso ¿En que cabeza yo te voy a vender a vos?
- Esta bien, no lo hago más. - ¿Para que iba a seguir mintiendo? Si el ya sabía.
- Prométemelo, no te vas de acá si no me lo prometes. - Me puso su dedo meñique en frente.
- Bueno bueno. - Entrelacé su dedo con el mio.
Me abrazo otra vez. Y volvimos con el resto.
Charlamos un poco más y nos fuimos.
Danilo me acompaño hasta mi casa. En el camino:
- Che, Vica. - Me dice, cuando lo miro, me vuelve a tirar pelotitas, las mismas que la otra vuelta, de la misma planta.
- La puta que te parió. - Y me empiezo a sacar las pelotitas del pelo. El me sigue tirando. - Te odio.
- Cállate, que te encanto. - Me respondo.
- ¿Que te haces el lindo, negro fiero?
- ¿Te parezco feo? No creo che. - Me dice y se me acerca.
- Re feo, fiero mal. - Le digo con nuestras caras a centímetros.
- ¿Ah si? - Me dice y me besa, de esa manera que solo sabía besarme el. Tenía sus manos en mi cintura y las baja a mi cadera, me manotea un poco el orto y después vuelve a subir las manos.
Me separo y le digo en joda:
- Si, feo feísimo.
- Que raro, recién no parecía. - Me jode y sonríe pícaro.
Seguimos caminando hasta que me deja en la puerta de casa.
- Che, Vica, el Domingo me citaron pa' jugar en Liniers, ¿Viste? Y que se yo, quiero que me vayas a ver, si vos tenes ganas. Y te dedico unos pare' de goles.
- Dale, decime a que hora y voy. - Era más tierno, como le iba a decir que no, ni loca.
- A las 10 arranca el partido.
- Joya.
- Los otros giles de Liniers ya me tienen envidia porque les paso el trapo jugando, imagínate cuando vean que encima tengo una wacha re linda. - Me da un pico y se despide. - Chau loquita.
- Chau, Dani. - Lo saludo y entro para mi casa.
Que wacho lindo que era, embobada me tenía.
Me meto a bañar y me voy a acostar. Mañana me tenía que levantar para ir a verlo jugar.
...
Cuando me estaba por dormir, tocan la puerta.
- ¿Quien es? - Era tarde ya para que viniera gente.
- Soy yo, el Hernán. - Le abro, ni lo pienso.
- ¿Estas bien? - Le pregunto
- Si, estoy bien, ¿Vos?
- Bien ¿Por que hiciste eso? ¿Ahora que vas a hacer?
- El mogolico ese me humillo, se lo merecía, sigue vivo igual. - Parecía drogado, mandibuleaba mucho. Y tenía los ojos perdidos.
- Hernán, vos no sos un asesino. Deja eso. - Digo y apunto con la mirada al fierro que tenia en el pantalón. - Escúchame, Jorge me dijo que te diga que vayas para allá, al taller con Cochi. Te van a ayudar, anda ahora que es de noche.
- Te quiero Vica. Solo te pido a perdón a vos y a mi vieja. Perdóname. - Me abraza.
- Shh, yo también te quiero, y mucho, ahora anda.
Abre la puerta, me mira por ultima vez y sale corriendo para lo de Jorge.
Lloro un poco, como me duele verlo así, aunque estuviera haciendo cualquiera seguía siendo mi hermanito, después de un rato, me duermo.
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El marginal | Danilo Sanchez - Apache
FanfictionDanilo Sanchez y Ludovica De Luca no se llevan nada bien, ya que pertenecen a bandos opuestos dentro del barrio Ejercito de los Andes, conocido como Fuerte Apache. Su enemistad se convertirá en algo en algo más en un ambiente de drogas, violencia y...
