En un rincón olvidado, donde las calles retorcidas se entrelazaban como venas oscuras, deambulaba una yegua de aspecto indómito. Su pelaje, de un tono pardo apagado, apenas contrastaba con sus ojos, los cuales reflejaban un profundo conflicto. A pesar de las emociones que la invadían, sus orejas se mantenían erguidas, alertas ante cualquier señal de peligro.
El aire estaba impregnado con el aroma de la decadencia, saturado con el eco lejano de pasos furtivos y murmullos ocultos. La equina permanecía completamente indiferente ante aquel ambiente, como si estuviera más que acostumbrada a lidiar con lugares así mientras se desplazaba con maestría. Sin embargo, su trayecto fue interrumpido cuando se topó con un callejón especialmente sombrío; sin mostrar ni un ápice de vacilación, se adentró en él.
El tiempo pasaba y nada sucedía mientras la poni esperaba impacientemente; sus pezuñas golpeteando repetidamente el suelo en señal de aburrimiento. —"¡Maldita sea! ¿Dónde demonios se ha metido ese imbécil? Si no aparece pronto, lo voy a..." Justo cuando estaba a punto de soltar otro insulto, sintió un repentino agarre de hierro en sus patas traseras, y antes de que pudiera reaccionar, fue arrastrada sin compasión hacia lo desconocido. Un fuerte golpe en el estómago la dejó sin aliento, y cuando recobró la compostura, se encontró inmovilizada de una forma que sabía que todos sus intentos de escape serían inútiles. Fue entonces cuando comenzó a escuchar unas voces susurrantes que supuso que pertenecían a sus secuestradores.
—"Listo, hermano, aquí está" Proclamó alguien mientras salían otros dos individuos.
—"Perfecto, asegúrate de que no tenga posibilidades de escapar" Dijo quien aparentaba ser el líder, dirigiendo su atención hacia la única hembra del trío. —"Bueno, ¿qué opinas? ¿Crees que ella funcionará para el trabajo?" Preguntó, con una calma que resultaba discordante al oírse.
—"Supongo que sí. Sinceramente, no creo que podamos conseguir algo mejor" Respondió ella con una falsa resignación. —"De todos modos, es mejor que nos apresuremos con el interrogatorio; no queremos ser descubiertos cuando estamos tan cerca de nuestros objetivos"
La yegua, completamente indefensa, observaba la conversación con una cólera que crecía descontroladamente. —"¡Malditos bastardos! ¿Se creen muy astutos por meterse con una dama como yo? ¡No tienen ni idea de quién soy! ¡Están cometiendo el peor error de sus despreciables vidas!" Exclamó agitadamente, recibiendo miradas cómplices por parte de toda la cuadrilla.
—"Tranquilízate, querida. Somos nosotros quienes tenemos el control aquí, no tú. Un consejo personal: evita la vergüenza de intentar usar tu reputación como un escudo, ya que no nos importa en lo más mínimo" Expresó la fémina, aumentando drásticamente la ira de la otra parte.
El cabecilla, intentando apaciguar la tensión, apartó sutilmente a su compañera. —"Sé que esto se ve mal, pero no es necesario que nos volvamos violentos. Te prometo que si cooperas, una vez que hayamos resuelto nuestros asuntos, te liberaremos para que puedas seguir con tus actividades. ¿Qué dices?" Ofreció con una sonrisa, apenas esquivando un pesado escupitajo.
—"¿Realmente creíste que esta vez sería diferente? No sé por qué siempre lo intentas si sabes muy bien que jamás aceptarán tu generosidad" Comentó desganadamente su acompañante.
Una ligera decepción pasó por el rostro del jefe, pero rápidamente recuperó la compostura al notar que su pareja tomaba la delantera. —"De acuerdo, basta de juegos. Estás aquí porque sabemos que tienes información que queremos" Expresó la hembra mientras sacaba un dibujo de una marioneta rota, suspendida en el aire por hilos enredados. —"¿Reconoces este logo?"
Un profundo pánico invadió a la equina al ver el bosquejo, pero empleó toda su fuerza de voluntad para evitar que se evidenciara. —"No sé de qué rayos están hablando. ¡Suéltenme de una vez, maldita sea!" Escupió, intentando zafarse con una desesperación que no tenía antes.
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Las desventuras de un cambiante
FanfictionSteve solo era alguien que buscaba una vida tranquila y mantenerse fuera de peligro, sin embargo, el destino tiene la costumbre de arrojarlo a las situaciones más mortíferas, pero gracia a la suerte, este constantemente lograba salvarse. Ahora, rena...
