La luna derramaba su suave luz sobre el cielo de Canterlot, mientras una brisa nocturna acariciaba con ternura las crines de Moon Night y su adorada hija Starry en su camino hacia las prestigiosas empresas Mane. La ciudad estaba imbuida de una atmósfera mágica en la víspera de Nightmare Night, y ambos thestrales se habían disfrazado con maestría para la ocasión. El mayor irradiaba imponencia y elegancia en su traje del Jinete sin Cabeza, mientras que su pequeña lucía un disfraz sorprendentemente realista del Mothpony, destinado a enviar escalofríos incluso a los corazones más valientes.
-"Papá, ¿por qué estamos yendo a la oficina del señor Almond en Nightmare Night? Quería pasar la noche asustando a los ponis que tienen fobia a los insectos" Preguntó Starry con curiosidad, mientras sus ojos se perdían en las decoraciones espeluznantes que adornaban las calles.
Moon sonrió con ternura y acarició la crin de su hija. -"Bueno, cariño, pensé que esta noche tan especial podríamos tomarnos un pequeño respiro del ajetreo y bullicio de Canterlot. Así que, por esta ocasión, celebraremos Nightmare Night en Ponyville, junto a mis amigos. Será una oportunidad perfecta para disfrutar de un ambiente más relajado, y quién sabe..." Contesto para acercarse dramáticamente a la menor. -"Tal vez esta vez finalmente encuentres esa prueba que tanto buscas de que mi jefe es un ninja encubierto" Sugirió, sonriendo mientras veía cómo la potra se emocionaba aún más por la noche.
-"¡Oh, sí, eso suena genial! ¡Va a ser emocionante asustar a todos esos ponis nuevos en Ponyville, y al fin podré demostrarte que no es producto de mi imaginación infantil creer que tu jefe oculta sus habilidades a los demás! Suena como la noche perfecta para mí" Exclamó Starry, sus ojos brillando con un destello tiernamente aterrado ante la perspectiva.
Mientras padre e hija disfrutaban de su conversación, finalmente llegaron a la oficina de su amigo. Moon, algo distraído por tratar de seguir el enérgico ritmo de su hija, no pudo evitar notar que algo inusual estaba ocurriendo en el lugar, y entre las voces, pudo distinguir claramente la voz de su jefe.
-"... Y ¿qué crees que pasó después, Amber?" Se escuchó la voz de Almond con un toque de diversión. -"Todos los clientes se marcharon porque este tonto los espantó"
-"No sé cómo lo hace para que, aunque seas tú a quien están maquillando, sea yo quien salga humillado de esta situación. Mejor cambiemos de tema antes de que decida sacar tus trapos sucios, hermano" Interrumpió Marble, su voz sonando con un familiar cansancio que solo afloraba cuando su hermano lo molestaba.
Moon decidió que era hora de hacer su entrada y se dirigió hacia la sala principal. -"Buenas noches, amigos" Anunció mientras su capa ondeaba detrás de él, quedando completamente petrificado al encontrarse con una vista totalmente inesperada.
El thestral quedó completamente asombrado por la inesperada y espectacular decoración de la sala, pero lo que más captó su atención fue una elegante yegua que parecía estar disfrazada de la mismísima princesa Celestia. Esta poni le resultaba misteriosamente familiar a Moon, aunque no podía ponerle nombre ni rostro. Con gracia y un brillo intrigante en los ojos, se acercó a la enigmática dama.
-"Vaya, eres simplemente deslumbrante" Elogió Moon, inclinando ligeramente la cabeza en un gesto de respeto. -"Nunca antes había tenido el honor de conocer a alguien tan hermosa en esta festividad. ¿Con quién tengo el privilegio de hablar?"
En ese momento, un silencio incómodo cayó sobre la habitación, y todas las miradas se posaron en la enigmática yegua. Con una voz que envolvía a Moon en un escalofrío de anticipación, la poni finalmente habló. -"¿No lo habías adivinado, Moon?" Preguntó con un gesto teatral, retirando la peluca y un poco de maquillaje de su rostro, revelando su verdadera identidad.
ESTÁS LEYENDO
Las desventuras de un cambiante
Fiksi PenggemarSteve solo era alguien que buscaba una vida tranquila y mantenerse fuera de peligro, sin embargo, el destino tiene la costumbre de arrojarlo a las situaciones más mortíferas, pero gracia a la suerte, este constantemente lograba salvarse. Ahora, rena...
