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┃𝙺𝚊𝚕𝚊┃

— ¿Cómo estás? —se tira Alan al lado mío, casi aplastandome.

— bien. —le digo pausando la serie que estaba mirando.—, Me estás haciendo mal, correte.

— quería avisarte que me voy. —me dice corriendose un poco.—, Te voy a dejar unas herramientas para que le des a Equi, las viene a buscar.

— está bien. —asentí.—, ¿A dónde vas?

— voy a acompañar a Iara a hacerse unos estudios, después nos quedamos en su departamento. —me sonríe.—, ¿Segura qué estás bien?

— si, estoy bien, tranqui.

— podés pedir comida si no tenés ganas de cocinar, te dejo plata arriba de la mesa. —me da un beso en la cabeza.—, Cualquier cosa me avisas.

Me da un cortó abrazó y se fue a cambiar, me quedé mirando mi serie mientras estaba acostada sin ganas de hacer nada, estaba con mucha fiaca encima.

Alan vuelve para decirme que ya se va, dejó las herramientas que buscaba Ezequiel en la sala. Se fue y yo me quedé en la posición que minutos atrás, hoy el día era lluvioso, estaba horrible, por esa razón no creo que Equi venga, las calles estaban horribles, era un día triste.

Y en estos días se puede decir que era donde más extrañaba al otro imbécil, dónde recordaba todas las cosas que habíamos pasados, los recuerdos invadían mi mente, se apoderaban totalmente.

A medio capítulo sentí como tocaban el timbre, pause la serie suspirando y me levanté para ir a abrir. Veo por el cosito quién era y ví a Ezequiel, bueno.

— pensé que con está lluvia no ibas a buscar las cosas. —le digo abriendo la puerta.

— es que las necesito urgente. —ríe y se acerca a saludarme.

— pasa, ahora te doy. —me hago a un lado, él entra, estaba temblando.—, ¿No dejaste el auto adentro?

— no, estaba lleno, tuve que estacionar a unas cuadras. —se va directamente al calefactor.—, Un forro me mojo todo en una esquina.

— estás muy mojado. —lo quedé mirando.—, Ahora te traigo ropa seca.

Ezequiel se sacó las zapatillas, caminé hasta la habitación de Alan y saque ropa de él, total no le iba a molestar prestarle ropa a su amigo.

— toma, acá hay un pantalón y una remera. —le pasé.—, Anda a la pieza de Alan a cambiarte de última.

— ahora vengo. —me sonríe y se pierde por los pasillos.

Agarré las herramientas y las dejé al lado de la puerta, también puse su ropa a secar y las zapatillas al lado del calefactor, no mentía cuando les decía que el día estaba horrendo.

Equi vuelve después de unos minutos y se quedó parado al lado del calefactor, estaba cagado de frío pobrecito.

— vas a tener que esperar a que las cosas se sequen. —lo mire sentandome en el sillón.

— no estoy apurado igual. —hizo hombritos.—, ¿Vos todo bien?

— si, bien, normal. —fui a poner la pava.—, ¿Querés qué tomemos mates? Si, bueno.

— uh mira. —agarra su mochila y yo lo quedé mirando.—, Traje facturas justito, están calentitas.

— ¿Te ibas para otro lado? —moví las cejas.—, Que casualidad, justo.

— si, ví que una panadería estaba abierta. —se ríe inocentemente.

Traje mantas de mi habitación y las dejé en el sillón para que nos sentemos a tomar mates y comer las facturas que si estaban calentitas, en la tele habíamos puesto música pero no le estábamos dando bola, estábamos hablando.

𝗖𝗼𝗿𝗮𝘇𝗼́𝗻 𝗥𝗼𝘁𝗼| ᵉᵠᵘⁱ ᶠᵉʳⁿᵃⁿᵈᵉᶻHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora