/Kala/
— ¿a qué se debió tu petición? —me pregunta Matías apenas me subí al auto, pero miraba con una sonrisa.
sin decirle nada, solo lo quedé mirando... y me fui contra él para abrazarlo y quedarme escondida en su pecho, me siento débil y estaba cometiendo mi peor error.. cayendo en sus brazos de nuevo.
— ¿vamos a tu casa? —le susurre escondida en su pecho todavía.—, necesito estar acostada.
— ¿estas bien Ka? —me agarra la cara y me mira a los ojos.—, ¿qué pasó?
— quiero estar con vos. —junte nuestras narices.—, no hagas preguntas, vamos o me bajo y me voy a mi casa.
Matías sin decir nada empezó a manejar, yo seguía recostada sobre él, sentía un vacío tremendo en el pecho y no estaba bien que lo quisiera llenar con mi ex justamente.
llegamos a la casa de Matías, donde parecía que todos estaban durmiendo. entramos con cuidado y haciendo el menos ruido posible hasta llegar a su habitación.
— ¿te presto ropa queres? —me pregunta cerrando la puerta con llave.
— no. —me acerqué a él y lo rodeé con mis brazos.—, no hace falta.
le sonreí tratando de dejarlo tranquilo y... y fui yo la que terminó juntando nuestros labios, después de tantos meses estaba sintiendo un beso de Matías, cuando pensé que nunca más me iba a dar uno.
paso mis manos por debajo de su remera y la termino sacando, bajé mis besos por todo su torso desnudo hasta llegar a su pantalón, lo desabrochó y vuelvo subir a besarlo.
matías me sacó el corset con todo el cuidado del mundo y ya me había dejado en tetas, me pegué a su cuerpo rápidamente mientras nos seguíamos besando. bajo mi pollera dejándome únicamente en tanga.
— Kala. —susurra en mis labios, mientras nos recostábamos en la cama.
— ¿qué pasa? —acaricie su pelo dedicándole una sonrisa.
— ¿sigo siendo el único? —me pregunta mirándome a los ojos.
sabía muy bien a lo que se refería, y lo único que se vino a mi mente fue cuando Equi y yo habíamos estado juntos reiteradas ocasiones.
— seguís siendo el único. —susurre para después darle otro beso, para callarlo.
(...)
me despierto por la luz que entraba por la ventana de la habitación, veo el cuerpo desnudo de Matías abrazándome y yo recuerdo todo lo que pasó anoche.
me agarre la cabeza tratando de asimilar todo, las palabras de Ezequiel seguían pasando por mi mente y no entiendo porque mierda me afecta.
— ¿qué ya te arrepentiste? —me pregunta Matías acostándose en mi pecho.
— no. —me reí y le di un beso en la cabeza.—, pero me tengo que ir a mi casa.
— te llevo ¿querés? –me mira con sus ojitos todos chinos.
— si, vamos. —le sonrió.
