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/Kala/

estoy sentada en una silla en la comisaría, esperando a que dejen salir a mi hermano de una vez por todas. Equi se acerca a mí y me pasa una botella de agua.

— ¿no querés que te lleve a tu casa? —pregunta Equi, agarrándome la mano.

— no, voy a esperar a Alan. —digo suspirando.

de reojo veo a Iara sentada, estaba apoyada en el hombro de Juana. del otro lado veo a Azul esperando a mi hermano también.

me acerqué a Iara, ella me miró y me abrazó, me escondí con cuidado en su pecho, tratando de no llorar.

— quédate tranquila. —me susurra sobándome el hombro.—, no es nada.

— odio esta situación Iara, odio estar acá porque Alan se cagó a piñas. —digo suspirando, solamente escuchábamos nosotras.—, ¿vos podes hablar con él?

— Alan y yo estamos en un tiempo. —dice mirándome.—, él está muy entretenido en sus cosas, no va a hacerme caso.

— vos sabes que si vos le pedis para hablar él no te va a decir que no.

ella me queda mirando y yo la abracé más fuerte. sentía la mirada de Equi sobre nosotros, pero también la de Azul.

camine hasta el baño para lavarme la cara y relajarme un poco, en eso por el espejo veo que viene entrando Azul, suspire, termine de lavarme las manos y ella se me puso enfrente.

— ¿por qué estás tan convencida de que Iara y tu hermano van a volver? —dice agarrandome del brazo.

— soltame. —la mire con cara de orto.—, no sos nadie para venir a hablarme así ¿quién te pensas?

— ¿vos no te das cuenta el daño que le hizo ella a tu hermano? aprende a diferenciar la amistad de la familia. —me mira con cara de orto, pero seguía sin soltarme.—, vos solamente sos una pendeja de mierda que no deja que Alan avance, salís de joda con ella, subis historias con ella, ¿te pensas que eso a tu hermano le hace bien?

— te estoy diciendo que me sueltes flaca, vas a empeorar todo. —trató de salir de su agarre, pero me apreta más fuerte.—, no sabes lo que estás haciendo y te vas a arrepentir.

— vos te vas a arrepentir pendeja chota, Alan si está conmigo no va a hacerse siempre cargo de vos pelotuda, pude sacarte de su casa, ¿te pensas que no puedo sacarte de su vida?

de reojo veo que entra Juana al baño, seguramente porque tarde mucho.

— ah no hermana, ¿qué te pasa? —me empuja a mí y se pone enfrente de ella.—, ¿quién te pensas que sos?

— otra pendeja más. —rueda sus ojos riéndose.—, ay chicas, ustedes no van a llegar a ningún lado.

— vos no vas a llegar a ningún lado, concha seca. —le dice Juana acercándose más.—, déjate de romper las bolas flaca, ubícate porque te ubico y te dejo sin cara de lo desfigurada que vas a quedar, concha seca.

— Juana, Juana. —le agarró del brazo, alejándola de ella.—, ya está, déjala, vamos.

mi amiga me mira y después mira a Azul, que se había quedado callada. me agarra la mano Juana y salimos del baño, ya se había enojado y se le notaba en la mirada.

cuando salimos del baño, Alan estaba firmando unos papeles que vaya a saber uno que eran, supongo que lo que había hecho; pelearse en un boliche.

— ¿qué haces acá? ¿por qué no te fuiste a casa? —me preguntó suspirando.

𝗖𝗼𝗿𝗮𝘇𝗼́𝗻 𝗥𝗼𝘁𝗼| ᵉᵠᵘⁱ ᶠᵉʳⁿᵃⁿᵈᵉᶻHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora