/Kala/
miro el techo de mi habitación mientras pensaba, pensaba y pensaba. en la sala se escuchaban las risas de todos los presentes, mientras que yo estaba acá encerrada.
— ¿puedo pasar? —dice Alan, literalmente entrando.
— ya entraste, no entiendo para que preguntas. —suspire mirándolo.—, ¿qué querés?
— vamos a comer, veni. —me hace señas con la cabeza y yo lo quedé mirando.—, dale Ka, te guarde el corte de carne que te gusta.
— no quiero estar con todos ellos Alan, cuando se vayan, voy a comer.
— pero si te encantaba estar con los chicos y hacer boludeces todos juntos. —se sienta en la cama y me mira confundido.—, dale Kala, hagamos las pases, te pido perdón por todo.
— la manera horrible de la que me trataste durante semanas, no se arregla con un simple perdon. —lo mire negando.—, no es así.
— te noto mal Kala, te noto echa mierda de nuevo, ¿te volviste a pelear con Matías? no quiero que te sientas así, sola. —dice acariciando mi mano y yo lo miré.
no, estoy así por tu amigo.
— estoy bien Alan, no pasa nada, solo que no tengo hambre. —me di vuelta y me tape hasta la cabeza.—, por favor, déjame sola.
— te amo Kala. —me da un beso en la cabeza y siento que sale.
ahora no me puede llegar la culpa a mi, de sentirme mal por estar con su amigo.
me quedé acostada mirando tiktoks y de paso compartí algunos porqué me siento realmente identificada, a veces tiktok se vuelve tan personal.
baje a tomar agua y veo a todos riéndose, peor me puse cuando vi a Ezequiel dándole besos a Kiara, en el mismo sillón donde habíamos estado acostados nosotros, donde nos habíamos reído y nos habíamos besado en ciertas ocasiones.
me quedo en la cocina porque no quiero volver a pasar por ahí, no entiendo porque me pego tanto lo de Ezequiel, que estúpida soy.
— permiso. —siento su voz y yo no me quiero dar vuelta.—, vengo a buscar hielo y me voy.
no dije nada, solo me quedé de espaldas tratando de disimular que estaba llorando recien.
— ¿ahora no me vas a hablar tampoco? —vuelve a decirme Ezequiel.—, ¿cómo es la cosa?
— no quiero más Equi. —le pido dándome vuelta.—, ya está, quedamos en que fue todo, pero no me hables más, no pretendas que te siga hablando, por favor.
él me queda mirando y noto como viene rápido a abrazarme y yo me siento tan chiquita en ese abrazo. siento que lo necesitaba tanto.
— perdóname por ser tan cagón. —me susurra en medio del abrazo.—, yo tampoco te puedo sacar de mi cabeza.
— pero no te la jugas tampoco, no sirve de nada que me digas eso. —me separé y lo miré a los ojos.—, trajiste a tu ex acá, acá a mi casa, sabiendo que los iba a ver juntos, me faltaste el respeto.
— chicos... —dice entrando Langoni a la cocina y nos alejamos.—, dos horas para buscar el hielo.
lo quedé mirando a Ezequiel y él también me quedó mirando.
— tu amigo es un cagon. —mire a langoni y él se sorprende.—, igual que vos, con razón se llevan bien. —me reí.
rodé los ojos y salí de la cocina, pude notar la cara de indignado que había puesto Luca, y Ezequiel que se había quedado en blanco.
